Individualismo, redes y la violencia como espectáculo
Profesionales y referentes sociales analizaron una problemática latente que quedo en evidencia en el homicidio de un menor
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JUAN JOSE FLORES
Redacción
El reciente homicidio de un menor tras una pelea entre adolescentes volvió a poner en el centro del debate una problemática que trasciende el hecho policial. Psicólogos y referentes sociales de Necochea coincidieron en que la violencia juvenil refleja un entramado mucho más complejo, donde confluyen las redes sociales, la falta de referentes adultos y las crisis institucionales que atraviesan la sociedad.
Juan Manuel Silva, presidente del Colegio de Psicólogos de Necochea, advirtió que los episodios de violencia entre jóvenes “no son nuevos”, pero hoy “se espectacularizan y se naturalizan” a través de las redes sociales.
“Hay un efecto contagio y un atractivo en la exposición de la violencia”, señaló. “Lo que antes era parte del mundo privado o de la intimidad, hoy se difunde. Se pierde el uso de la palabra, el diálogo, la contención. Hemos naturalizado escenas violentas y eso es muy preocupante”, agregó.
Silva remarcó que los adolescentes crecen en un contexto donde “las referencias simbólicas y de autoridad se desdibujaron”.
“Estamos atravesando una rotura del lazo social. Las instituciones están colapsadas, y los adolescentes quedan sin referentes adultos que contengan o marquen límites. Las redes sociales son hoy un termómetro de esa crisis”, explicó.
Multicausal
La psicóloga y escritora Sandra Altolaguirre también consideró que la violencia juvenil no tiene una causa única. “Es multifactorial”, sostuvo y explicó que hay cuestiones personales, familiares, sociales y tecnológicas que se combinan. “Desde la pandemia, la violencia aumentó”.
Para Altolaguirre, el cambio más visible es que ahora “las peleas se organizan y se difunden por grupos de WhatsApp o redes sociales”.
“Antes los de alrededor intervenían para separar; ahora muchos filman o se ríen. Eso habla de una pérdida de empatía y de un individualismo exacerbado. Vivimos cada vez más aislados, aunque parezca que estamos más comunicados”, reflexionó.
La especialista subrayó la necesidad de que los adultos asuman su responsabilidad: “No se trata solo de cuestionar a los chicos, sino de preguntarnos qué nos pasa a nosotros, qué espacios de contención estamos generando. Hay que crear lugares donde circule la palabra, donde los jóvenes puedan ser escuchados”.
Compromiso
Desde otra perspectiva, Bautista Buño, presidente de la asociación civil El Samaritano —dedicada a la contención de personas con problemas de adicciones—, planteó que muchos jóvenes canalizan su dolor y frustración a través de la violencia o del consumo.
“La pelea muchas veces no surge del odio, sino de no tener un lugar donde hablar. En algunos se expresa con la violencia, en otros con las drogas. Falta escucha, faltan oportunidades y hay padres ausentes”, afirmó.
Buño resaltó la importancia del trabajo comunitario: “Las instituciones son fundamentales para la comunidad. Pero necesitamos más espacios y más gente comprometida. Nadie se salva solo”.
Para los tres especialistas, el problema de la violencia juvenil no puede abordarse de forma aislada ni simplificada. Es una consecuencia visible de una sociedad donde las redes amplifican los conflictos, los adultos se alejan, y las instituciones se debilitan.
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