Jueves 12 de Octubre de 1995
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Aplicarían un nuevo sistema de cobro de tasas municipales
La liquidación, similar a una boleta comercial, entraría en vigencia el 1º de enero. Las deudas de los contribuyentes quedarían bajo “un paraguas”
El intendente electo de Necochea, Julio Miguel Municoy, proponía implementar un nuevo sistema para el cobro de los servicios municipales. El régimen proyectado entraría en vigencia el 1º de enero de 1996, con el objetivo de modernizar y unificar la liquidación de tasas, derechos y permisos en una sola boleta.
El esquema se basaba en una “boleta municipal” que resumía los distintos conceptos que los contribuyentes debían abonar. En ella se incluirían las tasas por Alumbrado, Barrido, Limpieza y Conservación de la Vía Pública, además de los Servicios Sanitarios. La innovación principal radicaba en que la identificación de los contribuyentes se haría por nombre y apellido, en lugar del número de partida, de modo que cada vecino pasará a ser considerado “un cliente” del municipio.
El nuevo recibo, con formato similar a una boleta comercial, llevaría membrete de la Municipalidad de Necochea, junto a sus números de inscripción ante la DGI y demás organismos de control. En la parte superior, se consignarían los datos personales del contribuyente, mientras que en un recuadro lateral se informaría sobre posibles deudas existentes.
Cada recibo detallaría los servicios prestados y los costos correspondientes. En caso de que un vecino tuviera varias propiedades o un comercio a su nombre, recibiría un único comprobante consolidado, con todas las tasas incluidas. Además, el sistema incorporaría troqueles y códigos de barra, lo que permitiría un seguimiento informático más preciso y transparente.
Desde el equipo técnico del futuro gobierno local se explicaba que “el nuevo sistema de liquidación de los servicios municipales se aplicará tal cual está proyectado”, mientras que las deudas previas quedarían separadas y se analizarían “caso por caso”. En ese sentido, se señalaba que las cuentas municipales “comenzarán con cero de activo y cero de pasivo”, dejando bajo un mismo “paraguas” tanto los compromisos impagos con proveedores como las deudas de los contribuyentes.
“Es la única manera de iniciar un período fiscal ordenado en forma rápida. De esta manera se sabrá qué ingresa, resultando fácil el seguimiento para la gente y la comuna”, sostenían los colaboradores del intendente electo.
Municoy al Concejo
El Concejo Deliberante de Necochea había decidido convocar a Julio Miguel Municoy a una sesión especial para que explicara el contenido de una nota en la que responsabilizaba al cuerpo legislativo por decisiones que comprometían el régimen financiero y patrimonial del municipio.
Municoy había señalado que la administración saliente habría recurrido a un nuevo endeudamiento con la Provincia de Buenos Aires para financiar el desequilibrio fiscal, “con la anuencia silenciosa del Concejo Deliberante”. La convocatoria fue aprobada por mayoría, con votos de la Unión Cívica Radical y la Agrupación Comunal Transformadora, mientras se resolvió también solicitar al Tribunal de Cuentas precisiones sobre la contratación de servicios externos para realizar una auditoría municipal.
La nota de Municoy, presentada a fines de septiembre, fue remitida a la Subsecretaría de Asuntos Legales, con el propósito de confirmar si efectivamente existía un empréstito sin autorización del cuerpo. De comprobarse, se autorizaría el inicio de las acciones correspondientes contra el Departamento Ejecutivo.
Por otra parte, el Concejo decidió postergar el pedido de inicio de una querella por calumnias e injurias que había impulsado el bloque de la ACT contra el intendente electo, decisión que se trataría tras la sesión especial.
Edificio Unicen
En paralelo, se conocía que el Ministerio de Economía de la Nación habría resuelto ceder el edificio de la ex Colonia de Vacaciones Segba de Quequén a la Universidad Nacional del Centro (UNICEN). Aunque el anuncio no había sido confirmado oficialmente, fuentes vinculadas a la comisión pro formación universitaria aseguraban que la medida ya era un hecho y que solo restaban algunas firmas para concretar la transferencia.
El acuerdo se daba casi en simultáneo con el cierre de las preinscripciones a los cursos de extensión universitaria que comenzarán en 1996 en Quequén. En total, 340 personas se habían preinscripto en carreras como Ingeniería en Sistemas, Electromecánica, Química, Construcciones, Profesorado en Matemáticas y Física, y Licenciaturas en Ciencias Exactas.
Según había explicado la licenciada Delfina M. de Guanella, secretaria de Extensión Universitaria de la Unicen, los cursos de capacitación docente se desarrollarían entre noviembre y diciembre, mientras que los cursos de nivelación para alumnos tendrían lugar entre febrero y marzo del año siguiente. La selección de docentes se realizaría en base a antecedentes y mediante jurados integrados por cada departamento académico.
De esta manera, el proyecto educativo de extensión universitaria en Quequén comenzaba a tomar forma, consolidando un avance significativo para la comunidad local y para la presencia de la Universidad Nacional del Centro en la región.
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