Diálogo entre el Ejecutivo y la Cooperadora
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Diálogo “positivo” entre el Intendente, directores del hospital y miembros del grupo que encabeza Marta Iriberri. La reciente falta de elementos básicos ha desatado una especie de “psicosis” desde varios sectores de la comunidad. La compra anual de medicamentos demanda $20.000.000
Cuentan que la reunión tuvo algún pasaje tenso, pero que terminó con un saldo positivo y en paz. Lo cierto es que en la mañana de ayer el intendente Facundo López y los miembros de la cooperadora del Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra, lograron aclarar algunas cuestiones y reforzar un vínculo fundamental para la continuidad del principal centro asistencial.
El difícil trance de los últimos días, con una inquietante falta de insumos básicos, como algodón y gasas, crearon una especie de “psicosis” por salir en pronta ayuda del Hospital por parte de distintos sectores de la comunidad, y ese fue uno de los temas analizados en el encuentro de la víspera.
En el mismo acompañaron al jefe comunal los directores del Hospital, Daniel Kamenjarin y Laura Alonso (asociado), quienes recibieron a los miembros de la cooperadora, encabezados por Marta Iriberri, ratificada horas atrás como presidenta.
Los benefactores del Hospital expresaron a las autoridades su molestia por la constante desaparición de frazadas y sábanas, y exigieron un mayor control y vigilancia para que ello no ocurra. A su vez extendieron su queja a otros supuestos “robos” de elementos.
Instalación de cámaras
Sobre la desaparición de elementos se coincidió que no es una cuestión tan fácil de controlar y que viene desde hace muchos años. Al respecto se hizo mención a que el Hospital atiende a toda la comunidad sin distinciones, entre ellos a personas emparentadas con la delincuencia, que por caso no trepidan en levarse alguna silla u otro objeto.
Como inmediata solución para tratar de evitar los faltantes, se dispondría que el internado o sus familiares firmen una especie de inventario de lo que reciben para su permanencia en el Hospital, y que sea constatado al momento de retirarse. De todas maneras se hizo hincapié en que hay que tratar de no adosarle esta nueva labor a las enfermeras, que suelen estar sobrepasadas de actividades, sobre todo atendiendo a decenas de enfermos.
En la oportunidad se volvió a dialogar sobre la idea de la cooperadora de sumar cámaras de seguridad, para renovar las instaladas en la época del gobierno de Molina, que han quedado obsoletas y de otros proyectos en marcha.
El resultado de la reunión satisfizo a las dos partes y se reafirmó el compromiso de continuar trabajando en forma mancomunada.
Cubiertos, pero…
La llegada en las últimas horas de elementos adquiridos mediante una licitación y dos aportes por compras de la cooperadora, lograron en los últimos días sacar al Hospital del atolladero en el que se encontraba en materia de faltante de medicamentos e insumos básicos.
Si bien se reconoció desde el nosocomio que la crisis de faltantes se superó y que habría elementos para varios días, no se garantizó que se repita la escasez. Y en esto tiene mucho que ver la complicada situación económica por la que atraviesa el municipio.
Si se dejó en claro que en estos momentos, más allá de los medicamentos e insumos de consumo diario, se hace necesaria la donación de artículos de limpieza, en especial detergente y lavandina.
La crítica coyuntura generó que diversos sectores de nuestra sociedad, como el Centro Abruzzes, scouts, Club Leones y los feriantes del Parque Lillo, entre otros, salieran a hacer campañas para juntar elementos en forma “urgente”.
Destacando el voluntarismo inicial de estos grupos y que todo elemento va a ser bienvenido en el Hospital, se ha creado cierto desorden, que probablemente confunda y preocupe a los miembros de la comunidad.
Asimismo no son pocos los que ven en estas reacciones espontáneas de ayuda algunos oportunismos políticos, teniendo en cuenta que se avecina un año electoral.
Sin ayuda gubernamental
Está claro que la principal responsabilidad de mantener el sistema sanitario es el municipio, pero bien se sabe que no puede mantener una estructura que al crecer en complejidad y por ende en caudal de atención, demanda constantemente.
Para las compras directas habitualmente el municipio dispone de montos levemente superiores a los $100.000, cifra que tanto puede servir para adquirir un nutrido número de paquetes de gasas o algodón; o apenas dos ampollas de uso para atender infartos, que cuestan $50.000 la unidad.
Es éste un ejemplo del abanico de necesidades del Hospital, donde las prioridades varían constantemente.
Con un toque de humor, pero real al fin y al cabo, se señala que el Ferreyra es el “hotel con más camas de la ciudad; el restaurante más grande que prepara las cuatro comidas los 365 días del año”. Mirarlo de esa manera es una forma de dimensionar sus necesidades continuas y considerar que la comuna no gasta, sino invierte en salud.
Y en este escenario sigue ausente el respaldo de la Provincia, a la cual se le ha planteado en más de una oportunidad que se haga cargo de algún aporte monetario, ya que la comuna de Necochea es de las pocas, por no decir la única, que debe mantener tres hospitales, incluida la plantilla de profesionales y empleados.
Si por caso el Estado bonaerense se hiciera cargo de los salarios, la situación para la Municipalidad cambiaría radicalmente.
Desde Nación, a través de programas como el Medicar se reciben medicinas valores de alrededor de $250.000 anuales. Una cifra ínfima en los requerimientos del Ferreyra, que trepan a unos $20.000.000 por año.
Reclamo tardío
En el marco del panorama de faltante de elementos, los integrantes de la Asociación de Profesionales de la Salud salieron a plantear la falta de insumos, oportunidad en la que filtraron sus reclamos salariales, en especial por el desordenado cobro del arancelamiento.
Desde el ámbito oficial se admite parte de las quejas, pero se acentúa que “se mezclan las cosas y terminan perdiendo fuerza”. A la vez que en el caso específico de las medicinas e insumos se subrayó que lo deberían haber realizado un mes antes, ya que salieron a “plantear el problema cuando había solucionado”.