Identidad turística
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A medida que avanzan las semanas, empiezan a perfilarse las tradicionales expectativas que despierta cada año la temporada de verano. Y en este caso diversas alternativas hacen presumir que el que se avecina será un positivo tiempo para Necochea.
Con la pandemia prácticamente dominada en cuanto a contagios, más allá de que hayamos entendido que nunca estamos exentos de tener una recaída que derive en un nuevo brote de casos, las perspectivas son alentadoras.
A ojos vista de los visitantes, que en buen número llegaron a Necochea durante el reciente fin de semana largo, la ciudad les pareció ordenada y limpia. Un mérito, en buena parte, de la actual administración municipal en cuanto a la mejora de la vía pública.
Ahora bien, ¿alcanza con esto para reposicionar a nuestra ciudad como uno de los centros costeros más elegidos? La respuesta, obviamente, es que no. Aún hay mucho por mejorar.
Aunque se nota una evolución en cuanto a lo estético de los locales comerciales, se debe seguir mejorando en el servicio que se ofrece al consumidor. Aún hay comercios que no trabajan con tarjetas, cuando éstas y las aplicaciones priman; y en los negocios gastronómicos se sigue contratando mano de obra inexperta para la atención al público, a la que no se la instruye debidamente para precisamente satisfacer la demanda.
Asimismo, en cada jornada apta para concurrir a la playa, se observa una inusitada cantidad de perros circulando con sus dueños o no. Algo que está prohibido, que genera suciedad y peligro de ataques a desprevenidos, sobre todo niños; y que la Municipalidad debería controlar con mayor fuerza a través de sus inspectores.
Continuando con las falencias, por razones económicas y de mercado se han reducido sensiblemente las plazas hoteleras, lo que en este aspecto ha achicado la oferta de alojamiento; mientras que en el alquiler de departamentos o casas, en algunos casos se ofrecen a quien renta temporariamente ese lugar colchones y almohadas desvencijadas, vajilla insuficiente y en mal estado, o televisores antiguos y chicos.
La terminal de ómnibus sigue teniendo un estado deprimente. Cerrada por las noches y con un público que arriba y ni siquiera tiene un taxi para trasladarse. Y hasta el servicio de remises se ha reducido en número de autos, como lo reflejara recientemente Ecos Diarios en sus páginas.
Otro aspecto no menor en el que el Ejecutivo también debe poner atención, más allá que no sea su responsabilidad directa, es el de la seguridad que deben tener quienes nos eligen para vacacionar y los que residimos aquí.
En las últimas temporadas, sobre todo aprovechando la expansión que ha tenido la concurrencia de gente hacia las playas del oeste, se han repetido los robos, tres romper ventanillas de los vehículos. Todo abonado por la falta de vigilancia y zona también carente de todo tipo de servicios. Párrafo aparte es la atención que se le debe prestar al sector turístico de Quequén el que ha crecido exponencialmente al ofrecer la posibilidad de construir y vivir frente al mar.
En ambos frentes costeros las fuerzas policiales se excusan diciendo que no cuentan con los efectivos y móviles suficientes. Algo cierto, porque el aporte del tradicional Operativo Sol de parte de la Provincia es cada vez más flaco. Y ante ello son las autoridades municipales las que ya deberían empezar a gestionar y exigir en ese sentido, para que se cuente con más policías.
Más allá de estas cuestiones, Necochea ha perdido, si es que alguna vez lo tuvo, una identidad en cuanto a la atención del turista. Hay una carencia de valores y predisposición para ser buenos anfitriones. Y esto va más allá de los que directamente se benefician del turismo.
Mostrarse solícitos a las demandas de quienes nos visitan, es algo en lo que aún no hemos evolucionado debidamente. Un aspecto clave en el cada vez más competitivo mercado turístico.
En este aspecto el área de Turismo debería generar una instrucción más contundente a los distintos actores de la actividad, preparándolos en los meses del año que no hacen a la temporada veraniega.
Ya lo hemos mencionado en varias oportunidades: Necochea ha quedado lejos de sus mejores épocas en cuanto al concierto turístico. Y recuperar ese sitial es un trabajo que demandará tiempo y constancia. Y entre tantas cuestiones a mejorar, el eje principal de ese resurgimiento es precisamente lograr y afianzar una identidad turística