Investigan una posible banda que roba con inhibidores de alarmas
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La Fiscalía y la DDI procuran dar con integrantes de grupos delictivos que sustraen pertenencias del interior de autos y camionetas, tras bloquear cierres centralizados de vehículos
La Fiscalía inició una investigación relacionada con integrantes de una banda que se dedica a los robos con inhibidores de alarmas y cerraduras centralizadas de autos y camionetas.
Los delincuentes se mueven al acecho, pero casi nadie los registra. Deambulan por distintos sitios con suma discreción y esperan a su presa con suma atención. Cuando la víctima se da cuenta ya es tarde y el atraco fue consumido.
En Necochea han ocurrido varios casos que están denunciados ante la policía y los investigan en forma conjunta la DDI y la Fiscalía. Incluso, en los últimos días hubo un detenido que está sospechado de participar en episodios de robo bajo esta modalidad.
Según una fuente policial, los delincuentes se desplazan, por lo general, en autos costosos, con vidrios polarizados y procuran hacer todo lo posible para no llamar demasiado la atención.
Los ladrones que utilizan estos dispositivos para bloquear las puertas de los vehículos no suelen tener armas de fuego en su poder ni cuchillos, tampoco capuchas o precintos plásticos, ya que pueden ser pasibles que algún patrullero con efectivos a bordo los descubra.
Sin violencia y con eficacia
De acuerdo con lo indicado por los investigadores policiales y judiciales, los malvivientes que utilizan los inhibidores de alarmas no ejercen la violencia, lo de ellos, al momento de robar, es otra cosa.
En ciudades con mayor densidad poblacional que la nuestra, actúan como pequeñas brigadas integrantes de una banda mayor y se mueven por las calles interconectados a través de mensajes de Whatsapp.
Según el desenvolvimiento de esta modalidad delictiva, los delincuentes con inhibidores de alarmas comenzaron a operar en Córdoba capital hace más de un año, tras haber importado un modelo delictivo de otros lugares y no pararon.
Para los investigadores policiales y judiciales, estos grupos crecieron y mientras algunos de los integrantes se quedaron en la ciudad capital, otros se mudaron para actuar en el interior de la provincia Mediterránea.
Por ello que se produjeron reiterados atracos en autos y camionetas en sitios como en Río Cuarto, Villa María, Villa Carlos Paz, San Francisco, Río Segundo, entre otras ciudades.
Pertenencias de las víctimas
Se trata de delincuentes sofisticados que usan inhibidores de alarmas para robar pertenencias de las víctimas guardadas en autos y camionetas estacionadas en la vía pública y sin ocupantes.
El aparato interfiere la activación de la alarma y el cierre automático de un vehículo. El delincuente lo acciona cuando el dueño o la dueña activan la alarma remota.
La víctima se aleja del rodado, mientras cree haber dejado su auto seguro, cuando no es así, quedó abierto y vulnerable.
En segundos, sin despertar sospechas ni romper nada, los ladrones se llevan todo. En algunos casos, incluso, se roban el vehículo, como ha sucedido en alguna ciudad de la región.
Lugares elegidos
Los ataques con los inhibidores de alarmas se dan en playas de estacionamiento de diversos hipermercados y supermercados, como así también en shoppings, en calles y en avenidas cercanas a edificios, a comercios, a bancos y a restaurantes. Es decir, donde hay aglomeración de autos y potenciales víctimas.
Algunos fiscales han entendido que su mera portación del dispositivo y su activación son sinónimos de “tentativa de hurto” y ordenan apresar a los supuestos delincuentes.
La semana pasada, un individuo de nacionalidad chilena fue atrapado por efectivos del Comando de Patrullas y de la Seccional Tercera en plena avenida Diagonal San Martín, en cercanías a una compañía de seguros.
Hay sospechas que ese individuo ha cometido atracos bajo esta modalidad y la Fiscalía en turno solicitó la detención, pero el Juzgado de Garantías decidió liberar al hombre porque consideró que no habría pruebas suficientes para dejarlo preso.
¿Y los vendedores?
Por otro lado, no se ha logrado dar con quienes venden estos aparatos a varios miles de pesos a los delincuentes. Cada dispositivo puede interferir en la activación de la alarma desde unos 20 metros de distancia.
Cuando los ladrones ven que la víctima se aleja, abren tranquilamente las puertas del auto o el baúl y se llevan lo que encuentre a mano.
Estos delincuentes actúan durante el día, la tarde o la noche. Lo mejor para ellos es que haya muchos vehículos estacionados. Así pasan más inadvertidos y, al mismo tiempo, tienen más blancos posibles para atacar cuando llegue el momento.
En la zona de bancos, los delincuentes “siguen” a su víctima hasta que están seguros que hacen cola o están ocupados dentro de la entidad crediticia realizando algún trámite o consulta.
Frente a la policía
Una vecina y su amiga dejaron el automóvil estacionado en avenida 58 entre calles 61 y 63, alrededor de las 14.30 y la conductora creyó que había activado la central de la alarma en las puertas y baúl.
Pues bien, no fue así, ya que en breves minutos, un delincuente bloqueó la alarma y del interior del baúl se apoderó de una caja con pasta ballina, un material que se utiliza para la decoración de tortas, insólitamente.
La “desaparición” de esa caja se produjo frente a la sede policial con absoluta audacia, como suelen moverse los ladrones que utilizan los dispositivos para interferir los cierres centralizados de vehículos.