Joven hallada muerta en Brasil denunció abusos en Necochea
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Iara Reynoso tenía 30 años y había nacido en Quequén
Iara Nerea Reynoso, la mujer que el viernes fue encontrada muerta en el ciudad balnearia de Pipa, en Brasil, había denunciado en febrero pasado haber sido víctima de abusos sexuales en Necochea y Mar del Plata.
La joven de 30 años cuya muerte ahora es investigada por la Policía brasileña se había recluido en el balneario de Río Grande del Norte había menos de un año, luego de haber denunciado a sus padres en la Comisaría de la Mujer de Mar del Plata.
Precisamente el 22 de febrero pasado Reynoso realizó la denuncia en esa dependencia policial acusándolos de maltrato y violencia laboral y a su fallecido abuelo paterno de haber abusado sexualmente de ella en su niñez.
En su declaración la mujer de 30 años hallada muerta en Praia de Pipa pidió que se ejecutara una medida cautelar de restricción de acercamiento respecto a sus progenitores, a quienes le atribuyó violencia económica y violencia de género.
La mujer denunció situaciones de abuso en Necochea y en Mar del Plata, y también que desde los 12 años era obligada por sus padres a trabajar “vendiendo artículos en los semáforos y demás, pero a mí no me daban dinero, él pasaba con el auto a buscar las ganancias por los semáforos que trabajábamos, recién a los 19 años blanquearon plata a nuestro nombre”.
Indicó que con la madre había dejado de tener contacto desde hacía un año y cerró su denuncia diciendo: “tengo miedo por mi vida”.
Respecto a esta situación Iara, que había nacido en Quequén el 12 de enero de 1992, realizó un extenso posteo en su cuenta de Facebook el 17 de julio del año pasado, donde explicaba que había decidido radicarse en otro país para “seguir recordando situaciones del pasado que había bloqueado para poder sanarlos”.
“A lo largo de mis 30 años de edad viví toda clase de violencia que se pueda conocer, desde abuso sexual por parte de un familiar, como también violencia física, psicológica, laboral, económica y de género por parte de mis padres”, aseguró “Pitu”, como la llamaban sus amigos.
La mujer contó en el inicio de su relato que hacía dos años había “decidido cortar lazos” con sus “progenitores”, a quienes también les inició “acciones legales”, y que por ello se sentía “preparada para contarlo de forma pública”.
“Desde que nací vivo en un contexto de incontables episodios violentos, hasta el día de hoy que incluso esa violencia sigue porque nacer, crecer y educarse en un ambiente de manipulación no es fácil de sobrellevar aún luego de haberme alejado”, afirmó la víctima.
Posteriormente contó que fue abusada desde los seis hasta los once años de edad y que posteriormente fue “explotada” y trabajó para sus padres “en las calles, semáforos, oficinas, etc”.
“Duele y duele muchísimo haber crecido en un ambiente con carencias de amor, respeto, libertad, empatía, compasión; sé que no es fácil para aquellos que nos conocen como “la familia buena y unida” poder creer todo esto pero ni yo era consciente de la normalización de violencia con la que crecí, con las tantas mentiras y manipulaciones a lo largo de la vida. Hoy ya no tengo más relación con ellos, ni con la mayoría de mis hermanos/as, el contacto cero fue la única manera que tuve para empezar a sanar”, aseveró en otro pasaje del posteo.
En ese sentido, añadió: “no deseo ni quiero tener ningún tipo de contacto con estas dos personas (sus padres), que se sepa que yo no me estoy escondiendo de absolutamente nada ni de nadie, que ya no tengo miedo ni vergüenza de expresarme, que por más que me sigan llegando sus excusas y mentiras ya no me responsabilizó de sus actos porque como adultos que somos debemos saber que cada acto tiene su consecuencia en esta vida”.///