Irurzun: constante aporte de la Rueda Femenina del Rotary Club de Necochea
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El área de Pediatría y Neurodesarrollo funciona en un sector recientemente construido. Necesidad de mobiliario y otros elementos
En una nueva etapa de su colaboración con el crecimiento y modernización del hospital “José Irurzun” de Quequén, la Rueda Femenina del Rotary Club de Necochea se encuentra abocada al equipamiento del espacio multiuso para Pediatría y Neurodesarrollo, que viene funcionando en un sector reconstruido a nuevo.
En la mañana de ayer las integrantes de la Rueda, Marina Cardenau, Milena Mateos, Marta Rogido y Beatriz Drago; y los rotarios Pascual Corapi, Patricio Sánchez, Aníbal Pérez Bayón, Eugenio Cardenau y Juan M. Gabino hicieron una recorrida por las instalaciones, estos últimos, para acompañar a quienes llevaron a cabo el proyecto y la posibilidad de concreción del mismo. Los integrantes del Rotary Club, que acudieron al Hospital junto a algunos comerciantes y particulares que vienen colaborando con las mejoras que motoriza la Rueda Femenina, fueron recibidos por la directora del nosocomio, Karina Mazeris, quien estuvo acompañada por el encargado del área de Pediatría, Luis Amat y otros profesionales.
Para llegar a las actuales instalaciones se debieron reconvertir lo que en su momento fuera la cocina del Irurzun y sus aledaños, conformándose los nuevos consultorios.
La función de la Rueda Femenina, compuesta por esposas de rotarios, que viene trabajando solidariamente en Necochea desde hace dos años y que, en el caso de este servicio hospitalario lleva adelante una especie de madrinazgo, ha consistido en el nexo para conseguir recursos ante varias empresas para la materialización de la obra que demandó, un millón de pesos solventado con estos aportes solidarios y de la propia Rueda, que también hizo su contribución.
Una nutrida actividad
El servicio que basa su labor en la atención de trastornos cognitivos en los niños es el único en su tipo en nuestro medio, de allí que viene teniendo una alta demanda.
En el mismo trabaja un equipo multidisciplinario de pediatras psicopedagogas, fonoaudiólogas y psicólogos, que atienden a niños con problemas de aprendizaje, en el habla; casos de autismo y socialización que incluye a familiares de los pequeños.
Marina Cardenau adelantó los nuevos pasos en cuanto al mejoramiento del servicio, al decir que “observamos que resta mobiliario y otros elementos para mejorar la infraestructura del lugar, por caso material didáctico para los tratamientos”, adelantando que “ahora nos abocaremos a esta etapa de equipamiento, probablemente lanzando una campaña para juntar juguetes y otro material de estimulación”.
Antes de la pandemia, estas atenciones se brindaban en un pasillo del edificio del “José Irurzun”, que se suspendieron al desatarse la misma. De allí en más se encaró la concreción de un lugar más confortable y el crecimiento en las atenciones ha sido exponencial, a punto tal que ya se están dando turnos para el próximo mes de febrero.
El Hospital quequenense aún no cuenta con una cooperadora constituida (se está al aguardo de la personería jurídica), y la tarea de colaboración por ahora cumple la Rueda Femenina, que cuenta con ocho integrantes activas en la actualidad.
“Tanto el anterior director como la actual han tenido un muy buen desempeño, motivándonos para colaborar porque las cosas se ven y muy rápido. En dos años tuvo una notable transformación, aunque aún resta mucho por hacer”, concluyó Cardenau.