Hoy se elige algo más que diez concejales
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«No hay pequeñas elecciones,
toda elección que se haga
tiene su impacto». Agapito Morales
Hoy será la elección veinte desde el regreso de la democracia con todo lo que esto significa, aunque para el común no tenga la importancia de una para intendente. Sin embargo esta jornada reviste ni nada más ni nada menos que la renovación del cuerpo legislativo en su cincuenta por ciento. De no existir sorpresas que siempre están presentes en la política, está el antecedente de las PASO que marca que tres fuerzas tendrían asegurada la inclusión de concejales. ¿Sería interesante un pluralismo mayor en el Concejo Deliberante? Claro que sí.
El legislativo no es sólo hablar. El concejal más activo no es quien expone la verborragia más fluida o los discursos más atrapantes, si los hubiera, es mucho más que eso, cada miembro tiene un lugar donde debe atender rápidamente la búsqueda de soluciones a los problemas que se presentan a diario. Debe tener el amplio criterio de lo que se debe aprobar o no, tampoco danto tratamiento a los proyectos absurdos, disparatados o que atenten contra el orden y el concepto de una ciudad moderna ensamblada ante la necesidad de la comunidad en su conjunto. Esa necesidad se manifiesta a través del voto, hoy por la noche luego de abiertas las urnas, 10 personas con nombre y apellido conocidos algunos y otros no tanto serán mandatarios de esa voluntad anónima del ciudadano para que se dirima en el cuerpo legislativo en los próximos años.
Una película en blanco y negro
No hubo una campaña con grandes ideas, al contrario llena de ambigüedades cuanto el periodismo entrevistó a los candidatos, sobre temas puntuales.
Hemos repetido hasta el hartazgo y basta con leer en Ecos Diarios la columna “Hace 30 años”, la cual nos permite bucear en su archivo, para darnos cuenta que algo se viene haciendo mal al menos en la historia de las últimas tres décadas. Podríamos decir que estamos viendo una película en blanco y negro porque la repetición de los temas sigue dando vueltas como en una calesita siempre en el mismo sentido para terminar en lo mismo. En la nada misma.
Los nuevos 10 concejales que compondrán la veintena del próximo legislativo, deberán inyectar sabia nueva para avanzar en esta hora inapelable para la definición de los grandes temas siempre pendientes que, en 30 años nadie se animó a tocar. Solo parecería que de esa calesita lo único visible fue tratar de sacar la sortija.
No hay tiempo que perder
Rápidamente a las cosas. Caso venta del complejo casino, diríamos, del ex complejo hoy convertido en la vergüenza de todos los necochenses, quienes no tienen explicaciones ni menos excusas ante la pregunta del visitante atónito ante la imagen de la derruida estructura frente al mar. Se ha ido otro año más sin solución tratando de disfrazar una situación irreversible luego de dejar escapar, por una supuesta irregularidad, nueve millones de dólares cuando la licitación tuvo una sola empresa «Casinos Victoria S.A «, empresa a la que se debería convocar en conjunto por los 20 concejales, aunque suene utópico, logrando flexibilización del llamado sabiendo que la empresa pretendió el título de propiedad antes de lo previsto, según determinaba el pliego de bases y condiciones, algo menor y solucionable si en realidad estaba la decisión política de la venta y si era una firme compradora la firma que se mostró interesada en la licitación. Recientemente se ha vuelto a poner en el tapete la continuidad del juego, atendiendo el pedido de los empleados que viven en Necochea, la cuestión de fondo gira por otro lado e insistir sobre esto es como discutir el sexo de los ángeles.
Los nuevos 10 concejales deberán empujar a los miembros que continúan su mandato para planificar qué hacer con el del «Jardín de Rocas», ese tesoro no utilizado que tiene las puertas abiertas, hace 28 años, para el llamado a la inversión.
Ese Concejo a partir del 10 de diciembre tiene que definir la apertura del frente costero oeste y terminar con el tapón verde del parque «Miguel Lillo», sin ser dubitativo para darle una dinámica y un ordenamiento a un sector que tiene intervenciones ya privadas como son los, campings, las instituciones deportivas, el campo scout, todo en manos de entidades para beneficio de sus socios.
No hay que tener la lámpara de Aladino para lograr el progreso que se desea pero si generar una tormenta de ideas que sepulte los viejos prejuicios y criterios que han motivado el estancamiento de Necochea porque se han olvidado los considerandos del decreto de expropiación de los campos de la familia Díaz Vélez. Plantear un proyecto sin ataduras ni temores a las minorías del «no» que hacen mucho ruido ante la pasividad de la mayoría. Basta de concesiones inestables dijo la concejala Eugenia Vallota en la última sesión del cuerpo.
Tampoco es prudente repetir aquello de «no al aumento de las tasas municipales» que se da de bruces con la realidad de un país con 60 por ciento promedio de inflación anual. Lo aconsejable es ser serio y decir la verdad al contribuyente, no a los aumentos excesivos, si a los lógicos para la mantención de un Estado con su finanzas equilibradas. El Concejo Deliberante no tiene imagen negativa por avanzar en estas cosas, al contrario, la tiene por la falta de decisión. Nelson Mandela, nos decía que “tus decisiones reflejen tus esperanzas, no tus temores», a buen entendedor pocas palabras.
En campaña todos se muestran unidos y va para todos ellos esta apreciación: trabajaremos colectivamente se escucha decir y se muestra el fervor, prometen años juntos, sin embargo, algunos antes otros después comienzan a las andadas y las divisiones en los bloques pasan a ser moneda corriente. En un momento del 2015 al 2019 de veinte concejales se habían conformado ocho producto de la división al poco camino de andar. Nadie asegura que la historia no pueda volver a repetirse, lo que no sería bueno porque vemos que falta el consenso y sobra el disenso.
¿Y la presidencia del cuerpo?
Es de esperar que aumente el número de votantes con relación a las PASO. Necochea necesita de la única oportunidad que tiene el vecino para expresar su apoyo o descontento. La indiferencia no da derecho a la posterior queja o protesta.
Con la mirada puesta en el distrito de la voluntad de esa silenciosa y laica procesión que se verá en este día en escuelas y otros puntos de votación, la mayor incógnita será el resultado que obtenga el oficialismo municipal. Si consigue tres concejales sumaría ocho propios, ergo, estaría a tres de los once necesarios para avanzar positivamente en las cuestiones diversas que el Ejecutivo supuestamente tendría en carpeta.
El resultado puede dejar un Concejo Deliberante de tono muy parejo, casi empatado en número entre oficialismo y quienes acompañan y la oposición sumando a todos, por eso una banca fuera de las tres fuerzas que aparecen como mayoritarias aportaría una tercera voz que sería, en determinadas circunstancias, decisiva en los próximos dos años.
Otro gran interrogante que se plantea en manos de qué espacio quedaría la presidencia del Concejo Deliberante que podría llegar a revalorizar la potestad que el cargo tiene para el próximo período ante la paridad de fuerzas. Quien ocupe el estrado suele surgir de dos bibliotecas: está quienes afirman que debe ser del partido que gobierna el municipio, para otros de quien gane la última elección; lo que sí es real, que será fruto de arduas negociaciones donde siempre sobre la hora se eligen las autoridades no sólo la designación del presidente sino otros acuerdos para el funcionamiento del cuerpo de diciembre en adelante.
Hoy se eligen diez nuevos concejales, es cierto también que se elige algo más que esos nombres. Comienza la cuenta regresiva para el año 2023, lejano para la sociedad, a la vuelta de la esquina para la maquinaria política.///