Honrar las fechas patrias con gran participación ciudadana
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Desde hace años se ha instalado la mala costumbre de hacer en escuelas los actos oficiales de algunas de las fechas patrias, más importantes en el origen de nuestra nacionalidad, en lugar de hacerlos en la plaza central como se hacían antes, convocando a la población a que participe de un festejo que tiene que ser de toda la comunidad.
A esta situación, se suma que a veces ni siquiera se hacen los días que corresponden y parecería que es una incomodidad movilizar a docentes y alumnos hasta la plaza Dardo Rocha, porque es feriado. De esta manera, los actos patrios, que merecen por sí el mayor de los respetos y honrosa recordación, van perdiendo su esencia porque se minimizan y dilapidan el valor histórico que éstos demandan, con escasa cantidad de público, porque los lugares elegidos no son los apropiados, cumpliéndose sólo con una formalidad la que no genera motivación ni unción patriótica. No obstante, hay que destacar el trabajo de los docentes y alumnos en todos los casos, que brindan lo mejor de ellos atendiendo el compromiso asumido para la fecha evocativa.
Volviendo en el tiempo, antes se recurría al salón de actos de la Municipalidad, cuando llovía torrencialmente a la hora señalada al no quedar otra alternativa, pero ahora los establecimientos educativos son la primera opción, dándole la responsabilidad a la escuela de gran parte de la organización del acto, cuando en realidad no la es. El protocolo municipal es el encargado de la celebración de la mejor manera posible de estos clásicos días que evocan las principales efemérides patrias.
Salvo excepciones, como el acto del Día de la Bandera, donde los alumnos de 4º año de primaria hacen la promesa en la Plaza, el resto de las ceremonias suelen hacerse indistintamente en lugares cerrados. Y como es de suponer, difícilmente alguien que quiera presenciar un acto patrio, se acerque a un establecimiento educativo que si bien es un espacio público no deja de pertenecer al ámbito de la educación y no es tan accesible a la ciudadanía en general.
Además no hay nada más lindo que ver un 25 de Mayo o un 9 de Julio, la plaza llena de chicos con banderas celestes y blancas y por qué no, con espectáculos tradicionales y alguna que otra comida típica para compartir, o el abandonado desfile. Cuando los actos se hacen en las plazas, se les da la posibilidad a todos de concurrir.
Pero no sólo la plaza central, es una opción sino también los monumentos que recuerdan a los próceres, a San Martín, a Belgrano y a Sarmiento y, en este último caso, estamos en falta. Los últimos actos del Día del Maestro no se han hecho en el monumento de avenida 58 y 47, es más a veces ni siquiera se ha ido a colocar una ofrenda floral. En este caso, quizás las que más se acuerdan son las educadoras jubiladas, que antes de hacer su almuerzo tradicional, pasan y dejan una flor, rindiendo honor al gran sanjuanino.
No hay que vaciar los espacios públicos. Los actos deben hacerse en la calle, para convocar a todo aquel que quiera participar y la población realmente sea parte de los festejos o de las conmemoraciones. Las plazas deben estar llenas de banderas, de alumnos y de ciudadanos para que las fechas patrias no queden en el olvido y muchos menos los próceres que impulsaron este país, quienes no tuvieron en cuenta si hacía frío o calor en aquellos días donde nació nuestra entidad nacional.///