Identidad quequenense
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Los recientes festejos del 168º aniversario de Quequén expresaron, la continuidad generacional de una clara pertenencia que tienen para con la vecina localidad quienes residen en ella.
El propio intendente Arturo Rojas dio cuenta de esa identidad en su mensaje del acto oficial, donde también reconoció, “más allá de los diferentes criterios”, el espíritu de lucha y persistencia que siguen teniendo los lugareños que pretenden la autonomía de Quequén.
Si bien la alegría por el cumpleaños se expresó en la concurrencia y disfrute de las jornadas de espectáculos en la plaza Hipólito Yrigoyen, la mayor expresión de ese orgullo se plasmó en el desfile cívico-militar del pasado domingo.
En el desplazamiento por la calle 519 de los grupos intervinientes en el desfile, se observó una presencia de varias entidades ya sea escuelas, clubes, centros sociales y, en lo que sin dudas fue el toque de color, de numerosos grupos tradicionalistas con jinetes de todas las edades, en todos los casos residentes en Quequén.
Las emociones por el festejo “propio” quedaron claramente expresadas, y eso anima a pensar que podrían sumar su impronta personal a un crecimiento que algunos siguen reclamando y esgrimiendo una cuestión de postergaciones.
Más de las opiniones críticas que siempre tiene un sector de cualquier comunidad, justo es decir que la actual gestión municipal le ha imprimido un constante ritmo de trabajo en la vía pública, lo que no solo se notó en la remozada plaza central con un estado impecable para la celebración del aniversario, sino que se observa continuamente en otros puntos del extenso territorio.
Mejoras en calles de tierra, luces led en las principales avenidas y arreglos sustanciales en las restantes plazas, se vienen complementado con el notable aporte privado en cuanto a construcciones de edificios en la avenida costanera, que también fuera intervenida desde el municipio con un amplia e iluminada vereda sobre la mano que da al mar.
Quien va a Quequén luego de largo tiempo nota con claridad estas transformaciones, que han cambiado la estética del lugar, con beneficios para la circulación vehicular o de seguridad en el caso de la iluminación de las calles.
Los trabajos del municipio también atañen a los servicios y se complementan en la extensión de las redes de agua y cloacas, suplantando conexiones clandestinas. Aunque hay mucho por hacer en esta cuestión.
Las carencias actuales también se extienden al necesario ordenamiento del tránsito de los camiones, con estrecha relación a la actividad portuaria. Y en este aspecto se sigue entorpeciendo a la circulación de otros rodados, como así también con sus pesadas cargas destruyen los arreglos en calles.
Por su parte, desde el punto de vista medio ambiental, continúa siendo una gran deuda la construcción de la planta de tratamiento de los residuos cloacales, que siguen contaminando la playa del sector de Punta Carballido. Es claro que se trata de una inversión millonaria, que el municipio de ninguna manera puede cubrir; pero si debe seguir batallando para que el Estado provincial haga realidad de una buena vez, sus promesas de financiar la obra con fondos obtenidos a través del prestamos de la banca extranjera.///