Jaque a las dudas
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El ajedrecista Leonardo Tristán retomó la competencia con positivos resultados y la motivación intacta
No pasó tanto tiempo. Quizás preocupaba más el temor a que se prolongara la ausencia. Pero después de un año alejando de la competencia en nuestro país, el ajedrecista Leonardo Tristán sólo puede hablar de buenas sensaciones de todo el proceso. “Siempre me mantengo en ritmo, jugando partidas por internet y estudiando, pero no es la competencia pura y dura. Cuando dejás y volvés, te suele costar”, compartió el Maestro Internacional, de 28 años.
El primer paso fue en el tradicional Torneo de Verano de Villa Ballester que lo vio campeón, algo que no conseguía en este nivel desde agosto de 2016, cuando levantó el trofeo en el 15° Torneo Abierto Internacional Centro de la Republica, en Córdoba. “En Ballester fui de menor a mayor. Me constaron al principio partidas que a priori eran más sencillas. Pero en el “Playas” jugué un nivel más alto, más preciso”, analizó.
En la 63° edición del Torneo “Playas de Necochea” disputó su segundo torneo del año y como en sus presentaciones previas volvió a ser el mejor tablero necochense. Lideró al equipo A del Club de Ajedrez a un histórico subcampeonato y estuvo muy cerca de conseguir un título que quedó en casa por única vez en 1949. “Me quedo con el vaso medio lleno. No sé hace cuánto no se lograba un subcampeonato o si se logró alguna vez en la ‘era abierta’, después de que empezaron a participar jugadores titulados digamos. Si bien es cierto que mermó mucho el nivel del torneo y eso hizo posible estar cerca, creo por el nivel de las partidas, Necochea jugo bien y mereció más de lo que obtuvo. Más allá de que terminamos invictos, en la últimas dos que empatábamos, estábamos para ganar el match”.
El “Playas”
Radicado hace cuatro años en Córdoba, no jugaba el “Playas” desde la edición de 2015. “Para mi jugar el “Playas” es especial siempre. Creo que la primera vez fue en el 97 y hacía poco que sabía mover las piezas, me trae muchos recuerdos de mi viejo y representar a Neco siempre es un orgullo. Me apenó no asistir estos años y volver fue muy lindo desde lo emocional, reencontrarse con amigos”.
El “Playas” contó con 16 equipos participando, uno más que el año pasado, aunque esta vez sólo hubo cuatro jugadores titulados, contra 12 de la edición anterior. “Otros años ha habido equipos muy fuertes, con Grandes Maestros y hasta el campeón argentino vigente. Creo que (esta vez) hubo otro torneo por equipos en Rosario para la misma fecha y eso no ayudó. “(El ‘Playas’) es un torneo que está hecho mucho a pulmón. Ninguno de los que lo organiza vive del ajedrez y bastante bien lo hacen. (José Luis) La Torre y (Horacio) Hansen se movieron mucho y ya están tirando ideas para la edición del año que viene, la 64, que son las casillas del tablero, por lo que quieren que sea especial. Si estoy acá les daré una mano desde mi aporte”.
Mover
Tristán lleva más de cuatro años radicado en Córdoba e incluso representando desde entonces a la Federación de esa provincia en los distintos torneos. Sin embargo, no descarta volver a Necochea, en medio de este proceso de cambios tras un año sin competir en los tableros. La confianza que le han dado los buenos resultados lo sigue alimentando: “Me dieron ganas de seguir, quiero jugar torneos importantes, seguir midiéndome y además vengo en racha como suele decirse”. Este mismo fin de semana será parte del 49º Abierto de Mar del Plata y entre las posibilidades apuntó a “jugar más torneos cerrados, pedir jugar más y ver si te seden lugar en Villa Martelli y en Torre Blanca”, dos de los clubes más importantes del país.
Antes de su parate, la disyuntiva era parecida. Para su nivel de juego y buscando mejorar su ránking, jugar los torneos abiertos, los más accesibles, no son la mejor opción. Para crecer, hay que dar otros pasos y en ese caso también se necesita un apoyo económico que muchas veces no se consigue. Hoy con 2465 puntos se mantiene entre los 20 mejores jugadores activos del país. “Con mi elo (los puntos que definen el ránking) soy 1, 2 o 5 preclasificado y arriesgo mucho en los abiertos. Te cruzan con jugadores de 2200 puntos que son peligrosos, que estudian las partidas y como en el fútbol se juegan la vida cuando te tienen enfrente porque te pueden sacar puntos y a mí no me suma. Es como tener la soga al cuello todo el tiempo. Yo arriesgo más. Es al revés, como cuando yo juego con alguien (de elo) 2600, para él es parte del torneo y yo me estoy jugando la partida de mi vida”. Y en ese sentido, remarcó que “tengo un elo de 2465 sólo jugando (torneos) abiertos, lo que es poco habitual. Es algo que me pone contento y me lo destacó un amigo”.
El año pasado, durante un viaje a España en noviembre, se animó a probarse en un par de torneos abiertos en Adra y en Xàtiva, ganando varias partidas y hasta logrando un subcampeonato. Aunque todo fue sin puntos para el ránking en juego, allí también se encuentra el gen de este nuevo comienzo. “Por ahí hay que salir, jugar en países sudamericanos, abrir el horizonte. Me dieron ganas, ya que está la posibilidad de viajar con amigos y jugar afuera. Por eso quiero viajar en julio al Continental en Montevideo”. Allí podría hacerlo junto a Facundo Pierrot, también Maestro Internacional y que lo motivó también a jugar en Villa Ballester y propiciar esta vuelta. El 13° Campeonato Continental Absoluto de Ajedrez de las Américas es uno de los torneos más importantes del calendario sudamericano y se celebrará esta vez en Montevideo, desde el 31 de mayo al 10 de junio.
Otra mirada
Y en este proceso de cambio, en el juego y por qué no personal también, Tristán apuntó que “a lo social le di mucha importancia en esta vuelta. Me hizo priorizar las ganas de jugar, el juego, no tanto si ganaba o subía elo. Voy a seguir jugando hasta ver dónde estamos parados. Tengo una buena edad y buen elo. En Villa Ballester sabía que arriesgaba mucho, pero tenía ganas de jugar. No preparé ninguna de las 9 partidas. Fui a jugar desestresado. La idea es ir de buen humor y no enroscarme tanto en lo que hace mi rival. Disfrutar de lo ajedrecístico y lo social. El tiempo afuera me hizo bien para tomar un poco de distancia y ver lo importante que es el ajedrez para mí. Darme cuenta que nunca lo voy a terminar dejando, aunque compita o no, siempre voy a estar entrenando o mirando partidas. Y que es lo que siempre me ha apasionado”.
