Josefina Ignacio invitada al Congreso Nacional de Derecho
Hablará acerca de la situación de las mujeres privadas de su libertad
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En su paso por Punto de Vista por Ecos Radio, la licenciada en Ciencias Políticas y vicepresidenta de la Asociación Pensamiento Penal, Josefina Ignacio, abordó con profundidad la realidad de las mujeres encarceladas y aquellas que cumplen prisión domiciliaria en Argentina, un fenómeno poco visibilizado pero con consecuencias sociales profundas.
Invitada al Congreso Nacional de Derecho, que se llevará adelante durante este 17 y 18 de octubre, Ignacio dijo que “concretamente voy a hablar sobre el tema de las mujeres encarceladas que están privadas de la libertad, ya sea en ámbitos penitenciarios o policiales”. También señaló que abordaría la situación de las mujeres con arresto domiciliario, “poco se habla y poco se sabe, porque no hay un dato oficial construido de la cantidad de mujeres que están cumpliendo su arresto en sus domicilios”.
La Licenciada en Ciencias Políticas explicó que las mujeres representan un porcentaje pequeño de la población penal —alrededor del 4%—, pero cada número encierra una historia en su núcleo más cercano. “Muchas veces abarcan también a su entorno familiar, a sus hijos”, señaló. La mayoría, añadió, “son jefas de hogar de familias monoparentales” que sostienen a niños, adultos mayores o personas con discapacidad. “Esa pena trasciende a toda la familia”, lamentó.
Sobre las madres privadas de libertad, Josefina Ignacio explicó que “a partir de los cinco años los chicos se tienen que separar de la mamá si es que estaban viviendo con ella” y que “en el peor de los casos, esos chicos son institucionalizados”. En otros, quedan al cuidado de las abuelas, “siempre las mujeres cuidadoras”, precisó.
El arresto domiciliario, pensado como una alternativa menos dañina, también presenta dificultades. “Son con permisos muy limitados”, describió Ignacio. Muchas mujeres “no pueden salir a trabajar, ni siquiera llevar a sus hijos al médico o al colegio sin autorización judicial”. A esto se suma que “no hay políticas públicas destinadas para acompañar y supervisar a estas mujeres”, lo que genera nuevas formas de exclusión.
La violencia como omisión
La necochense advirtió que estas situaciones implican una omisión estatal. “La violencia institucional no solo se comete por acción, sino también por omisión”, sostuvo. Y remarcó que, aún en sus casas, las mujeres siguen “bajo custodia del Estado”, por lo que este tiene una responsabilidad directa. “Muchas de ellas están olvidadas, y eso también es una forma de violencia”, afirmó.
La falta de apoyo y las restricciones extremas llevan a decisiones desesperadas: “Prefieren volver a la cárcel”, reconoció Ignacio, en alusión a la sensación de abandono que viven en la prisión domiciliaria.
Para revertir esa realidad, mencionó la creación de programas en la provincia de Buenos Aires que capacitan a “promotoras territoriales” y promueven cooperativas integradas por mujeres liberadas. “Las personas que entran en esas cooperativas autogestionadas no reinciden, no vuelven a la cárcel”, destacó, señalando que la educación y el trabajo son herramientas fundamentales para romper el ciclo de exclusión.
Finalmente, Josefina Ignacio reflexionó sobre el sentido de su trabajo y la necesidad de un enfoque integral: “El tema de las mujeres me apasiona, es sobre lo que estudio e investigo, y creo que debemos mirarlo no solo desde el delito, sino desde las condiciones sociales y de género que lo rodean”.///
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