Kristiansen: “Estamos a punto de perder el transporte público”
El presidente de la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante advirtió que el servicio atraviesa una situación crítica
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La situación del transporte público de pasajeros en Necochea y Quequén atraviesa uno de sus momentos más delicados. Después de dos llamados a licitación que no despertaron el interés de ninguna empresa, el futuro del servicio aparece condicionado por una ecuación económica que, según explicó el concejal de Fuerza Patria-MDF y presidente de la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante, Julián Kristiansen, obliga a revisar las condiciones bajo las cuales se pretende garantizar la prestación.
En diálogo con el programa “Punto de vista”, que se emite por Ecos Radio, Kristiansen reconoció que el fracaso de las dos convocatorias permitió advertir que las exigencias establecidas originalmente en los pliegos resultaban difíciles de cumplir desde el punto de vista económico.
“Después de los dos llamados a licitación que estuvieron truncos y no acudió ninguna empresa a comprar el pliego para presentarse, ni siquiera la local, nos demostró que el pliego tendría demasiadas exigencias como para que alguna empresa pueda cumplimentar el servicio en Necochea”, señaló, para añadir que “estamos a punto de perder el transporte público”.
El diagnóstico llevó a la Comisión de Transporte y al Departamento Ejecutivo a comenzar a trabajar en una alternativa. El objetivo es elaborar un nuevo pliego que contemple las condiciones reales del mercado y que permita la participación de empresas interesadas en hacerse cargo del servicio.
Según explicó el edil, luego de comenzar a plantearse la posibilidad de flexibilizar las condiciones aparecieron firmas de otras ciudades interesadas en analizar la prestación. Mencionó empresas de San Luis, Rosario y Bahía Blanca, con las cuales se mantuvieron reuniones para conocer qué tipo de servicio están en condiciones de ofrecer.
“Si elaboramos un nuevo pliego en el aire, tampoco podemos tener la pretensión de saber que haya empresas que puedan cumplimentarlo”, sostuvo Kristiansen. Por eso, explicó, se optó por consultar directamente a las firmas interesadas para conocer sus posibilidades y, a partir de allí, adecuar las exigencias.
Una licitación condicionada por la crisis
El concejal planteó que la discusión no puede separarse del contexto económico que atraviesa al transporte público. A diferencia de otros momentos, sostuvo, actualmente el servicio no constituye una actividad rentable y requiere de una ecuación que permita sostenerlo.
“No está generando ganancia, en este momento es deficitario. Entonces, cualquier pliego que no se adecue, al menos en esta situación, no se va a poder cumplimentar”, afirmó durante la entrevista.
En ese escenario aparece una de las cuestiones más sensibles: la posibilidad de reducir recorridos y líneas. Para Kristiansen, la discusión no debe centrarse exclusivamente en la cantidad de kilómetros que recorren los colectivos, sino en la calidad y previsibilidad del servicio que recibe el usuario.
Una de las empresas consultadas habría planteado la posibilidad de trabajar con una estructura de cuatro líneas y entre 20 y 25 unidades, con recorridos principalmente troncales y por avenidas principales. La frecuencia estimada sería de entre 20 y 25 minutos.
“En el contexto de crisis se van a perder muchas cosas. Que la gente entienda que estamos entre la espada y la pared”, expresó el concejal.
La frase sintetiza uno de los principales dilemas que enfrenta el sistema: mantener una red extensa de recorridos, pero con dificultades para garantizar frecuencias, o reducir parte de la cobertura para conseguir un servicio más previsible y con mejores condiciones de funcionamiento. Para Kristiansen, la segunda alternativa aparece hoy como la más viable.
“Seguramente vamos a terminar en un pliego con una reducción de recorrido de servicio. No nos queda otra”, sostuvo.
Sin embargo, aclaró que una reducción de recorridos no debería traducirse necesariamente en un deterioro de la prestación. Por el contrario, consideró que el objetivo debe ser garantizar que las líneas que permanezcan operativas funcionen con regularidad.
Uno de los problemas centrales señalados durante la entrevista es la falta de certeza que tiene actualmente el usuario respecto de cuándo llegará el colectivo a una determinada parada.
Para Kristiansen, un sistema con menos recorridos, pero con frecuencias confiables, puede resultar más útil que una red amplia en la que el pasajero desconoce cuándo pasará la próxima unidad. “Si vos sabés que las caminás y pasa cada 20 minutos, lo vas a ir a tomar. Ese es el tema”, explicó.
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