Juliano cumplió el desafío solidario con una gran satisfacción personal
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Tras pedalear 1.500 kilómetros en 15 días, el juez llegó ayer a la meta acompañado de amigos. Recaudó $130.000 para ayudar a familias sin techo
Dando las últimas vueltas alrededor de la plaza Dardo Rocha, ayer, el juez Mario Juliano, cumplió su desafío solidario de recaudar dinero y ayudar a familias sin techo de nuestra ciudad. Para ello recorrió un total de 1.500 kilómetros en bicicleta, durante 15 días por diferentes plazas del distrito, culminando a las 18 de la víspera, acompañado de amigos, entre ellos Marcelo Sierra, Verónica Posse, “Nito” Escobar, Hernán Iddau, Germán Domaica, Sacarias Navarro y Jorge Veccia.
Con un promedio de cuatro horas por día, Juliano, expresó tras haber luchado las últimas horas con una temperatura que alcanzó ayer los 34,4ºC, “en estos 15 días hemos tenido todo tipo de experiencias absolutamente enriquecedoras, han sido muchas las personas que nos han acompañado”.
Pero el juez hizo un especial agradecimiento a Marcelo Sierra, “él ha sido la rueda que puso el ritmo y me llevó en forma decisiva. Sin él hubiese sido muy distinto…”
La campaña recaudó hasta ayer cerca de $130.000, pero hoy continúa, cerrándola a última hora en la página en el sitio web de Pensamiento Penal.
Además de tener como finalidad juntar fondos para varias personas que no tienen hogar, también tiene la intención de donar parte de lo recaudado al conocido maratonista no vidente, José Luis Urteaga, quien se encuentra levantando una nueva vivienda para cobijar a su grupo familiar.
Con respecto a lo recaudado, Juliano dijo que “es un balde en un océano, pero seguramente van a venir bien y la gente de Efecto Mariposa hará magia”.
Al mismo tiempo, se mostró muy emocionado indicando que “es un día muy emotivo porque anduvimos en los barrios y no quisimos que la pedaleada sea elitista sólo en las plazas centrales sino también en los barrios, siendo un acto de integración”.
Por cierto detalló que el recibimiento en el Barrio San Martín fue muy emotivo, “es un barrio estigmatizado, olvidado y fue muy lindo recibir el afecto y el calor de la gente que nos acompañaron, nos acercaban agua y se querían sacar fotos con nosotros”.
Juliano, al respecto reflexionó “a veces nos quejamos de los baches que tenemos en las calles céntricas, pero luego de transitar las calles de los barrios en la periferia, te das cuenta que viven en territorio bombardeado”.
Además del barrio San Martín, recorrieron Quequén, Lobería, La Dulce, San Cayetano, Banco Provincia, plaza de los Scouts; Ramón Santamarina; Juan N. Fernández; Claraz; el velódromo de Necochea; Plaza de las Carretas y la plaza de Arenas Verdes.
Inclusive enfrentaron todo tipo de inclemencias climáticas, pedalearon con lluvia, calor, viento, frío, “siendo una experiencia muy enriquecedora y la verdad siento que salgo mejor persona”, afirmó Juliano.
Acompañamiento
El juez, luego de haber llegado a la meta y abrazarse con quienes lo acompañaban, indicó que cuando se planteó el desafío de cumplir con este objetivo, pensé que iba a estar solo y se fue sumando gente, “fue realmente un aliento muy importante”.
Vale recordar que el día 3 de enero, al momento de la largada desde la plaza Dardo Rocha, estuvo su pareja, Lisi Silguero, su hija Luz, Hugo Berretti, Florencia Angeletti, Josefina Ignacio y durante los días siguientes se fueron sumando otros, acompañándolo en esta iniciativa.
“Con 64 años para mí fue una experiencia reveladora de poder hacer este acto solidario que me hace sentir muy bien y seguramente va a inspirar a otros, por que no necesariamente tienen que pedalear, de pronto pueden pintar murales en el barrio, arreglar las plazas, hay muchas cosas que podemos hacer los ciudadanos para vivir en un lugar mejor”, recalcó.
Por supuesto, que durante estos 15 días, Juliano vivió distintas situaciones siendo la más difícil la que ocurrió en La Dulce, “donde tomé una calle que era doble mano y no sabía y de pronto pasé a estar frente a frente con una camioneta y creo que una mano invisible me sacó de ahí”.
Otro momento duro que le tocó enfrentar fue el viernes cuando estaba en el barrio 9 de Julio y Los Tilos 3, donde pasando los 30 kilómetros, tuvo que parar en una frutería y comer algo. “Ahí me volvió el alma al cuerpo, fueron muchos kilómetros que se iban acumulando y el cuerpo los notó”, detalló.
Esta fue la segunda experiencia de Juliano, teniendo en cuenta que en agosto del año pasado fue hasta La Plata con Marcelo Sierra y con Julio Díaz, habiendo recorrido 470 kilómetros, colaborando con la sala de Pediatría del Hospital Municipal.