Jardín de Rocas, espera para el desarrollo
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En 1994 una ordenanza habilitó su urbanización. El objetivo era la extensión del frente costero
Existen debates o discusiones en una sociedad que se mantienen en el tiempo, lo que hace que el desarrollo de ciertas situaciones se tornen más difíciles. También sucede que a veces aparecen acuerdos que llegan a soluciones, que al no haberse podido implementar con el paso de los años se olvidan y la discusión vuelve al estado inicial, por lo cual el progreso de una comunidad queda estancado por palabrerías y sin proyectos.
El Jardín de Rocas de avenida 2 frente a la playa es un predio que casi nadie tiene en cuenta, sea residente o turista por ser un lugar inaccesible y su posición es estratégica de cara al crecimiento, ya que se encuentra ubicado en tierras únicas frente al mar.
No tiene mantenimiento y es un mamarracho con piedras tiradas a la “san fasón” no se conocen proyectos de intervención o propuestas de urbanización en un espacio de gran rédito turístico.
Desarrollo
Cuando hablamos de desarrollo es necesario generar nuevas alternativas, además de dotar servicios. Hoy quien viene a Necochea encuentra lo mismo que hace dos décadas, salvo algunos emprendimientos privados, poco y nada ha cambiado en el frente costero.
Esto es una realidad, cuesta, es difícil pero es lo que está. Por eso es necesario que los dirigentes políticos, más la sociedad empiecen a ver y pensar de qué manera se puede superar la actual coyuntura y empezar a trabajar para lograr una ciudad más abierta, moderna, que quiera y busque inversiones y no pierda el tiempo en discusiones sin sentido.
El Jardín de Rocas es necesario urbanizarlo. Esa es una realidad. Y lo que hay que destacar es que haces 25 años las autoridades de ese momento pensaron un cambio y lo avalaron en forma legal y administrativa, el cual no se logró pero al menos hubo intención de mejorar la zona y darle otra utilidad.
El 30 de octubre de 1994 el Concejo Deliberante aprobaba la ordenanza 3110/94, mediante la cual se habilitaba la urbanización del Jardín de Rocas y por medio de esta norma se lo incorporaba al ejido urbano y se afectaba sus tierras al Plan de Desarrollo Costero Oeste. Además ese espacio era desafectado del parque Miguel Lillo.
Tras dividirse el Jardín de Rocas en siete lotes, el fin era que sea utilizado para la instalación de complejos comerciales, shopping, hotelería, apart hotel, entre otros. También se dejaba expresamente indicado que su altura no debía ser superior a la del Complejo Casino.
También para que no hubiese críticas, por parte de los ambientalistas de ese momento, se mantenía el aspecto exterior con piedras y espacios verdes, lo que se habilitaba a urbanizar era el interior donde había y hay sólo pasto y yuyos.
Por razones que no son del caso analizar en estas líneas, no se concretó. Pero es una ordenanza para tener en cuenta, pero hoy no alcanza con esto, sólo sería el principio de un plan más ambicioso e imprescindible y necesario intervenir en diferentes sectores del frente costero.
No hay excusas, las herramientas administrativas lo habilitan, ahora falta la decisión.
Norma de la década del noventa
En 1992
Se realizó una asamblea pública que avaló la apertura del frente costero. Contemplaba venta de tierras y asentamientos privados en el interior del parque Miguel Lillo. Fue respaldada por entidades intermedias y partidos políticos.
Esta idea apuntaba a preservar para el uso público la masa forestal del Parque ubicada entre avenidas 2 y 10.
La ordenanza
Crea zonas residenciales frente al mar, las cuales serán urbanizadas a través de la venta de parcelas.
Además faculta al Departamento Ejecutivo a vender en remate público o licitación las parcelas que conforman esas zonas. Y obliga al comprador a construir de acuerdo al Código de Edificación.
El Jardín de Rocas se podría dividir en siete lotes para la instalación de complejos comerciales, shopping, hotelería y Apart hotel. También se dejaba expresamente indicado que su altura no debía ser superior a la del Complejo Casino.
Fondos
Los fondos que se obtuvieran por la urbanización del Jardín de Rocas y el área denominada Neptuno se afectarían al desarrollo de obras en el
Parque como la extensión de la red de agua corriente, cloacas, instalaciones contra incendio y de forestación.
Hectáreas
El parque Miguel Lillo ocupa la superficie de 660 hectáreas desde la calle 89 hasta el campo de Cipriano, hoy arrendado para el parque eólico. EL jardín de Rocas ocupa poco más de seis hectáreas.