Jardines arancelados
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Apurado por las circunstancias económicas y la demanda de recortes que ha fijado la administración provincial, el Ejecutivo ha expuesto sus intenciones de empezar a cobrar, a partir del año entrante, una cuota mensual a los niños que concurren a los jardines municipales.
La novedad ha generado una serie de objeciones, lógicamente por parte de los padres que envían a sus hijos a dichos servicios educativos, desde los 45 días a los jardines maternales Acuario, Evita y Barquito de Papel y desde los 3 años al de infantes Lassalle.
La idea que impulsa el propio intendente Facundo López comprende el cobro de una cuota de entre $400 y $500 por mes, aunque también se evalúa que el arancel se fije de acuerdo a los salarios de los empleados municipales, cuyos hijos asisten a los jardines.
De todas maneras los montos que se evalúan son sensiblemente menores a las cuotas de servicios privados de nuestro medio, cuyas cuotas andan por los $3.000.
La actual administración municipal empieza a verse en figurillas para cubrir la inversión en educación. Actualmente recibe desde Nación el aporte del Fondo Educativo, que es de $47.000.000 por año, pero sólo puede hacer uso para destinar a los jardines del 60 por ciento de eso monto y la suma que queda resulta insuficiente.
Tal aseveración surge al considerar que entre los sueldos de docentes y auxiliares, mantenimiento y capacitaciones obligatorias, el Estado comunal invirtió este año cerca de $50.000.000 y el año entrante la cifra escalará, por la actuación de los distintos rubros, pero fundamentalmente con la incorporación de un nuevo jardín maternal: el Pichi Huinca, cuya construcción en terrenos del Hospital Municipal estará casi lista.
Un aspecto positivo es que todos los jardines pertenecen al municipio, tanto en sus construcciones como terrenos en los que están ubicados.
La matrícula actual está compuesta por 455 alumnos, de lo que surge que por chico se invierte más de $100.000 al año. Algo muy difícil de mantener en el, tiempo si no ingresa más dinero.
Bajo este panorama se puede entender con claridad el fundamento de arancelar la concurrencia a los establecimientos del municipio, que no reciben subsidio extra alguno, porque están en la categoría de privados.
En el caso del nivel maternal para niños de 45 días a 2 años no hay servicios en Necochea, lo que crea una altísima demanda de estos establecimientos y por ende se constituyen largas listas de espera.
Por tratarse de niños de corta edad el servicio demanda de gastos especiales, ya que se necesita de más personal para cuidarlos y de una alimentación más costosa, como yogures y diversos lácteos.
Nadie discute la importancia que tiene la contención de los bebés de padres que tienen que trabajar y no cuentan con quien los cuide, así como también la educación en los primeros años de vida, pero a la comuna se le hace imposible mantener la estructura en estas condiciones.
Cobrar una cuota para poder garantizar la calidad del servicio puede resultar antipática, pero parece ser el único camino. De todas maneras la última palabra surgirá en el Concejo Deliberante, cuando tenga que avalar o no la idea del gobierno municipal.///