JJOO de la Juventud: todo es cuestión de tiempo, distancia, velocidad, contacto…
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Tiempo, distancia, velocidad, contacto, fuerza, puntos… Todo se mide en un Juego Olímpico. El momento en que detienen los cronómetros los nadadores o los escaladores; cuán lejos caen los martillos, discos, jabalinas o balas; a cuánto sirve un tenista, o la intensidad del viento; los impactos en esgrima o taekwondo; la reacción de un corredor al momento del pistoletazo; quien suma más en el triatlón, el pentatlón moderno o las gimnasias.
La empresa suiza Omega dice tener soluciones para más de 150 deportes. Cronometradora oficial desde los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932, a Buenos Aires llegaron unos 240 profesionales y técnicos de cronometraje, la mayoría expertos de origen suizo. Junto a ellos arribaron 80 toneladas de equipos, que incluye 125 marcadores deportivos, 22 generadores gráficos de TV y 60 kilómetros de cableado de cobre y fibra óptica. Y de apoyo, 450 voluntarios que recibieron capacitación. En estos Juegos de la Juventud se está utilizando la misma tecnología que se empleó en los Juegos de Río 2016, pero además se están haciendo testeos de cara a Tokio 2020.
«En natación una centésima de diferencia es una uña», le explicó a la Agencia DIB Alain Zobrist, director general de Omega Timing. Sin embargo, ese no es un problema para la compañía, pues en el natatorio de Buenos Aires utilizó su cronómetro maestro «Quantum», que puede llegar a medir en millonésimas de segundos. Este aparato es calibrado de acuerdo a las necesidades de cada deporte. Por ejemplo, el viernes Delfina Pignatiello ganó la medalla de plata en los 400 metros libres con un tiempo de 4 minutos, 10 segundos y 40 centésimas, a 3 segundos y 26 centésimas de la húngara Ajna Kesely. Según Zobrist, en natación no se podrían tomar registros en milésimas, pues resultaría imposible que un arquitecto garantice que todos los andariveles de una piscina tienen un largo de 50,000000… metros.
Omega tiene presencia en la natación olímpica desde los Juegos de México 1968. La empresa suiza fue convocada luego de que en los 100 metros libres masculinos de Roma 1960 se diera una de las definiciones más polémicas de las que se tengan registro. Claro, por entonces había tres jueces por andarivel que tomaban el tiempo manualmente y a ojo, y luego se hacía un promedio.
En cambio, en la natación actual Omega toma registros varios desde el momento en que el deportista libera la presión en la plataforma de salida luego de la señal sonora (tiempo de reacción), hasta el momento en que toca los paneles táctiles («touchpads») con una presión de entre 1,5 y 2,5 kilos, y en menos de 100 milisegundos esa información ya está a disposición. Además, siempre hay respaldos de cámaras de alta velocidad. Eso sí, la última palabra está en manos de los jueces.
Mañana se conocerán los ganadores de los 100 metros llanos entre mujeres y varones, sin duda, la prueba emblema del atletismo a nivel global. Y para estas pruebas Omega también presenta tecnología y datos que asombran. Por ejemplo, el reglamento de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) fija el tiempo mínimo de reacción fisiológica en 100 milisegundos (una décima de segundo), y cualquier reacción que tenga lugar por debajo de ese límite se considera prematura y coloca al corredor en una situación de salida en falso. Para ello, además de contar con altavoces integrados, los bloques de salida en el atletismo se mejoran con sensores incorporados, que miden la presión de un atleta contra los tacos o estribos 4.000 veces por segundo.
En el otro extremo de la competencia, la Scan»O»Vision Myria de Omega es la última versión de la famosa cámara photofinish. El equipo se instala en la línea de meta y puede tomar hasta 10.000 imágenes digitales por segundo, información que utilizan los jueces para determinar oficialmente al ganador de cada carrera.
Curiosidades
En natación y en escalada deportiva son las únicas disciplinas de estos Juegos de Buenos Aires en las que el deportista, con un movimiento voluntario, detiene el reloj.
Según Omega, la velocidad que desarrolla una espada al momento del impacto en la esgrima, solo es superada por la que desarrollan las balas en las competencias de tiro.