Juan Angel Devizia, la primera perla de nuestro fútbol
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A 30 años del fallecimiento del recordado puntero derecho, consagrado en el profesionalismo en los años 30 y de brillante paso por Racing de Avellaneda
Adrian Stolarczuk
Redacción
Rompió el molde como deportista y marcó un rumbo abriendo un camino en el fútbol profesional que nunca antes alguien surgido en nuestras canchas había transitado. Juan Angel Devizia dejó una huella indeleble que aun por estos días, cumpliéndose 30 años de su fallecimiento, sigue siendo ejemplo, dentro y fuera de la cancha.
Se inició futbolísticamente a los 13 años, en el Club Atlético Rivadavia, jugando en la Cuarta especial, y también luego con paso fugaz por Huracán e Independiente de Necochea. En abril de 1935 conmovió al ambiente deportivo local cuando se incorporó a las filas de la Asociación Atlética Argentinos Juniors firmándole a su nuevo club un documento de 1.000 pesos por el pase. Junto a este excelente puntero, que también llegó a jugar de centro delantero, viajó Julio Rivero, gran goleador del decano albiazul.
Los dos debutaron en la victoria de Argentinos Juniors por 2-1 sobre Tigre, precisamente con un gol de cada uno de ellos. Rivero actuaría durante la rueda inicial, en diez juegos y marcando cuatro goles. Devizia se lució con seis conquistas como el máximo anotador de la primera rueda y del equipo al finalizar la campaña. Jugaría 54 partidos con los “Bichitos Colorados” anotando nueve goles hasta que en 1937 sería tentado por un “equipo grande”.
En Racing de Avellaneda
En el momento más importante de su carrera, Devizia era trasferido a Racing de Avellaneda en la suma de 3.500 pesos de la época. Radios y medios gráficos capitalinos comenzarían a hablar de él con frecuencia y las figuritas de colección para niños de entonces reproducían su cara. Una fama que llega sin darte cuenta. A lo lejos, sus vecinos de Necochea estaban pendientes como nunca de sus actuaciones a través de la radio, uniéndose hinchas de otros colores por el bien del deportista local que se destacaba entre los mejores.
Hizo su debut en la Academia a principios de 1938. El equipo perdía 4 a 1 con Huracán pero tres fantásticas corridas del necochense permitieron el festejado empate final que lo consagró como uno de los más queridos de la hinchada desde el primer instante. Racing terminaría cuarto ese campeonato.
Sus actuaciones le darían la posibilidad de dar otro salto en su carrera profesional, siendo convocado a la Selección Argentina, estando en el banco de suplentes en un partido frente a Brasil.
Hasta 1943 jugaría 110 partidos en Racing, marcando 20 goles formando famosas delanteras con Vicente Zito, Francisco Fandiño, Delfín Benítez Cáceres, José Liztherman y el “Chueco” Enrique García, entre otros.
Figura
Con sus actuaciones fue destacado por los medios periodísticos nacionales, llegando a ser tapa de la revista “El Gráfico” en la edición del 24 de abril de 1942, junto a Antonio Sastre, en la previa de un clásico contra Independiente. Fue alcanzar una trascendencia que todo deportista sueña concretar.
Fotos de goles propios, comentarios, reportajes y análisis sobre sus cualidades, inundaron las páginas de diarios y publicaciones deportivas de aquellos años. «La férrea moral de un hombre, su confianza en propias aptitudes le han permitido al Racing Club dar con el jugador que desde hace tiempo estaba haciendo falta en su primer equipo…», rezaba en una de sus ediciones «El Gráfico». O la revista “Racing” que advertía «Tal vez pueda reprochársele falta de virtuosismo en su accionar, pero lo que no se puede negar es que Devizia trabaja siempre con todo el empeño y la resolución que puede exigirse a un player profesional», por citar algunos conceptos de la época.
Jugó 164 partidos en los campeonatos de AFA, anotando 9 goles con Argentinos Juniors y 20 para Racing de Avellaneda.
Regreso
En 1943, descansando en nuestras playas, a las que acudía cada vez que tenía un respiro en su actividad profesional, fue notificado sobre su paso a Nueva Chicago, casaca con la que jugó algunos encuentros, pasando en 1945 al fútbol uruguayo, donde su reconocida calidad se puso al servicio de los colores de Wanderers. Ya en 1946, precisamente el 6 de mayo, Devizia retornó al balompié de su ciudad, firmando para Boca Juniors, marcando el primer pase internacional que registraba la Liga Necochea de Fútbol.
Otros clubes locales lo contarían en sus filas en los siguientes años e incluso tendría una colaboración como entrenador de Ateneo Juvenil. Casado con doña Dora Vázquez, el matrimonio Devizia tuvo un hijo, Miguel Angel, más conocido por «Bocha», quien también jugaría al fútbol en el primer plano local, teniendo un breve paso por Atlanta de Capital Federal.
En 1959, tuvo el orgullo de jugar un partido junto a su hijo, Miguel Angel, para la Reserva de Rivadavia, en un amistoso frente a Huracán, con victoria por 4-1. «Me puso infinidad de pelotas de gol y yo, sumamente nervioso, las tiré a cualquier lado. Esa tarde, ya veterano, me demostró que sabía un montón y que había sido un jugadorazo», confesó Miguel alguna vez para Ecos Diarios al recordar la hermosa vivencia de jugar junto a su progenitor.
El partido trascendió las fronteras del distrito a través del periodista y relator deportivo Osvaldo Caffarelli, quien visitó nuestra ciudad por entonces, y envió una colaboración a la revista “Racing”, comentando el particular cruce de generaciones e incluyendo una foto de los Devizia. La narración de Caffarelli decía en una de sus partes: «El pibe le hizo un pase en profundidad, largo y rasante, para que el padre entrara a toda marcha. Picó, pero la redonda se le fue. Entonces dándose vuelta, entre gracioso y fastidiado le gritó al purrete: «Así no pibe, no, ¡me querés matar!».
Legado
Algún día, de pequeño, soñó ser aviador. «Ir por las alturas, bien alto, cuando más alto mejor», manifestó en cierta oportunidad a un medio capitalino. No se daría el gusto, pero al fin y al cabo lo suyo tendría una coincidencia ya que «volaba» por la punta derecha de una cancha de fútbol cada vez que llevaba en sus pies la número cinco, para luego meter el pase perfecto o definir él mismo.
Siendo el primer necochense en alcanzar el profesionalismo de AFA, llegó no sólo por sus condiciones sino que se mantuvo por su responsabilidad para cuidarse, estando en óptimas condiciones físicas.
Cuando ganó dinero del grande no se olvidó de los suyos, tendiendo su mano generosa. De gestos serios, aunque dueño de un inteligente humor, de hablar rápido, mirando de frente y con un toque de bohemia, Juan Angel supo hacerse querer por todos quienes alguna vez pidieron conocerlo.
Una cruel dolencia lo arrebató de este mundo a los 76 años, en 1991. Sin embargo su recuerdo nos seguirá acompañando; como deportista cabal, pero fundamentalmente como buena persona ejemplo a seguir. Para los que lo conocieron, para los que escucharon sobre sus anécdotas y para los que deberían conocer su historia.