Juntos por el Cambio… ¿unidad o amontonamiento?
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«El pasado no nos dirá
lo que debemos hacer,
pero sí lo que
deberíamos evitar»
José Ortega y Gasset.
La crisis de representación en la que se encuentran los partidos políticos en la Argentina lleva varias años, algo que implica múltiples análisis ya que distintas épocas obligarían a profundizar sobre el tema sin llegar a la verdad absoluta porque surge de innumerables aspectos, causas e historia, aun personales.
La organización política nacional ha cambiado. Casi parece imposible retornar a aquellos momentos donde cada partido expresaba sus ideas con claridad, el votante, afiliado o adherente tenía muy definido su perfil ideológico con el que se identificaba, componentes policlasistas caracterizaban a los dos grandes partidos del siglo pasado, la Unión Cívica Radical y el Justicialismo.
¿Por qué no cambiaría la vida de los partidos políticos si ha cambiado la forma de vida y el pensamiento de los protagonistas?
Hoy es impensable propiciar una colecta pública para construir y donarle una casa a un diputado nacional, como sí ocurrió en Necochea con el radical Leopoldo Bard, llamado el “benefactor de Necochea” claro, han pasado 100 años. Lejos han quedado y en el olvido las drásticas determinaciones de quitarse la vida por razones atribuibles a la política como lo hicieron Leandro N. Alem o Lisandro de la Torre, algo que hoy sería inaceptable por la sociedad y no es el caso poner como sano ejemplo esa determinación. Solo nos referimos a que todo ha cambiado y en algunos casos para mal. La actualidad de la Argentina es el fiel reflejo.
El descrédito de la política en nuestro país, lamentablemente, es casi unánime en la sociedad, aunque los partidos sean reconocidos como el pilar de las democracias más firmes del mundo. Ante estos cambios no hay una fecha cierta para firma un certificado de defunción ni tampoco se podría ser así de categórico pero si, reconocer las reiteradas mutaciones que han sufrido en la Argentina. El golpe de timón más reciente fue la crisis del 2001-2003, un pasado sabido, vivido y padecido por millones de argentinos; con un concepto que tronó en las calles y plazas del país «que se vayan todos», pero al final de ese pandemónium, se quedaron todos. A partir de allí, comenzaron a producirse cambios, con los mismos actores de la conocida política, con las mismas mañas pero dejando en casa convicciones y valores, es decir la casta política en general se “dobló pero no se rompió”. Comenzaron las alianzas circunstanciales, los acuerdos meramente electoralistas y aparecieron, hasta nuestros días, los advenedizos y oportunistas como aves de rapiña cebados por el poder.
Hacer política suele ser incómodo cuando se aproximan los tiempos de elecciones, donde hay que definir los nuevos socios, tener que abandonar a otros, aprender a tragarse algunos sapos y convivir adentro de una alianza aún con diferencias, muchos lo hacen porque no queda otro camino que ser el último en la comparsa que mascarita suelta.
A pocos meses de la elección que renovará la mitad del cuerpo legislativo — diez concejales — comienzan los distintos sectores a pergeñar el futuro, por consiguiente cada uno alimenta lo propio, sumatoria al colectivo más amplio y nombres que se amontonan en la carrera por las concejalías.
El comité Emiliano Abásolo no es el dueño de Juntos por el Cambio
Cuando titulamos este comentario «unidad o amontonamiento» ese concepto se enmarca en varias dudas que surgen desde la mesa del comité de la UCR que intenta abrochar acuerdos con sus socios surgidos en la convención de Gualeguaychú del 2015 en una pretendida posición de locomotora, cuando aún ganando holgadamente en Necochea las últimas elecciones Juntos por el Cambio, la UCR quedó como furgón de cola de la alianza macrista.
Primero tendrá que resolver su interna en días más por la presidencia del comité bonaerense entre el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, peso pesado de la primera sección electoral y el legislador provincial Maxi Abad y, segundo intra muros donde hoy aparecen cuatro aspirantes a candidatos a concejales, Gonzalo Diez, Graciana Maizzani, Pedro de Ilzarbe y Sebastían Sarasibar, estos dos últimos tampoco asistiendo a una última convocatoria.
No cierra desde el vamos en todo el arco radical, no sólo con los dos postulados a concejales disidentes sino en un arco más grande de su tradicional masa de afiliados.
