Investigan la presunta caza ilegal y tráfico de animales
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Hay cuatro personas sospechadas y ayer se secuestraron varias armas de diferente calibre, silenciadores y cornamentas de ciervos
Cuatro personas son investigadas en nuestra ciudad por estar acusadas de cazar ciervos y otras especies sin autorización, además de investigarse también si participaban del tráfico interprovincial de animales.
Durante los allanamientos de ayer se logró secuestrar armas, silenciadores y cornamentas de ciervos, informaron fuentes de la DDI, cuyo personal inició una pesquisa para determinar si el propietario de un local comercial dedicado a la caza y a la pesca, estaba involucrado en excursiones furtivas a campos de la zona.
Si bien hasta el momento no hay detenidos, se notificó a los acusados de la formación de una causa por “infracción a la Ley Nacional 22.421 de Protección de Fauna Silvestre”, cuya investigación está a cargo del fiscal Guillermo Sabatini, titular de la Fiscalía Nº 3.
A su vez, el funcionario judicial dio intervención del área de Control y Fiscalización de la Dirección de Fauna Silvestre y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente.
A mediados del año pasado, en Mar del Plata, también se registraron allanamientos por el mismo delito durante los cuales se secuestraron cornamentas de animales protegidos que eran exhibidas como “trofeos” en paredes de viviendas particulares y comercios, armas de fuego y taxidermia.
Guía profesional
La caza indebida se produce ante el incumplimiento de los requisitos indispensables como son el permiso específico y el acompañamiento de un guía profesional.
Esta persona es quien aprueba el espécimen a matar, el cual no puede ser hembra, cría o adulto con capacidad reproductiva. Y para estos casos, suele elegirse el animal más viejo.
Esto sucede con los ciervos colorados de siete puntas porque son una especie protegida. Lo que ahora se está por determinar, es si las personas sospechadas cazaban en forma ilegal, aunque existe una carga probatoria contundente en este sentido, indicaron las fuentes consultadas de la DDI local.
De acuerdo al resultado de los allanamientos otorgados por el juez de Garantías Nº 1, Guillermo Lludgar, se secuestraron silenciadores de fabricación casera o artesanal, habitualmente aptos para la actividad que se investiga.
Por otro lado, trascendió que en uno de los allanamientos fueron recuperadas dos cornamentas de ciervo ya tratadas químicamente. Asimismo, se corroboró que el dueño de casa tenía en su poder, dos fusiles, una pistola 9 milímetros y un revólver calibre 357 y municiones.
Aunque las armas tenían la documentación al día, no sorprendió esa presencia a los investigadores policiales, ya que normal que los cazadores utilicen armas propias.
Las personas sospechadas de participar en la actividad ilegal y en el posible tráfico de animales a nivel interprovincial, tienen entre 35 y 42 años, agregaron los voceros.