Hubo otro caso positivo y peligra la fase 5 por el relajamiento
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A pesar de la aparición de nuevos casos de Covid-19, la gente sigue distendida y no se respetan los protocolos sanitarios
En estos cinco meses de cuarentena por el Covid-19 la comunidad ha sido afectada en su aspecto económico y anímico y, hoy que Necochea está transitando por la Fase 5 se aprecia cierta relajación en los cuidados y aunque han aparecido nuevos contagios, muchos han abandonado el uso del barbijo, participan de reuniones o no respetan las medidas de distanciamiento, poniendo en riesgo la salud propia y ajena. Esta situación de relajamiento condiciona la continuidad de esta fase porque los casos pueden seguir apareciendo si no nos cuidamos.
El aislamiento social, preventivo y obligatorio se encuentra vigente en los sectores más afectados, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, hasta el 30 de agosto. En cambio, nuestra ciudad avanzó a la fase 5 a mediados de julio y eso permitió la reapertura de numerosos rubros, junto a una paulatina flexibilización de ciertas actividades recreativas y deportivas.
Esta señal de confianza, por parte del Estado municipal, necesita estar acompañada del compromiso ciudadano, para que no aumente el número de infectados por coronavirus, y eso es posible respetando cada una de las disposiciones vigentes.
Vale destacar que desde que se decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio se han escuchado voces a favor de la medida, pero también hay un gran número de detractores, que han hecho caso omiso a las restricciones.
Retroceso
El caso más paradigmático, y que puso a Necochea en todos los medios, fue el baby shower clandestino que generó una ola de contagios. La fiesta en cuestión se realizó el 23 de mayo, violando todas las disposiciones del DNU presidencial y generó una veintena de contagios; provocando un retroceso a fase 1.
Este festejo trascendió las fronteras de lo privado y cambió el ánimo de la comunidad que por entonces registraba sólo tres casos en dos meses, y había empezado una apertura paulatina de la cuarentena.
Esa fiesta no fue la única, las reuniones sociales son moneda corriente, a pesar que con ese accionar se está violando la cuarentena. En esos casos se labra un acta, lo que a muchos parece no preocuparle demasiado.
En general, la gente se muestra distendida, muchos abandonaron definitivamente el barbijo o hacen un mal uso al tocarlo y manipularlo indebidamente; en cambio cuando se dispuso el uso obligatorio todos se preocuparon por cumplir con esa medida de protección.
Asimismo, a medida que se fueron habilitando actividades, cada rubro presentó un protocolo particular para trabajar, con productos sanitizantes y barreras de protección, pero en algunos locales se está permitiendo el ingreso de un mayor número de clientes a la vez.
Cabe destacar que en los hogares también se advierte un alejamiento de las estrictas normas de higiene; al principio de la cuarentena se lavaba el piso varias veces al día, y se desinfectaba concienzudamente baños y cocinas y ya no es tan exhaustivo.
Cada uno de los ejemplos no representan el abandono definitivo de esos hábitos sino que denotan el cansancio que se va experimentando.
Cambios
Cuando estábamos en la primera parte de la cuarentena las familias trataban de realizar las compras semanalmente y se salía por casos urgentes, hoy lo hacen a diario.
Es de esperar que con la aparición de nuevos casos en nuestra ciudad no se decida un retroceso de fase, quizá sea un momento donde extremar los cuidados porque en la calle se advierten grandes cambios; hay mucho movimiento de gente, los jóvenes que estuvieron en casa durante varios meses ahora se reúnen en grupo, viajan en colectivo y salen a pasear, aprovechando el buen tiempo.
En tanto que, los fines de semana los grupos familiares ocupan diversos sectores del Parque Miguel Lillo, compartiendo una rueda de mates, pero también se han visto niños en los juegos infantiles que, por cuestiones de seguridad, no deberían utilizar.
Los retenes en las rutas de acceso, la presencia de las fuerzas de seguridad y el Estado municipal fueron muy estrictos en los primeros meses de cuarentena, y está claro que llegados a esta instancia es el ciudadano el que se debe hacerse responsable de sus acciones, cuidándose y cuidando al otro.///