Inspirados en los días de la peste
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Artistas locales se refieren a cómo ha influido la cuarentena en su creatividad. Las dificultades para seguir adelante con sus rutinas y la necesidad de reinventar las formas de comunicarse y dar a conocer su trabajo
Sensibles a su entorno, los artistas han sido durante siglos catalizadores de la realidad que atraviesa la sociedad. Inspiración y zona de confort no parecen sinónimos, de allí que generalmente son las crisis, el clima amenazante, la desesperación, la frustración, el dolor, la enfermedad y la muerte, lo que despierta la creatividad.
Algunas de las más grandes obras de la literatura, la música, el teatro y la pintura se han inspirado en terribles pestes, en pandemias letales que diezmaron a sociedades enteras.
Desde alguna icónica pintura de Bruegel el Viejo hasta “La peste”, de Albert Camus, pasando por las pinturas de Edvard Munch, autor de “El grito”, cuya vida estuvo marcada por la gripe española, las pandemias han dejado huellas profundas en la historia del arte.
El escritor y poeta italiano Giovanni Boccaccio escribió el “Decameron” durante la cuarentena por la Peste Negra, refugiado en la campiña toscana.
William Shakespeare debió encerrarse a escribir durante semanas en medio de los brotes de peste bubónica que mantuvieron cerrados los teatros londinenses por un total de 78 de 120 meses al principio del siglo XVII. En el brote de 1606 Shakespeare escribió tres de sus grandes tragedias.
En el encierro los artistas, especialmente escritores, dramaturgos y pintores, encuentran el tiempo para crear.
Por ello, consultamos a algunos artistas locales para conocer cómo han vivido el encierro y cómo ha influido en su creatividad.
Un aire enrarecido
“Cuando empezó la cuarentena yo estaba en dos cosas: por un lado, una serie de trabajos de escritura que eran parte del ciclo ‘La Eterna y Absoluta Felicidad de las Pampas’: cinco relatos radiofónicos -para ser puestos en el aire- y que precisamente indagaban en la relación entre el aire y la felicidad”, explicó Pablo Santilli, dramaturgo y director teatral local.
Además, indicó, en los días previos al inicio de la cuarentena, trabajaba en la “presentación de un libro con textos teatrales de mi autoría que ya estaba casi en imprenta. Se trataba de una colección que lanzaba la Unicen Tandil, pero el libro por supuesto quedó en el congelador. Eso fue bastante frustrante, aunque sé que ya habrá revancha”.
Por otra parte, dijo Santilli, “la irrupción de un virus que ataca básicamente a las vías respiratorias -uno de los ejes sobre los que venía escribiendo- me pareció genial como estímulo, más allá del dolor y las muertes. Pero no resultó tan así”.
“Al principio la situación de encierro, a la que, paradójicamente, ya estoy habituado por propia elección, no resultó demasiado productiva: algo de esa ‘ausencia de futuro’ hizo que la escritura dejara de tener sentido, por decirlo de algún modo, y perdiera potencia”, explicó Pablo.
Comenzó a leer. “He leído más en este tiempo, que en todo el año que precedió a la pandemia. Pero sí, en principio, se me adelgazaron las ganas de escribir”, dijo el autor de la premiada obra “La Excelsa” y creador de El Cenáculo.
“Ahora ya recuperé el ritmo, y ‘La Eterna y Absoluta Felicidad de las Pampas’ va otra vez a la carrera; seguramente estará redondeada para cuando todo esto termine”, dijo Santilli.
Opinó que “el aire seguirá roto, y tendremos que pensar muchas cosas; pero la vida continuará, y el arte, de un modo u otro, también. No soy pesimista y tampoco soy optimista; este mundo no es ni mejor ni peor que el que ya había”.
La virtualidad
La artista plástica y docente Ely Battistella afirmó que en un principio la cuarentena la incentivó “para adaptar mi trabajo en los talleres de pintura, que es absolutamente presencial, al formato virtual”.
No tardó en adaptar sus talleres para llegar a sus alumnos a través de videoconferencias, redes sociales y correo electrónico.
“Me pasó algo muy interesante. Empecé como a estar despierta a ciertas cuestiones que habitualmente pasan de largo en la locura de andar en la calle cumpliendo con dos millones de cosas a la vez”, explicó.
