Ideas que aún están fuera de escena
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El viernes 13, Ecos Diarios invitó a un almuerzo al intendente Arturo Rojas, y doce responsables de las principales áreas con el fin de conocer el pensamiento, en general, de la nueva administración comunal.
Durante el transcurso de la comida los funcionarios revelaron, a los periodistas de la redacción que participaron del encuentro, algunos de los planes inmediatos, los que fueron reflejados en nuestra edición del pasado domingo; y entre líneas, durante la charla también se comentaron algunas ideas, que hoy por hoy están fuera de escena pero que irían saliendo a la luz en el futuro.
Confesiones y guiños a medias dejaron flotando en el aire cuestiones que el Ejecutivo por ahora prefiere mantener solapadas, ya sea porque para prosperar requerirán de consenso político, o porque pueden conllevar polémicas dentro de una comunidad con sectores, generalmente minúsculos, proclives a oponerse a todo lo que signifique un cambio. Y con posiciones generalmente extremas o desinformadas.
La promocionada “lista de la gente” elaboró durante varios meses previos a las elecciones un listado de intenciones a desarrollar en caso de llegar al gobierno. Y se supone que tales enunciados serán puestos en marcha. Pero otros aspectos irán cobrando realidad con el avance de la gestión. Tanto los macerados en la mesa chica que rodea al Intendente y aún no divulgados, como los que aparezcan de acuerdo a las cuestiones que vayan surgiendo.
Es natural y comprensible que la administración que lidera Arturo Rojas hoy esté abocada a resolver lo urgente, y que no es poco. Sin embargo la historia de un gobierno se escribe día a día y, aunque no lo digan, los miembros del actual Ejecutivo saben que si no mueven el tablero con decisiones pragmáticas pero también innovadoras, no quedarán en la historia de una Necochea que necesita hacer realidad las eternas promesas de grandeza.
Lo que viene
En la paleta de cuestiones definidas y otras en estudio, aparece la de resolver qué se hará con el complejo Casino. Y en principio el pensamiento del jefe comunal ha variado: de recuperar la estructura que sostenía tiempo atrás a la posibilidad de vender el edificio, ya sea en forma parcial o total.
En lo que atañe a la red de agua de la ciudad, que en gran parte ha quedado obsoleta, se pretende hacer un recambio importante de cañerías.
Una cuestión que obviamente exigirá una cuantiosa inversión y para lo que habrá que conseguir fondos.
Aunque por ahora ha decidido dejar la idea en el “freezer”, el jefe comunal ha esbozado en más de una ocasión su intención de cobrar el consumo de agua, para lo que se deberían instalar medidores en los domicilios.
Tal cuestión, como ocurre en las localidades de La Dulce y Juan N. Fernández, serviría para obtener fondos para mejorar y mantener la red de agua y cloacal, a la vez que reduciría el derroche de un recurso no renovable y esencial para la vida humana.
En la misma línea, y tal cual ha ocurrido en las grandes obras de décadas pasadas, el pavimento debe ser pagado por los frentistas. Resulta cuanto menos injusto que residentes de los tramos de avenida 10, de avenida Pinolandia a calle 117; la 91 entre avenida 10 y 42 y ésta, de 91 a 75, no hayan abonado dinero alguno por una obra que, si bien generó un avance para la ciudad, ha beneficiado a esos vecinos al cotizar sus viviendas y en muchos casos propiciando la construcción de rentables locales.
En el tema recolección de residuos domiciliarios se va camino a la reducción en la cantidad de días, ya que es inviable mantenerlo como ha sido hasta ahora; con una importante deuda con la empresa recolectora de por medio.
El rol de la economía en este presente resulta más crucial que nunca. Las arcas municipales están exhaustas y famélicas a la vez. De allí que a la moratoria aprobada en la última sesión del Concejo, se le anexarían otras posibles medidas en análisis, como ser un mayor incremento en la tasa a la hectárea.
El inmediato desafío del área es el desfasaje económico, producto que se gasta mucho más de lo que ingresa.
Para ello, entre otras medidas, hay que elevar el bajo cumplimiento en el pago de tasas, según se aduce desde hace años, pero en el camino aparece un aumento de los valores que no sería inferior al 35%. ¿Cómo se podrá lograr que más gente pague cuando se les incrementa el costo en una considerable escala? Un trabajo nada fácil para la incipiente gestión.
Tan complicada como la economía es la cuestión de la salud. No sólo hay que salir del atolladero actual, con un Hospital trastabillando desde hace varios meses en cuánto a la atención como a la existencia de insumos, sino optimizar servicios y recursos humanos para hacer lo más eficiente posible la actividad.
Entre los aspectos que están en carpeta, aparece un mayor control del cumplimiento del horario laboral del personal, que trasciende como un manto de dudas desde hace años los muros del Ferreyra.
En ese sentido, apenas se recomponga la situación salarial y que las medidas de fuerza queden de lado, se piensa reinstalar las cámaras para que visualicen el momento en el que ficha el empleado, tanto en su horario de entrada y de salida.
Área clave
Más allá de la coyuntura, hoy sumamente complicada por la crisis económica-financiera por la que atraviesa la comuna, irán surgiendo de esos proyectos que el Ejecutivo pretende poner sobre la mesa y concretar.
Las palabras “planificación estratégica” conforman la denominación de la secretaría que encarna Pablo Aued. Y tanto por el perfil, como el pensamiento e historial de su responsable, es el área desde la cual deberán plantearse
y motorizar las concreciones que la ciudad necesita.
Con el ahora intendente, Aued ha caminado en la política desde hace años. Se han fogueado juntos y están ante la gran oportunidad de intentar plasmar en hechos lo que han pergeñado en todo este tiempo.
Bajo la óptica del nuevo secretario se percibe el convencimiento de que hay que desarrollar la ciudad paralela al mar, como ha acontecido con las ciudades costeras de nuestra provincia, y en todo el mundo.
Y dentro de ese plan la intervención del parque Miguel Lillo, con la participación de capitales privados; y una transformación del frente marítimo a partir del complejo Casino y el contiguo Jardín de Rocas, surgen como los puntales del “gran cambio” al que aspira el actual gobierno. Es de esperar que esta vez se atrevan a ejecutar lo que hasta ahora no pasa de buenos deseos. Bien planificada, esta transformación se constituirá en la llave para el ansiado despegue de la ciudad. Y las nuevas generaciones lo vivenciarán y usufructuarán.
Cual reloj de arena, el tiempo transcurre inexorablemente. Es cierto que la actual gestión ha arrancado desde un subsuelo por la caótica situación en la que recibió el municipio y no le será fácil poner el “barco a flote”. Sin embargo, deberá empezar a jugar las cartas del mazo que mostró en campaña y las que aún no exhibió; pero que deben significar el salto de calidad y decisión que necesita Necochea.