“Hoy nos damos cuenta que las pibas se cansaron de aguantar”
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Afirmaron desde el programa Alerta Violeta, que difunde información sobre violencia de género. Creen que por muchos años se ha naturalizado
Desde hace unos meses, en Necochea se desempeña un grupo que busca ayudar y crear conciencia acerca de la prevención de casos de violencia de género y que promueven el respeto y la igualdad de derechos.
Se trata de Alerta Violeta, un programa que encabezan Rocío Britos Troitiño, Carla Possenti y Lucila Merzario y que nació a mediados de diciembre del año pasado.
Alerta Violeta es una iniciativa impulsada desde la Secretaría de Desarrollo Humano y Políticas Sociales y de la Dirección de Políticas de Género de la Municipalidad, que nació a raíz de varios escraches y denuncias de casos de violencia, acoso y abuso que tomaron estado público.
Las tres chicas, que a veces son cuatro, se autodenominan “operadoras” y comenzaron trabajando en la calle, a la salida de los boliches, haciendo promoción de la Dirección de Políticas de Género y de las ayudas que el área puede brindarle a la comunidad.
“Está bueno que la gente sepa que existe un grupo interdisciplinario donde hay trabajadoras sociales, abogadas y psicólogas que ofrecen un asesoramiento de manera gratuita”, contaron.
Contacto nocturno
Teniendo en cuenta que varias de las denuncias y escraches anónimos que se hicieron públicos se enmarcaban en un contexto de nocturnidad, decidieron comenzar sus tareas preventivas e informativas en el ingreso y la salida de los boliches. Paralelamente, crearon cuentas en redes sociales de Alerta Violeta para tener un mejor contacto y comenzaron a difundir la línea de emergencia, que es el 144. “La respuesta siempre fue positiva, las pibas siempre se alegraron del contacto y muchas de ellas no tenían ni idea de que existía una Dirección especializada en políticas de género ni de la línea de emergencia”, explicaron.
Ya en febrero, cuando la cantidad de noches de boliche empezaron a disminuir, empezaron a recorrer el parque y la playa, donde ya se daban otro tipo de charlas, con más profundidad y tiempo. “Lo que hacíamos era concienciar acerca de la violencia de género que nos atraviesa en todas las edades, llevando diferentes casos en formato papel para charlar y desnaturalizar algunas prácticas”, comentaron.
Desde marzo, con el comienzo del ciclo lectivo 2019, empezaron a acercarse a los colegios secundarios y repartieron folletería durante los horarios de salida, mientras iban charlando con las chicas que mostraban más interés. “Cuando salen, es como que se quieren ir rápido de la escuela pero, mínimamente, les podíamos dar el teléfono de contacto y las redes sociales. Ahí surgieron invitaciones para que estemos en despedidas o fiestas que organizaban y nos empezaron a llegar las primeras historias”, recordaron.
Entrar a las escuelas
En una segunda etapa ya más cerca de la mitad del año, decidieron ingresar a los establecimientos educativos, enviando cartas a los directivos de cada escuela para explicarles lo que hacen y coordinar fechas de visitas. “Siempre nos encontramos con las puertas abiertas de las instituciones y, además, pudimos ir articulando con los centros de estudiantes de los terciarios para estar presentes en las diferentes actividades que organizan”.
También han estado presentes en varios eventos deportivos y culturales haciendo difusión sobre temas como derechos reproductivos y sexuales, ley de identidad de género y qué hacer ante casos de bullying, por ejemplo.
Actualmente, han armado un taller que llevan a las escuelas y que resulta ser una buena excusa para hablar con los adolescentes que, según contaron, “tienen miradas bastante diversas sobre el tema”. “Los colegios vienen laburando sobre todo con lo que es la ESI (educación sexual integral) aunque, obviamente, hay colegios que tienen una mirada más amplia que otros y que hasta aceptan el lenguaje inclusivo”, detallaron.
Respecto a la relación con los colegios católicos afirmaron que “dan ESI pero solo desde el cuidado reproductivo” y que no han estado presentes en ninguno hasta el momento. “Tratamos de ir a las escuelas más periféricas donde por ahí hay más vulnerabilidad. Si bien la realidad es que la violencia de género atraviesa a todas las clases sociales, en las familias de menos recursos suele ser un tema bastante habitual”, indicaron.
Un tema que atraviesa a todos
“La violencia de género es un tema que nos toca a todos y que durante muchos años nadie hablaba porque pasa y está naturalizado. Hoy en día nos damos cuenta que las pibas se cansaron de aguantar y que en el momento en que ve que una se empodera, la otra también y la otra también, es un buen momento para juntarse y hacer algo”, aseguraron desde Alerta Violeta.
“A veces resulta difícil o imposible hablar, porque uno piensa que se tiene que costear un abogado y cosas así. Entonces, es ahí donde nosotras empezamos a darles herramientas para que vean que si necesitan algo hay alternativas gratuitas y que el Estado tiene que garantizar los derechos. El tema es que mucha gente desconoce sus propios derechos”.///