Jueves 24 de agosto de 1995
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Habían pedido solucionar la deuda con Farfallini
Los proveedores de la concesionaria solicitaron la intervención del Concejo para dar solución a la morosidad
La crítica situación económica por la que transitaba la empresa Farfallini, concesionaria de la recolección de residuos en Necochea y Quequén, había sido analizada nuevamente en el Concejo Deliberante local, en este caso por parte de un grupo de proveedores de la firma privada.
En un nutrido diálogo, donde se había considerado también el panorama económico-financiero en que se encontraba la Municipalidad local, los ediles escucharon los inconvenientes que había generado en este caso a terceros la falta de pago en que incurrió la comuna con la concesionaria. Vale apuntar que Farfallini reclamaba deudas al municipio por 1.500.000 pesos y, según lo había indicado en el HCD semanas atrás, "nos encontramos en estado de colapso".
Los proveedores que concurrieron al cuerpo deliberativo lo hicieron "en representación de casi todos" los que mantenían acreencias con Farfallini.
En varias oportunidades, habían dado cuenta de que "seguiremos colaborando con la firma para que el servicio no se interrumpa", pese a lo cual exigieron colaboración para cobrar. Los ediles se habían comprometido a mantener una reunión con el secretario de Economía y Finanzas, contador Juan Carlos Delio, a los efectos de establecer la factibilidad de contar con un cupo de fondos, "en atención a la coyuntura". Los visitantes habían denunciado que "hacía 18 días que la empresa no cobraba nada. La última vez fue un cheque de 4.000 pesos".
Como se recordará, los acreedores dieron cuenta, en nota presentada ante el Concejo, de los riesgos en que se encontraba el servicio de recolección e informaron que el nivel de endeudamiento que afrontaba la concesionaria ascendía a más de 570.000 pesos. Adolfo Guillén, de la firma Distrinec, que actuaba en calidad de vocero, opinaba que "la situación es muy delicada" e hizo referencia a los diferentes convenios de pagos dispuestos en los últimos años entre las partes —empresa y municipio—, sin que se pudieran cumplir. Había precisado que "le estaban entregando 500 pesos por día para el gasoil de los camiones. Ahora ni eso se estaba cumpliendo".
Roberto García, titular de la firma proveedora de combustibles, además de señalar que la deuda de Farfallini había ascendido a 50.000 pesos, alertaba sobre la presencia de acreencias con bancos privados —entre ellos el suspendido Comercial del Tandil— y la preocupación porque las garantías en juego eran las unidades que constituían "el núcleo del servicio".
Todos habían compartido el criterio de que "esto es una cadena", visto el incumplimiento de una de las partes, que terminaba afectando al privado y a sus proveedores, pero plantearon la necesidad de que "el servicio no se paralice". El concejal peronista Alfredo Lamberti había indicado que "lo que se recauda va a Rentas Generales y no alcanza para la masa salarial" de la comuna.
Agosto llovedor
Con los datos registrados hasta ese momento, el mes de agosto se había convertido en el más lluvioso de los últimos cinco años. El total de 6 milímetros anotado el miércoles 23 de agosto determinó que la precipitación de los primeros 23 días del octavo mes de 1995 llegara a 33,5 milímetros.
Mientras la lluvia fue recibida con beneplácito por la gente de campo, el Servicio Meteorológico Nacional anticipaba el ingreso de una masa de aire frío en nuestra región, con tiempo inestable. Para muchos productores agropecuarios la presencia de lluvias en gran parte de la Provincia de Buenos Aires no había sido novedad: el Servicio Meteorológico Nacional había anticipado la presencia de humedad, temperatura en aumento, tiempo inestable y probables chaparrones.
En Necochea y Quequén las precipitaciones habían comenzado poco después de las 13.20, del miércoles 23, y se habían extendido hasta la tarde, alterando el ritmo habitual de la ciudad.
De cara al Argentino A
Ni la fuerte lluvia y tormenta eléctrica de la tarde del miércoles 23 de agosto de 1995, había detenido el trabajo del plantel de Estación Quequén, que se preparaba para su intervención en el torneo Argentino "A", a partir del 24 de septiembre.
El, por entonces, reducido grupo trabajó en el estadio "Carlos Cuomo" de Quequén, a las órdenes del director técnico Carlos Norman Chiachio, secundado por los profesores Carlos Alberto Rens y Walter Martínez. Los once jugadores presentes realizaron una entrada en calor y luego procedieron a hacer tareas técnico-físicas, con pelota, por espacio de casi dos horas.
En la oportunidad estuvieron los cinco jugadores que habían provenido de distintos clubes. Maximiliano Fernández, volante libre de Los Andes; Nicolás Vallone, puntero derecho también libre de Los Andes; Marcelo Aquino, lateral derecho dejado en libertad por Banfield; Ramón Moreno, ex Temperley; y Andrés Masaneo, lateral izquierdo en la misma condición de El Porvenir. A estos se habían sumado los locales Leonardo Viana Beledo, Arturo Cantón, Martín Giménez, Miguel Ciancaglini, Gastón Sosa y Walter Espende.///
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