En ritmo de cuarentena, Ely decidió responder a una convocatoria de una editorial para escribir ficciones o anécdotas ocurridas en el contexto del aislamiento.
“Mi hermana se había venido a vivir a Necochea hace un año y estaba distanciada de su hijo”, explicó. “Luego de la leer convocatoria vi a mi sobrino en Instagram, trabajando en un hospital en la Zona Norte con el tema de las cámaras de seguridad, que es lo que él hace”.
Ely logró su que hermana y su sobrino se contactaran y recompusieran la relación. “Con eso armé un relato que fue elegido para ser integrado en un libro que ya se publicó en PDF y va a salir en papel”, dijo Ely.
El libro llamado “Diario de una cuarentena. Historias que abrazan el caos”, fue publicado por la editorial Tahiel.
Además, la cuarentena también obligó a Ely a modificar su forma de trabajo en el proyecto Barrios Cultura. “Ahora estamos haciendo videos para los chicos que no podemos ir a ver a los barrios por toda esta situación”, señaló.
“He escrito cuentos y poemas, que luego leo y a los que mis compañeras les ponen imágenes, en títeres, con teatrito de sombras. Después esos videos van a los referentes barriales, que los hacen llegar a los chicos”, explicó.
Pero el encierro también comenzó a despertar sus ganas de pintar. “Estoy esperando materiales y me pondré a armar una muestra”, señaló Battistella, que hace mucho tiempo no expone en solitario.
Teatreros encerrados
“Cuando empezó la cuarentena me sentía rara. No me sentía creativa. Esa fue la primera sensación”, afirmó la directora teatral y docente Belén Serre Suárez.
“Después pude darme cuenta que en realidad uno siempre asocia la creatividad con el espacio donde la desarrolla”, afirmó. “Hay que comprender que la creatividad se puede desarrollar en cualquier ámbito y en cualquier momento”.
Por eso, afirmó, “una vez que arranqué, sentí que la cuarentena no me afectó a nivel creativo”.
El encierro representó un enorme desafío para Belén, para poder seguir con los talleres de teatro y los ensayos de los grupos que dirige. “Tuve que animarme a ser mucho más creativa”, afirmó.
“Al ser profesora de teatro, las clases se transformaron y tuve que imaginar cómo generar ese espacio de enseñanza dentro de la virtualidad, como si estuviéramos en el mismo lugar, pero cada uno desde su casa”, precisó.
“Es diferente lo que estamos haciendo ahora, pero nos mantiene más activo y nos plantea desafíos día a día”, dijo Belén.
“A algunos les costó engancharse, porque prefieren el taller presencial, pero surgieron cosas muy buenas y ahora estamos en un momento en que esperan el día para tener su clase virtual”, afirmó con satisfacción.
“En lo que tiene que ver con el teatro. Con el grupo Cero Drama, que dirijo, estamos haciendo ensayos virtuales de una hora, así que estamos atravesando este tiempo con toda la creatividad encima”, concluyó.
Otros ámbitos, otros géneros
Para el escritor Rolando José Di Lorenzo, autor de “El martillo de José”, entre otros libros, la cuarentena no ha cambiado mucho sus hábitos. “Soy un tipo bastante tranquilo, de estar mucho en mi casa, con mi música, mis libros, mis quehaceres en el jardín, no ando mucho en la calle”, explicó.
Aunque, afirmó que el aislamiento le “dio mucho tiempo para pensar” y que ha aprovechado este tiempo para avanzar en algunos trabajos, que por estos días están más orientados a la poesía que a la narrativa.
“Las ganas de escribir no se van nunca”, dijo Rolando. “La cuarentena no pesó mucho, estamos con mi mujer con temores, obvio, pero la pasamos muy bien”.
“Proyectos tengo pocos”, dijo el escritor, que lamenta que sus últimos libros no tuvieron la repercusión deseada. “No es una crítica a lo que he escrito. Creo que los dos últimos libros tienen cosas muy lindas. Yo los quiero mucho”.
Debido a las dificultades de publicar y vender libros en la ciudad, Di Lorenzo ha comenzado a publicar casi exclusivamente en Facebook, donde se pueden encontrar cuentos y relatos suyos. “Estoy escribiendo, pero más que nada me estoy inclinando por la poesía”, repitió.///