Hugo Cuervo marcó una época en el Turismo Carretera
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Su adiós envuelto en polémicas en 2013
Fue por la insistencia de Rafael Verna que llegó al Turismo Carretera. Acotó que jamás había visto una carrera de TC y menos mal que Pedro Campo se acercó varios fines de semana a su taller de Lincoln, de lo contrario hoy no se hablaría nada de Hugo Cuervo, el famoso escribano que revolucionó a todos llevando a la cúspide a pilotos de renombre y por liderazgo puro, nada menos.
Sobre sus inicios fue determinante: «En el 98 ganamos en Paraná, de punta a punta, sin que nadie nos regalara nada. Y había muchos referentes, como Ortelli con Alberto Canapino, Marcos Di Palma con Emilio Satriano, que eran huesos difíciles de roer. A fin de año terminamos séptimo en el campeonato. En aquel momento era un TC muy distinto al de hoy. No me sorprendió nada. Apenas habían dos o tres semiremolques que llevaban sus autos a las carreras, porque la mayoría lo hacía en trailer, cada uno se llevaba su nafta y armaba su carpa. Era un zonal potenciado, muy amateur”.
«Existían las peñas. Se perdió ese glamour. Cada uno tenía su motorista, y casi el 90% se hacía su auto completo en sus talleres. Había muy pocos motoristas. Uno era Juan (Jhonny) De Benedictis, el más reconocido y el número uno; nosotros de hecho comenzamos a correr con su preparación”´
«Me quedo con ese TC porque no había tanto egoísmo, los pilotos eran muy solidarios”, afirmó
Campeones
Entre recuerdos, afirmó: «Ganamos 45 veces en TC, peleamos campeonatos y entramos a todos los Play Off. A mitad de año (2013) estábamos primero, segundo y tercero a mitad de campeonato, veníamos de ganar en Mendoza haciendo el 1-2-3 (De Benedictis, Giallombardo y Werner). Después nos hicieron largar últimos, y a Werner lo sancionaron por una supuesta prueba en la ruta, cuando existían los GPS, y cuando vinieron al taller a relevar no era tan así. Era una orden de necesidad y urgencia que tenía que ser campeón Aventín, sí o sí», ratifica Cuervo. «Puedo asegurar que hay mucha gente importante en TC que saben bien cómo fueron las cosas. Me suspendieron para que no vaya a las carreras, les hice un juicio y les gané, pero no fui más a las carreras. Fue un campeonato para Diego Aventin sin pena ni gloria. Y si observás, en el famoso museo del TC están todos los autos campeones, menos el suyo o por lo menos no lo ví», señala.
Sobre la disolución del Lincoln Sport Group explicó que “notaba que al volver de las carreras ya no teníamos el fuego sagrado de antes. No estoy arrepentido, porque a partir del año siguiente el automovilismo empezó a declinar deportivamente». ///