La alegría de volver a encontrarse
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Esta semana que pasó, por primera vez, después de casi 8 meses, un establecimiento educativo realizó por primera vez un encuentro presencial con parte de sus alumnos que, si bien fue bajo un estricto protocolo, les permitió volver a encontrarse en la escuela, entre ellos y con sus docentes.
La experiencia fue muy positiva. Los chicos quedaron muy contentos, al igual que el equipo docente y directivo. En este caso, se trató del Instituto Humbold, pero hay dos colegios privados más que también preparan encuentros similares.
De acuerdo a la situación epidemiológica de Necochea, la Provincia permite que se hagan actividades socioeducativas de una hora y media, una vez por semana, para alumnos de 6° año de primaria y 6° año de secundaria y, una vez por mes, para quienes cursan de 1° a 5° de ambos niveles. Las actividades recreativas, deportivas o artísticas, se deben hacer al aire libre y de a grupos de 10 chicos como máximo.
Este tipo de encuentros, si bien están permitidos, no son obligatorios sino que cada establecimiento puede proponerlos, presentando una propuesta, pero, de todas maneras, es también optativo para los alumnos.
Los requisitos en cuanto a medidas de cuidado y protocolos son exigentes y lamentablemente no todas las escuelas están en condiciones de asumirlos. Primero porque se necesita un espacio al aire libre amplio y con un perímetro cerrado, es decir, que no se puede hacer en una plaza o en el parque, y no todos los establecimientos lo tienen. También se exigen termómetros digitales, equipamiento de seguridad para docentes, barbijos para todos los chicos, lavado de manos continuo, etc.
Si bien Necochea está en un momento en que los casos de Covid-19 han crecido mucho, este tipo de encuentros se realizan garantizando el total distanciamiento de los alumnos y, sin duda, son más seguros que las juntadas y las salidas improvisadas entre los chicos que, en su gran mayoría, no se cuidan, principalmente los adolescentes.
Por supuesto que este tipo de encuentros no aportan nada desde el punto de vista de contenidos y aprendizajes que ya no se lograron, pero sí son importantes en lo que hace a la socialización, a la necesidad de encontrarse con el otro, aunque sea de lejos.
Lamentablemente lo que ya no se aprendió, se intentará recuperar el año que viene o quedará en el camino. Para los chicos, fue un año difícil tratando de cumplir con las actividades en la soledad de la casa o a veces, con la ayuda de algún papá, pero no siempre. Para los docentes fue más complicado aún, porque debieron sostener las clases desde la virtualidad, con la tristeza de saber que no todos podían seguir adelante, pese al intento.
A esta situación se le sumaron mensajes contradictorios desde el Ministerio de Educación de la Nación, que indicaban que los chicos pasaban todos de año, que todos iban a aprobar, lo que contribuyó a un relajamiento generalizado. Y para colmo después, salieron con que había que acreditar los saberes, principalmente en secundario, que llevó a los chicos a apurarse en la entrega de trabajos atrasados y a los docentes a enloquecerse, corrigiendo decenas de actividades todas juntas.
Después de un año tan complicado, la realización de un encuentro recreativo en la escuela siempre es una alegría, pero lamentablemente no todos van a poder tener la experiencia.///