Jueves, 13 de julio de 1995
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El centro La Morada había recibido 4.000 consultas desde su apertura
Se trataban unos 75 jóvenes por problemas de adicciones. Cómo estaba la situación en Necochea
Unos 75 jóvenes asistían al Centro de Prevención y Asistencia de Adicciones "La Morada" para intentar dejar atrás el flagelo de la drogadicción, la mayoría de ellos después de haber consumido cocaína, al menos, durante un año.
De estos jóvenes necochenses dispuestos a escapar de la adicción, la mayor parte tenía entre 15 y 18 años, siendo más varones que mujeres.
Desde que “La Morada” había comenzado a funcionar el 15 de octubre de 1994, donde se efectuaban unas 4.000 consultas en el centro, que dependía del gobierno bonaerense y contaba con el respaldo de la comuna local a través de la Secretaría de Bienestar Social.
Si alguien tenía dudas sobre el consumo de drogas entre los jóvenes de Necochea, luego que los propios alumnos de enseñanza secundaria admitieran la existencia de "pasadores" en inmediaciones de los colegios, estas quedaban despejadas ante esta realidad incontrastable.
Las cifras eran suministradas por la directora del centro, la psicóloga Alba Raffaghelli de Penovi, quien reconocía que "no es fácil salir de la droga", por lo que “siempre se requerían tratamientos largos” que podían durar hasta cinco años.
Asimismo, precisaba que generalmente se mezclaban alcoholismo y drogadependencia, señalando que "no son cosas aisladas una de la otra" e indicando que “el alcoholismo juvenil era el primer escalón hacia la droga”.
La profesional revelaba que cuando comenzaba a funcionar el centro, ubicado en avenida 75 Nº 3128, los jóvenes llegaban “tras haber consumido drogas durante cuatro o cinco años”. En la actualidad, en cambio, arribaban “con un consumo de un año aproximadamente”, de manera que “era menor el deterioro físico, psíquico y social” que presentaban.
El tiempo transcurrido entre el consumo y la consulta se acortaba y se esperaba que fuera aún más breve “cuando Necochea se concientizara y todos asumieran esta realidad, que no era sólo de aquí, sino que era un problema mundial”.
Al dar el paso decisivo de querer dejar la droga, los jóvenes que concurrían por primera vez a “La Morada” rara vez lo hacían solos. “La mayoría viene con sus padres, un familiar o un vecino. Sólo los más grandes llegaban sin compañía”, comentaba Raffaghelli de Penovi.
La profesional añadía que “algunos llegaban con cierta resistencia, pero la mayoría venía predispuesta a ser ayudada”.
Definía la drogadependencia como “una enfermedad psicosocial de origen múltiple”, precisando que “siempre era policausal: problemas familiares, psicológicos y sociales se entremezclaban”.
Reconociendo el avance de la droga en Necochea, reflexionaba que “si esto no ocurriera viviríamos en una isla”, porque el consumo “crecía en todo el mundo”. No obstante, se mostraba confiada en que “en Necochea se pudiera controlar, con todo lo que estábamos haciendo y dado que algunas cosas estaban cambiando”.
En relación a la información sobre el tema, sostenía que “la mejor forma de ayudar, desde el periodismo, es mostrar que el problema existe, pero señalar qué es lo que se puede hacer” para revertirlo.
Críticas de Municoy
El intendente electo de Necochea, Julio Municoy, expresaba su malestar al jefe comunal, José Antonio Aloisi, por el llamado a licitación para la construcción de cinco colectoras y una planta de tratamiento de líquidos cloacales, anunciado por el Departamento Ejecutivo para el 30 de agosto.
Ambos dirigentes se reunían, como parte de gestiones iniciadas en el bloque de concejales del PJ, donde Municoy daba a conocer su posición.
Como se recordaba, Aloisi firmaba el decreto que autorizaba el llamado a licitación, por un monto aproximado de 11.300.000 pesos, a financiarse con un adicional mensual de entre 3 y 6 pesos en la Tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza, durante seis años.
Municoy estaba acompañado por el edil electo Héctor Ismael Llarías y por Fernando Ciancaglini y Carlos Samprón, integrantes de su futuro equipo. Allí, se criticaba la medida adoptada por el Ejecutivo.
Petitorio de los abogados
El Colegio de Abogados de Necochea planteaba en el Ministerio de Justicia de la Nación la necesidad de poner en marcha el Juzgado Federal de Primera Instancia, creado por ley 24.368.
Los doctores Raúl Omar Steffen y Carlos Alberto Borrelli, presidente y vicepresidente segundo del Colegio, eran recibidos en audiencia por el doctor José N. Dibur, a quien transmitían la inquietud.
Steffen y Borrelli estaban acompañados por autoridades de la Federación Argentina de Colegios de Abogados. Asimismo, preveían otra audiencia con el subsecretario de Administración de la Corte, doctor Hugo Piacentino, para gestionar la partida que permitiera su funcionamiento.
Con el mismo objetivo, el Colegio solicitaba a la Municipalidad de Necochea la cesión de un inmueble, de los que fueran devueltos por la Armada Argentina, en favor de la Corte Suprema.
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