No participó, asimismo, de ese encuentro playero la concejala Eugenia Vallota del Pro que por su notoria y comentada ausencia, el cónclave perdió todo tipo de entidad, teniendo solo dos poster de Juntos por el Cambio como marco de representatividad. La posición de Vallota no es un tema menor, tiene el padrinazgo de los principales dirigentes del Pro a nivel nacional y provincial y es quien ha llevado, adelante las ideas Pro sin cortapisas desde su banca en el Concejo y en muchas ocasiones discrepando con las dos radicales díscolas asociadas con «La Cámpora en decisiones importantes que hacen a la vida de la ciudad.
Por eso, para algunos el encuentro de maras fue prematuro, como repiten ciertos dirigentes del Pro bonaerense, de cara a las elecciones que se avecinan y para muestra sobra un botón, el silencio absoluto de las dos concejales radicales integrantes de Juntos por el Cambio ante el pedido de informes de su par Eugenia Vallota del Pro, al Departamento Ejecutivo Municipal con referencia al plan de vacunación organizado en el distrito de Necochea, Por eso no es simple conformar una unidad cuando no se resuelven los temas internos y se mantienen formas y metodologías que llevaron siempre al fracaso.
¿Por qué es importante la elección Posse, Abad por la presidencia de la UCR provincial la que puede repercutir en los diferentes distritos, caso Necochea? Porque las alianzas, estrategias e ideas de ambos no son iguales, tampoco sus socios en los distritos y en caso de triunfar Posse en la Provincia, el comité local deberá dar un giro en sus movimientos, porque su visión es más integradora, más convocante, tal como sucede en el accionar en su localidad de San Isidro
¿Una mesa electoral o de trabajo programático?
El futuro armado puede tener dos aristas, así confiesan por lo bajo algunos dirigentes y muchos que no lo son. Si se rodea a diferentes estructuras partidarias, una es la que puede significar trabajo en conjunto con pautas y criterios comunes y la otra, como simple armado electoral para sentarse en poco tiempo y cada uno con sus lapiceras para nominar a candidatos por sectores. Esto último es lo que más se ajusta a la realidad.
Son diferentes a nuestra ciudad los acuerdos en otros distritos, donde han elaborado tareas de unidad desde el año 2015 con continuidad y efectividad y en la provincia de Buenos Aires donde se han plasmado proyectos, convirtiéndose en control de decisiones nacionales o bonaerenses, aportando presencia activa.
Hay que determinar si las autoridades provinciales del Pro convalidan lo conversado aquí últimamente donde surgen distintas voces y expresiones pero no unanimidad razón por la cual algunos dirigentes siguen dudando o al menos esperan dos cosas: definición de la interna del radicalismo y la presencia de aquellos que faltan en la conjunción de la llamada unidad, caso los sectores peronistas que conduce Miguel Angel Pichetto, quien el jueves pasado realizó una jornada de trabajo junto a la presidenta del Pro, Patricia Bullrich, para tener en cuenta en medio de toda la actividad de la alianza y que puede repercutir en Necochea cuando desembarque el «pichettismo».
Esta es la gran duda sobre la unidad, solamente no es sentarse a una silla y firmar un comunicado conjunto, es mucho más, sabiendo que de la conducta de cada uno puede depender el destino de todos.
Hay varias incógnitas todavía a dilucidar en el corto plazo, saber cuáles serás las reglas de juego de las elecciones, si habrá continuidad o no de las Paso en la provincia de Buenos Aires. Como termina la interna de la UCR y en el orden local, la integración de los partidos que faltan, solamente a partir de allí se sabrá los caminos a tomar, fundamentalmente saber si esa proclamada unidad se fortalece o se debilita ante cada movimiento de piezas y ver cómo llegan las confirmaciones de las listas, bien conjugando una sola o en interna, sin dejar de lado el paso previo, la interna de la interna en el viejo y centenario partido.
Y la frutilla del postre será la posición final de Cambio Federal, que contiene al dirigente Martín Domínguez Yelpo, aliado al sector de Emilio Monzó y no lejano a Gustavo Posse, que se mantienen flotando de un lado a otro, sin definición clara y estabilidad concreta, con dos ediles que le responden, Delfino e Issin, éste último vence su mandato en diciembre de este año y no sería alejado de la realidad sus deseos de renovar y si lo intenta el camino más cercano será Juntos por el Cambio. Muchos comensales junto a una misma mesa, donde no alcanzan las sillas.
Juntos por el Cambio tiene una alta expresión de votos, que se hará sentir en la puja tripartita con el Frente de Todos y «Nueva Necochea» el partido del intendente Arturo Rojas, la situación necochense no es la misma que en la mayoría de los lugares del contexto provincial, será un caso atípico con la inclusión del «rojismo» en la contienda.///