Iguales en el agua para serlo en la tierra
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/07/Foto-Natacion-adapt-2.jpg)
El trabajo deportivo e integrador de las escuelas municipales de natación adaptada de Necochea y Lobería
Con distintos procesos y un par de nombres propios en común, la natación se ha transformado en un deporte referente en Necochea y Lobería en los últimos años en la búsqueda de integrar a personas con discapacidades intelectuales, auditivas y motrices. Ambos municipios han hecho mucho para ello, apoyando proyectos de aquellos que se dejaron guiar por su vocación, a pesar de las piedras del camino.
El profesor Marcos Bertone, quien viajó como entrenador a dos Juegos Olímpicos para atletas sordos, es el principal hacedor de este presente, primero al frente de la Escuela Municipal de natación en Lobería, desde 2005, y desde el año pasado logrando plasmar ese proyecto también en nuestra ciudad, con la concreción de la Escuela Municipal de natación adaptada “Todos al Agua”.
“Siempre tuve la intención, pero en Necochea nunca tuve la oportunidad o apoyo como para armarlo. Acá hay tres escuelas especiales, talleres protegidos…hay material para trabajar”, explicó Bertone quien valoró el cambio: “Hasta que el año pasado, se lo propuse a Miguel Arana –director de Deportes- y a Jimena López -secretaria de Desarrollo Humano y Políticas Sociales-, quienes dijeron que sí al proyecto de desarrollar un espacio recreativo, deportivo y terapéutico a partir de la natación”.
La primera clase fue el 6 de junio del año pasado en el natatorio del Club Huracán y poco a poco el grupo ha ido creciendo y desarrollándose. “Junto a la profesora Débora Díaz comenzamos con clases personalizadas e invitamos a las tres escuelas a que participaran. Después de todo el trabajo evaluativo, todo el desarrollo, pudimos tener más horarios”, destacó. Hoy la escuela cuenta con 30 integrantes, que van de los 6 años hasta adultos de 50 años. Más allá de aquellos que participan por una cuestión recreativa, la posibilidad de participar en torneos ha encendido la llama de la superación y eso ha motivado a otros. De los seis nadadores que viajaron al primer torneo en Avellaneda el año pasado, para la edición 2017 la delegación se triplicó a 16. El festejo por el primer aniversario fue organizando un torneo de natación adaptada, algo inédito en nuestra ciudad, con la participación de 80 nadadores y visitantes de Buenos Aires, Mar del Plata, Lobería y Olavarría. Y para octubre se espera poder concretar otro.
Para todos
Sobre la expansión de la escuela, Bertone, agregó que “comenzamos con chicos intelectuales y alguno con motricidad, y este año hemos sumado con (problemas) auditivos y visuales. Al tener más motrices implica también que el docente tenga que estar trabajando uno a uno con el alumno, por eso también sumamos más docentes y también es importante que muchos cuentan con acompañantes terapéuticos, algo que es ideal”. Las clases se brindan en el natatorio del Club Huracán en dos horarios. Lunes y miércoles de 9 a 11.30 para aquellos que recién comienzan o personalizados, mientras que lunes, miércoles y viernes, de 16 a 17.30, lo hacen lo más avanzados, con un objetivo más competitivo.
Araya, el ejemplo
Un atleta que ha vivido todo este proceso desde sus comienzos en Lobería es Elián Araya, medallista parapanamericano en Toronto y representante paraolímpico y mundial, quien se formó de la mano de Bertone. Y más allá de que hoy esté en la elite, nunca olvida sus raíces. “Elián es el referente para todos, ya sean auditivos o intelectuales, es de Lobería, es nuestro. Aunque esté de vacaciones viene a la pileta de Huracán para nadar con los chicos. Es algo muy lindo. Hace 12 años que lo conozco y es como un hijo para mi”.
Con Bertone trabajando en la escuela de Necochea, su lugar en Lobería lo ocupó la profesora Magdalena González, aunque ambas escuelas trabajan y viajan a los torneos de manera conjunta para compartir gastos. Previamente, “Mili” ya había generado su propio espacio en Huracán y aunque no tuvo continuidad, siempre intentó involucrarse en la integración de chicos con discapacidades, desde la natación. “Me recibís con mi cabeza en la natación, en todos los aspectos, y concretamente con la discapacidad desde que hice mi postgrado en psicomotricidad. Fue el inicio y esto es un sueño cumplido para mi, más allá de estar haciendo una suplencia, es algo que en algún momento fue inalcanzable y que hoy haya un grupo que pueda viajar, nadar y que sea gratuito es hermoso”, apuntó González. Sobre la estructura de la escuela loberense, aclaró que “es más chica o al menos sin tantas posibilidades de crecimiento como la de Necochea. Los chicos viajan dos veces por semana en una combi desde Lobería para nadar a Necochea y hay un límite de espacio. La disponibilidad para viajar es de marzo a noviembre, porque después se trabaja en verano en la pileta municipal”. Aquellos chicos que se encuentran en una etapa superior de aprendizaje en el agua, trabajan en la pileta con Marcelo “Yuri” Quaglia buscando objetivos competitivos, mientras que además la escuela también cuenta con su espacio para adultos y rehabilitación, en este caso a cargo de Diego Puccia.
Integración
En algunos casos, como el propio Araya, el también loberense Lautaro Díaz o Axel Daraio, nadador de la Asociación Arenas, más allá de competir en la natación adaptada también lo hacen además entre atletas convencionales, en otro paso en la integración. Al respecto, González aclaró que con las escuelas para nadadores adaptados, “se logró que tengan su espacio chicos que estaban alejados de la natación, porque es muy difícil integrarlos entre convencionales. La estructura no está preparada. Lo mismo el hecho de que se haga público, porque a veces las familias se cierran ante la discapacidad y hay chicos que no hacen ningún deporte. Hoy algunos lo ven como una novedad, pero en mi caso pensaba en esto desde hace años y es como tocar el cielo con las manos”, valoró.
Sobre el trabajo diario, reconoció que “es uno el que encuentra sus propias limitaciones, no el nadador. Nada esta pensado para ellos. Son ellos los que nos enseñan constantemente. Elijo trabajar con ellos toda la vida, más allá de que también lo hago con convencionales”.
Pasión
Y para Bertone la pasión es la misma: “Voy caminando por la calle, veo una persona que tiene una discapacidad y la invito a nadar”, confesó. “He vivido muchas experiencias, he aprendido de los chicos, de todo lo vivido con este proyecto propio y con nuestros alumnos. De poder ir a torneos con seis chicos a pasar a tenerlo en Necochea… se nos calló una lágrima de emoción cuando cumplimos el año. Somos cuatro ‘profes’, más los padres que están a la par nuestra involucrados. A veces no nos damos cuenta del impacto que nuestro trabajo tiene en esas familias y siempre te lo agradecen. Tener un lugar para nadar, hacer deporte, que sea gratis y que a su vez puedan viajar. Antes se sentían discriminados pero en este lugar se sienten contenidos y apoyados”. ///

