Juan Bernal: del desempleo a los dos títulos mundiales de kickboxing
“La Parka” repasó su consagración en Colombia, las lesiones y los sacrificios que marcaron su camino hacia la cima
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Juan “La Parka” Bernal todavía intenta asimilar lo que consiguió en Cartagena de Indias, Colombia, donde se consagró doble campeón mundial de kickboxing en el certamen de la World Kickboxing Federation (WKF) 2026. Sin embargo, detrás de los dos títulos, el subcampeonato y la medalla de bronce, hay una historia que excede los resultados deportivos: más de 20 años de esfuerzo, dificultades económicas, lesiones y una familia que lo acompañó en cada paso.
En una entrevista exclusiva con Ecos Diarios, el representante de Necochea repasó las emociones que vivió durante la competencia, las dificultades que afrontó antes del viaje y el significado de alcanzar la cima del mundo a los 35 años, en el límite de edad de la categoría de adultos.
Bernal conquistó los títulos en Full Contact y Point Fighting, obtuvo el segundo puesto en Light Contact y se quedó con la medalla de bronce en kickboxing. Una cosecha excepcional que adquirió todavía más valor por las condiciones en las que afrontó las finales, con una lesión que puso a prueba su resistencia física y mental.
“Yo llegué con el límite de la categoría. Me tocó pelear con chicos que tienen la edad de mi hermano, jóvenes de 20 o 22 años. Un nene de la delegación, de 13 años, la edad de mis hijos, me consoló y me dio aliento para pelear la última final. Fue una historia que ni en los mejores cuentos de chiquito hubiera pensado”, relató.
Una lesión y tres finales
El viernes de competencia marcó un antes y un después para el necochense. Después de afrontar varias jornadas de actividad, llegó a las instancias decisivas con un desgaste importante. En una de sus peleas, ante un representante ruso vinculado a ONE Championship, sufrió una lesión en la pierna que condicionó el resto de su participación.
“En la primera patada que me da, me pega en el interno arriba de la rodilla y me rompe la pierna. Yo lo sentí en el momento y me tuve que infiltrar y poner una inyección a la noche para el dolor”, contó.
A pesar de ese inconveniente, Bernal siguió adelante. En Full Contact enfrentó al argentino Franco Miranda, un compañero de la Selección Nacional al que conocía desde el Panamericano del año anterior. La expectativa por ese cruce se cumplió en una final que reunió a dos representantes argentinos con antecedentes destacados en distintas modalidades.
“Para mí, ese muchacho, con la proyección que tiene, va a ser el mejor de Argentina y del mundo, no lo dudo. Es un pibe de 23 años de Rosario, nos conocíamos del año pasado del Panamericano, donde yo había ganado en kick boxing y en full contact y él había ganado en K1 y en thai”, explicó.
La victoria le permitió conseguir su primer título mundial. Sin embargo, el desahogo emocional llegó después de bajar del ring.
“Yo soy muy sensible. Me dicen ‘La Parka’ pero soy muy sensible. El juez me levantó la mano y grité, un grito de aliento, de desahogo y en el momento me ubiqué de que estaba peleando contra otro compañero de selección, contra un hermano, entonces decidí contener esa emoción hasta que bajé del ring, me encerré en el baño y lloré durante 10 minutos. No podía parar de soltar esa carga”, recordó.
La exigencia continuó en Light Contact, donde perdió por un margen estrecho ante un representante ruso y obtuvo el subcampeonato. Para entonces, el cansancio y el dolor habían puesto en duda su continuidad.
“Yo ya no quería pelear más. Hablé con mi familia y me bajó la ficha de que yo ya era campeón del mundo, ya estaba”, relató.
En ese momento apareció el aliento de un joven integrante de la delegación argentina, el “Colito” Barraza, de Laprida, quien lo abrazó y le dio fuerzas para afrontar la última final. Con ese respaldo, Bernal volvió a competir y logró el título en Point Fighting, tras vencer a un representante brasileño.
Así completó cuatro podios en cuatro modalidades y una participación que superó sus propias expectativas.
Llegar al Mundial
El camino hacia Cartagena tampoco resultó sencillo fuera del ámbito deportivo. Bernal debió reunir el dinero para viajar a Colombia mediante rifas, actividades solidarias y el aporte de comerciantes, emprendedores, familiares y vecinos de Necochea. Además, afrontó una preparación que exigía traslados frecuentes a Mar del Plata para entrenar.
