Juntos, como una gran familia
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El programa Envión cumplió siete años en la ciudad de Lobería y en la actualidad brinda contención a unos 70 jóvenes
El pasado 18 de octubre, el programa Envión cumplió siete años en la ciudad de Lobería. Surgió como un espacio de contención para jóvenes con problemas con las adicciones o bajo custodia judicial por problemas familiares. Pero con el paso de los años, se convirtió casi en una familia.
En la actualidad el Envión brinda asistencia o acompañamiento a 70 adolescentes y jóvenes de entre 12 y 21 años.
El Programa de Responsabilidad Social Compartida impulsado por la Provincia y desarrollado con la colaboración de la Municipalidad de Lobería, comenzó a funcionar en una quinta de la vecina localidad.
Envión comenzó a funcionar en una quinta, “con una problemática fundamentalmente de adicciones y de problemas sociales y judiciales”, explicó Fabián Sabaidini, director del programa.
“Eran pibes que estaban excluidos del sistema”, indicó Fabián. En un principio se trató de acercarse a estos jóvenes y comenzar a socializar con ellos. “Este no es un lugar de rehabilitación, es un programa de acompañamiento”, señaló el director del programa.
Precisó que se trata de un programa provincial y municipal. “La Provincia aporta becas, equipo técnico y en algunos casos tutores”, indicó.
En tanto, la comuna colabora con equipamiento, talleristas, materiales y hasta comida, ya que al mediodía los jóvenes comen en la se de Envión.
Talleres
El programa cobró impulso poco a poco y se organizaron talleres que permitieran a los jóvenes aprender un oficio. Así comenzaron a funcionar algunos sobre herrería, panadería y peluquería.
“En el taller de peluquería los chicos aprenden a cortar el pelo y a su vez salen a las escuelas a hacer un trabajo social, cortándole el pelo a los pibes”, dijo Sabaidini. También ofrecen servicios gratuitos de peluquería en el Hogar de Ancianos y en el Hogar de Niños Mitre.
En tanto, con el taller de panadería se trabaja mucho con el servicio de catering, explicó el director. “Hemos hecho cumpleaños de 15, también los eventos que organiza la municipalidad. El domingo estuvimos en el almuerzo estuvimos en el almuerzo del CRAL”, afirmó.
Mientras, en el taller de herrería los jóvenes aprenden a construir basurines, discos, chulengos y otros productos realizados en hierro.
“Los talleres son tipo cooperativas, donde hay un porcentaje de los ingresos que queda para los talleres y el resto se reparte con al gente que va trabajando, afirmó.
Además, funciona un taller de manualidades, donde se realizan regalos y adornos.
Socializar
Aunque, el Envión apunta fundamentalmente a que los jóvenes terminen sus estudios secundarios. Por ello, al no contar con tutores por cada estudiante, la institución desarrolla fuertes vínculos con las escuelas donde concurren los chicos.
Pero, el programa también debe preocuparse por otras cuestiones muy comunes a sus jóvenes. Uno de ellos es el problema para socializar que tienen los estos adolescentes o la falta de atención y apoyo que sufren las chicas que quedan embarazadas.
“No tenemos tutores, pero dentro del equipo técnico tenemos un trabajador social, dos operadores socio comunitarios, una psicóloga y el coordinador del programa Envión”, explicó Sabaidini, a cargo de la dirección del proyecto en Lobería.
El equipo debe adaptarse de las necesidades de los adolescentes. El director señaló que con los talleres y la contención se pretende lograr que los chicos sean solidarios. “Pero también está lo de tener un oficio, de saber qué es lo que van a comprar y como utilizar el dinero”, dijo Sabaidini.
En cuanto a la socialización que se logra en ese espacio, el director pone como ejemplo la situación de muchos de los chicos antes ni siquiera se acercaban al centro de la ciudad. “Andaban por la ruta o por la orilla del pueblo y de noche por lo general”, señaló.
En la actualidad a estos mismos jóvenes se los puede ver por el centro socializando con otras personas de su edad.
“El programa es un tanto distendido, no es demasiado estructurado. No hay una sala donde unos estudian y otra donde hacen manualidades, están todos juntos”, señaló. Se trata de un espacio de contención.
Uno de los objetivos es sacar a los jóvenes de las calles para apartarlos de las adicciones.
Seguir creciendo
“Somos como una familia grande”, explicó Sabaidini. Y tal es así que a muchos de los jóvenes les cuesta dejar el espacio al cumplir los 21 años, porque para ellos esa es la única familia que tienen.
En la actualidad Envión funciona en una casa antigua, aunque existen planes para construir en un futuro la sede propia.
En la casona se desarrollan los fines de semana el ciclo Envión Cultural, donde músicos y artistas concurren a brindarles shows a los jóvenes.
En tanto, los coordinadores apuntan a seguir ofreciendo alternativas a los jóvenes que se acercan al espacio.
“La idea es seguir trabajando con estos talleres, que ya están firmes, y por ahí queremos crear otros como uno de de chapa y pintura, para que tengan otra salida laboral distinta”, señaló Sabaidini.///