“La actriz desplazó a la diseñadora, ahora hago teatro y estoy feliz”
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Dora Chiarle. Durante muchos años se dedicó a hacer vestidos de novia y quinceañeras. Se animó a subir al escenario para hacer teatro, una actividad que disfruta
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Siendo pequeña Dora Chiarle observaba coser y tejer a su madre y a sus tías, siendo una manualidad que tenía muy presente en su casa, y cuando terminó sus estudios primarios en la Escuela Nº 31 en Quequén, estudió corte y confección.
Se recibió a los 16 años y recuerda hasta el día de hoy, a quien fue su profesora, Sabina Azcueta.
Siendo más grande se casó, formó su familia, tuvo un hijo que nació prematuro con 1,800 kg y fue por quien dedicó toda su vida. “Hoy mi hijo tiene 51 años pero en aquella época no había incubadora y los médicos me decían no va a poder comer y comió; que no iba a caminar y lo hizo, que no iba a leer ni escribir y también lo logró”.
Dora trabajaba en Entel y siempre estuvo al lado de su hijo, y en un momento dado se dio cuenta que a los 8 o 9 años su hijo la necesitaba más cerca y tenía que ir a una escuela especial. “Fue así que renuncié a mi trabajo y me dediqué por completo a él. Fue lo más lindo que Dios me dio y sin saberlo le hice estimulación. Poder estar con él y ayudarlo, fue el instinto de madre”.
La vida no fue color de rosa para Dora, cuando falleció su esposo, se quedó sola con su hijo y juntos siguieron para adelante. Con la costura como herramienta de trabajo, trabajó durante muchos años.
Confeccionaba vestidos de 15 y de novias, pero algo dentro suyo estaba oculto y nadie sabía, su amor por el teatro. “Es algo que siempre callé, cuando era chica me encantaba la actuación y antes no estaba bien visto y quedó postergado, hasta que hace unos años experimenté un taller con un profesor y en 2020 encontré a Belén Serre Suarez”, destacó con una sonrisa.
Dora comenzó el taller de teatro en febrero del 2020 y con la llegada de la pandemia, se adaptó a la virtualidad de las clases. “Fue así que dejé la costura y la actriz desplazó a la diseñadora, ahora hago teatro y estoy feliz”, remarcó.
Inclusive, mencionó que le gusta mucho la tecnología y el avance con las nuevas herramientas. “En un momento pudimos grabar una obra donde hice de rockera y se transmitió por You Tube”, dijo.
A pesar de que Dora tenía sus propios miedos y prejuicios por su edad al momento de hacer teatro, decidió hacer lo que realmente le gustaba y dejó esos pensamientos de lado. “Estoy feliz de la vida de poder hacerlo y ahora estamos preparando un radioteatro. Me encantan los desafíos y también aprovecho para hacerme la vestimenta de los personajes”, comentó.
Sueños
Al momento de recodar su etapa como costurera, recordó que muchos chicas y jovencitas llegaban a su casa con sueños, que ella los hacia realidad a través de los vestidos que les confeccionada para vivieran “su noche”.
“Como no tuve hijas, cada vez que venían chicas de 15 años, era como si fueran mis nietas. Yo las acompañaba a comprar la tela, hacía los modelos, veíamos que le quedaba mejor dentro de lo que le gustaba y luego las acompañaba a sacarse las fotos, y a veces las acompañaba a la fiesta y me quedaba a divertirme y lo mismo con las novias, yo las acompañaba hasta la iglesia”, detalló.
Detrás de cada vestido, cada sueño, también había miedos, ansiedad e historias personales, y Dora siempre estuvo bien predispuesta a escucharlas.
Al respecto, recordó la historia de una nena de 15 años a quien le tenía que agrandar el vestido todos los meses, hasta que un día le preguntó qué le pasaba. “En ese momento le dije a mi decime la verdad y se largó a llorar porque estaba embarazada y no había dicho a su padres, entonces la calmé y con unos trucos arreglé el vestido y por suerte esta historia tuvo un final feliz con la familia que recibió con mucho amor a esa criatura”.
Dora con una sonrisa en su rostro afirmó que la costura le dió muchas satisfacciones. “He sido muy feliz”, enfatizó.
“No tengo tabúes”
Dora nació en Quequén en la zona de la playa y el faro, y cada vez que regresa le resulta interesante ver cómo creció y se expandió la ciudad. En el año 2010 se mudó a Necochea y disfruta mucho de los espacios y paseos al aire libre.
El teatro realmente le cambió la vida y Dora afirmó “no tengo tabúes”, además consideró que por algo se llama Crisálida el espacio de Belén Serre Suarez, “uno se transforma y a mí me encantan los desafíos, no tengo tabúes. Hay que estar bien, hacer lo que uno quiere y no hay edad. No hay que privarse. Hay que hacer lo que uno quiere sin importar lo que le parezca al otro”.
El arte siempre estuvo presente en su vida y en su casa, y a propósito Dora señaló que los fines de semana ponen música con su hijo y bailan juntos, siendo un momento que disfrutan ambos. “Me gusta toda la música, a veces pienso que nací adelantada porque me gusta el reggaetón” dijo entre risas.
Por último señaló que le encanta lo que hace y aseguró “por suerte encontré a Belén, otra loca del teatro como yo”.