“Con solo el hecho de pisar Cartagena para mí ya era un sueño cumplido y todos los laureles que vinieron después fueron como un plus que superaron mis expectativas y mis sueños”, señaló.
En ese sentido, destacó el acompañamiento de quienes lo ayudaron a sostener su preparación. Agradeció a Mauricio Dolimpio, de Hombres de Honor, por abrirle las puertas para entrenar, y a Agustín Machado, de Primer Round, por permitirle aprovechar sus ratos libres en el gimnasio.
El esfuerzo tuvo también un componente laboral que marcó el viaje. “Que ‘no porque yo no tengo trabajo’ y yo me quedé sin trabajo antes de ir al mundial”, contó al recordar el mensaje que les transmitiría a los chicos que recién comienzan en las artes marciales.
Por eso, Bernal valoró especialmente la difusión de su historia y el apoyo de los medios locales. “Agradecer a todo el periodismo de Necochea que difundió mi historia e hizo posible que yo pueda llegar a esto, porque no fue solo la parte física y deportiva sino que hubo atrás un trasfondo económico que fue durísimo”, expresó.
La familia, el sostén
En los momentos más difíciles, el respaldo familiar fue determinante. Su pareja, Rocío, sostuvo el hogar junto a sus hijos, Romeo e Isabella, mientras él afrontaba los entrenamientos y el desafío de conseguir los recursos para competir.
“Mi señora para mí es Dios. Se puso la familia al hombro, mis hijos son dos cracks Romi e Isabella”, afirmó.
También recordó un gesto de su mamá que resume las dificultades que debió superar antes de partir. Como no tenía dinero para comprar el pantalón que necesitaba para competir en Full Contact, ella confeccionó la prenda con una bandera que había quedado guardada de un Mundial anterior.
“Me lo hizo una hora antes de que viaje a Buenos Aires”, contó.
Para Bernal, esos gestos forman parte de una conquista que no puede medirse solamente con las medallas. Detrás de cada pelea hubo sacrificios cotidianos, viajes, entrenamientos y personas que confiaron en él cuando el objetivo parecía lejano.
La disciplina por encima del talento
La consagración también modificó la manera en que Bernal observa su propio recorrido. Aunque reconoció que todavía no termina de dimensionar lo conseguido, destacó que fue elegido como el mejor peleador de la Selección Argentina en la categoría de adultos.
“Yo le dije a los chicos que cuando empecé a pelear, primero quería saber si yo era bueno en algo y quería ser reconocido. Después entendí que no hace falta que a uno lo reconozcan sino que quiero ser el ejemplo para mis hijos”, sostuvo.
En su análisis, la constancia fue la principal herramienta para superar las limitaciones que encontraba en las distintas disciplinas.
“Para la categoría pesado soy petizo, para el taekwondo tengo exceso de peso, no tengo cuerpo de taekwondista, para el boxeo no tengo manos, entonces me destaqué en ser constante”, explicó.
Y dejó una reflexión que resume su experiencia en Colombia: “Yo creo que la disciplina siempre va a vencer al talento y creo que quedó demostrado acá, que con constancia, disciplina, mucho esfuerzo y muchas ganas se pueden lograr un montón de cosas en la vida, no solo en el deporte”.
Enseñar
Después de alcanzar dos títulos mundiales, Bernal pretende disfrutar el logro y concentrarse en la docencia, sin descartar futuros desafíos deportivos.
En ese camino, recordó a Marcial González, su primer instructor, quien confió en él cuando comenzó a practicar artes marciales para enfrentar el bullying que sufría durante su infancia.
“Mi maestro Marcial González, una vez me dijo ‘si pateas dos patadas en el aire te regalo el cinturón’, y ese cinturón hoy lo tengo en mi casa. Ese fue mi primer objetivo y dije ‘yo puedo’. Ahí me di cuenta que yo podía hacer lo que quisiera”, recordó.
Por el momento, su intención es transmitir esa enseñanza a nuevas generaciones y acompañar a otros chicos en sus primeros pasos. La posibilidad de volver a competir por un título importante permanece abierta, aunque hoy la prioridad pasa por disfrutar lo conseguido.
A quienes recién comienzan, les dejó un mensaje que también refleja su propia historia: “Con esfuerzo, constancia y dedicación por sobre todo, nada es imposible”.
Y completó: “Si vos sos buena persona, el mundo te lo va a devolver. Y si bien los sueños están para cumplirse hay que laburarlos y estar dispuesto a pasarla mal para disfrutarlos”.
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