Se recomienda no consumir los hongos del Parque
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Existen más de 40 variedades que fueron detectadas por alumnos del profesorado de biología. Hay algunos que son comestibles y otros venenosos, pero no es fácil la clasificación
“No nos metemos porque es un terreno peligroso y no existe un método único para decir este es venenoso, este es comestible y no es sencillo hacer la clasificación”, explicó la técnica del área de bromatología municipal, Maite Bilbao, sobre los hongos que existen en el parque Miguel Lillo, aunque reconoció que hay personas que se dedican a la recolección para consumo porque saben identificarlos.
Esta dependencia, al año, recibe entre dos y tres consultas, generalmente, de personas que se acercan con un ejemplar para saber sin son comestibles o, en otros casos, preguntan con intención de cultivarlos. Los profesionales del área no lo recomiendan, ya que aseguran que “hay que saber del tema”.
Si uno recorre el parque Miguel Lillo y mira con atención cerca de los árboles, es probable que después de varios días de lluvia, encuentre decenas de hongos, uno al lado del otro, de diferentes tamaños, colores, algunos muy vistosos y otros mimetizados con el ambiente.
Una clasificación aproximada
Bilbao, además de trabajar en Bromatología, es docente del profesorado de Biología del Instituto Nº 163 y con sus alumnos todos los años hacen dos recolecciones de ejemplares –una en abril y otra en septiembre- para su posterior estudio.
Se juntan en el parque y toman un ejemplar de cada variedad que van encontrando. Además los observan detenidamente en la naturaleza y toman fotos. Al llegar a la escuela, hacen un estudio morfológico para hacer una clasificación aproximada, a partir de una guía teórica con figuras de los distintos tipos de hongos.
“La forma, los colores, el tamaño del pie, las laminillas que tienen debajo del sombrero, son características que sirven para hacer la clasificación”, explicó Maite Bilbao. Desde que trabaja en el tema con sus alumnos, han identificado más de 40 variedades, aunque supone que hay más. De todas maneras, aclaró que siempre se trata de una clasificación “aproximada”. “A veces nos pasa que creemos que tenemos una especie nueva y en realidad es una de las que ya tenemos, pero en otro estado madurativo”, detalló.
Una vez, recordó, que encontraron una especie que se llama amanitas, que es similar a “la casa de los Pitufos”, con el sombrero rojo brillante con pintitas blancas. En este caso, se trata de una especie venenosa porque, según contó, los más llamativos pueden ser más peligrosos. También hallaron un hongo violeta, muy vistoso y “precioso”.
En general, los que son venenosos, se pueden tocar y no hacen ninguna reacción alérgica, pero siempre es conveniente no hacerlo por si uno también se lleva la mano a la boca. En el caso de los alumnos, trabajan con guantes.
El estudio de las características de cada ejemplar recolectado deben hacerlo rápidamente porque los hongos se desintegran en un par de horas, a veces cuando llegan a la escuela pierden la forma y empiezan a tener colores más apagados.
Los hongos se pueden ver en cualquier época del año, aunque después de la lluvia, aparecen con mayor intensidad. Desde el Instituto de Formación Docente, eligen abril y septiembre para hacer los estudios de campo porque son épocas en las que hay mayor cantidad.
La docente señaló que es un tema interesante del que “hay que saber” y agregó que, según su conocimiento, no hay en Necochea ninguna persona especializada en este estudio, aunque sí mucho aficionados y recolectores para consumo.
Sin denuncias
En el área de Bromatología, no han recibido ninguna denuncia en los últimos años por intoxicación, pero hace más de 15 años, una nena de una familia de Necochea, falleció por el consumo de hongos.
Según contó, hay gente que se dedica a la recolección y sabe cuál se puede comer. De todas maneras, consideró que no hay mucha cultura de hongos, aunque en estos últimos tiempos se escucha más, quizás por la búsqueda de nuevas alimentaciones.
Si en algún momento crece el interés por el consumo de hongos, quizás sería interesante la colocación de algún tipo de cartelería en el Parque, advirtiendo sobre la cuestión.///