Se celebra el Día del Cartero
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En los canastos de las bicicletas llevan entre 400 y 500 cartas con documentación y correspondencia. La experiencia de Mauricio Andersen
Con su uniforme azulino con las franjas amarillas, nos abrió la puerta Mauricio Andersen, cartero desde hace 13 años en el Correo Argentino. Luego de pasar por pasillos, teniendo a la vista miles de cartas, Ecos Diarios accedió a la oficina donde trabaja a diario.
Luego de trece años realizando la tarea de llevar la correspondencia a los domicilios, Mauricio indicó que previo a esta etapa laboral era albañil.
“Un día mi tío que trabaja en el correo me dio la posibilidad laboral de ingresar y creí que era fácil, tampoco es difícil pero lleva su tiempo aprender algunas cosas. Hay que prestar atención, uno empieza a tener vínculo con la gente y las direcciones se hacen costumbre, uno aprende de a poco”, aseguró.
Al momento de ingresar Mauricio tenía que entregar entre 300 y 400 cartas, un número que es normal a esta época y hoy en día reparte entre 400 y 500, algunas bajo firma, en el radio comprendido por la calle 54 hasta la avenida 10 y de avenida 59 a calle 69, siendo muy amplio.
Además aseguró que al momento de ingresar reciben un manual donde tienen que aprender varias cosas, entre ellas la entrega de correspondencia bajo firma.
“Yo tenía 8 horas como ahora, pero con el paso de los años, uno aprende y lo va haciendo más rápido al recorrido”, indicó.
Sin lugar a duda, que es una tarea que tiene que gustar como cualquier otra, ya que al momento de salir a la calle, no importa si llueve, si hace mucho calor, teniendo que llegar la correspondencia a domicilio.
“Nos toca soportar la lluvia en meses de invierno y el calor intenso del verano, además de andar en bicicleta que no es fácil con el tránsito”, dijo.
Hoy en día, en su bolso, Mauricio lleva cartas con documentación, sobre todo de facturación de Arba, telefonía celular y de bancos.
Aunque también alguna carta que llega del exterior.
En este sentido, mencionó que “hay gente adulta que no usa Internet y no se ha modernizado, por lo tanto continúa con esta tradición en papel, esperando al cartero con ansiedad”.
Mauricio detalló que la mayoría de estas cartas llegan del extranjero, donde viven familiares y amigos.
En el día de la fecha, con motivo de la celebración, Mauricio comentó que “hay gente que se acuerda y nos felicita, nos saluda y obsequia algo y otros que no, pero entre todos los compañeros de trabajo organizamos algún asado”.
Al mismo tiempo, mencionó que al hacerse conocido “la gente te brinda un mate y siempre hay un respeto mutuo”.
Hoy, como todos los días, los 9 carteros del correo, comenzarán su jornada, sabiendo su recorrido, listos para salir a distribuir.
Aunque el primer saludo lo recibirán en sus casas, de parte de su familia. Mauricio tiene su esposa y tres hijos de 9, 5 y 4 años.
“Ellos me dicen “me llevas esta carta”, o cuando me ven me gritan “correo..”, dijo Mauricio con una sonrisa.
Celebración
Uno de los hechos más curiosos de la historia argentina es sin lugar a dudas la celebración del ‘Día del Cartero’. El origen de esta conmemoración sirve como homenaje a Bruno Ramírez, un español de Sevilla que se convirtió en el primer cartero de Argentina y a su importante labor.
Todo comenzó 22 años después del descubrimiento de América, cuando en 1514 se estableció el primer Correo Mayor con las Indias, cuya sede estaba en Lima. El aumento de la actividad comercial en el continente, especialmente en Río de Plata, provocó la instalación de un servicio postal en Buenos Aires.
Se le encomendó la administración del centro de correos a Domingo Basavilbaso.
En un principio se operó bajo el sistema de postas a caballo, se llevaba la correspondencia a un punto, se le entregaba a otra persona y así hasta que llegara al destino, ya que desde Buenos Aires salían varias cartas hacía Chile, Perú, Paraguay y viceversa.
Una vez en su destino, las personas debían ir a buscar las cartas o paquetes personalmente.
Pero los retrasos en la correspondencia, debido principalmente a como se distribuía, obligaron a mejorar poco a poco el sistema de correos. No sería hasta 1771 cuando se introdujo un cambio significativo al implementar en Buenos Aires un servicio que ya existía en España desde principios del siglo XVIII: el cartero.
La misión de esta persona sería llevar la correspondencia a los domicilios particulares de los habitantes de Buenos Aires.
El 14 de septiembre de 1771, hace más de 200 años, se nombró a Bruno Ramírez, un español que vivía en la capital, como el primer cartero oficial de la historia del país.
Como homenaje a este personaje y a la importante función que desempeñó en la época, cada 14 de septiembre se conmemora este oficio.