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La planta de Ivess en Necochea abrió sus puertas y mostró un modelo de producción que combina historia, tecnología y cuidado ambiental. Con una trayectoria que comenzó en 1933, la marca se consolidó en el mercado con una propuesta única: agua baja en sodio, pura y liviana.
Cada bidón que sale de la planta atraviesa un proceso de higiene total, llenado automático y control en un laboratorio propio, garantizando calidad en cada etapa.
El compromiso ambiental también forma parte del sello de Ivess: los envases retornables reemplazan a ocho botellas descartables y, cuando cumplen su vida útil, son reciclados, reduciendo el impacto en el medio ambiente.
Toda la máquina está presurizada con aire estéril, equipada con acero inoxidable de grado sanitario y cuentan con un laboratorio propio que controla parámetros de lavado, llenado y calidad del agua.
El agua se acondiciona en tres pasos: físico, químico y microbiológico. Así se logra un producto seguro, con la más alta pureza, cumpliendo estándares internacionales.
Así, Ivess Necochea combina innovación, sustentabilidad y salud, ofreciendo al consumidor un producto único en el mercado.
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