“La antorcha está en un bolso pero quiere viajar y transmitir”
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Lucía Giamberardino, histórica relevista olímpica, aspira a hacer un recorrido por la ciudad y compartir su experiencia con instituciones educativas y deportivas. Dependerá de la pandemia
Siendo parte del relevo de la llama olímpica en Grecia, Lucía Giamberardino protagonizó una de las historias más importantes de nuestro deporte en el último año y en mucho tiempo. Ocurrió en marzo, previo al confinamiento social por la pandemia, pero de alguna manera el momento se rehúsa a quedar en el pasado. Los Juegos de Tokio, postergados para este 2021, están nuevamente en la cuenta regresiva para que esa llama encienda el pebetero en el Estadio Olímpico. Y para Lucia, el quedarse con su antorcha como recuerdo, es una posibilidad de que siga pasando de manos, ya sin el fuego, pero con el calor de los valores olímpicos, trasmitiendo el deporte como forma de vida.
De visita a nuestra ciudad en este verano, Giamberardino reconoció que en estos meses “se acumularon ganas de hacer algo. La antorcha está en un bolso pero quiere viajar y transmitir. Se acumularon ganas de que esto sea transformador y que pueda suceder algo más con esta experiencia”.
Diálogo
Las ganas de traer la antorcha a Necochea y exhibirla estaban desde el mismo momento en que supo que iba a ser parte del recorrido. Lamentablemente con las restricciones que impone la pandemia, aún las acciones por concretarse no están definidas. Giamberardino, ex integrante de la Selección Argentina de handbol, fue recibida la última semana por el director de Deportes Adrián Buño y se analizó allí la posibilidad de hacer próximamente un recorrido por la ciudad con instituciones educativas y deportivas, portando la antorcha olímpica y que todos aquellos que lo deseen puedan conectarse con ese mensaje.
Recorrido
Las chances para que una necochense participe por primera vez del relevo de una antorcha olímpica comenzaron a soñarse en 2019, aunque los pasos más firmes Giamberardino los empezó a dar en 2017. Internacional por una década como jugadora de Selección Argentina de handbol, desde juveniles hasta la mayor, se formó en psicología y se vinculó con la Comisión Nacional Antidopaje, en el área de educación, hace cuatro años. Así se acercó a la Academia Olímpica Argentina, que le permitió ser seleccionada en 2018 y 2019 para participar de las jornadas internacionales de la Academia, en Grecia. En 2018 lo hizo entre jóvenes de todo el mundo y en 2019 como voluntaria en la organización de las jornadas. Fue entonces cuando como miembro de la Asociación de participantes de la Academia Olímpica Internacional, fue incluida en un sorteo entre 40 personas para ser invitados como relevistas internacionales de la antorcha el año pasado. Es un derecho que se reserva el Comité Olímpico Griego, de elegir a sus relevistas, mayormente figuras locales. Del sorteo, salieron 5 nombres, entre ellos el de Lucía que finalmente recibió la invitación formal para ser una de las tres relevistas internacionales que tuvo la ceremonia en Olimpia.
Aunque no hubiese sido elegida, ella había manifestado su inquietud de viajar a Grecia como voluntaria para ayudar en la ceremonia de encendido en Olimpia, que ocurrió el 12 de marzo del año pasado. “Quería ver y participar de la magia detrás del encendido”, manifestó. Y hoy, más a la distancia de la experiencia como relevista, entendió que “lo tomo como un punto de llegada y de partida al mismo tiempo. Soy jugadora de handbol (actualmente en Argentinos Juniors) y la competencia sigue teniendo un espacio significativo para mí, pero también tengo esto. Es hacerme cargo de la antorcha y querer compartirla. Ahora es encontrar la manera, porque la pandemia frenó todo eso. Intentar transmitir este mensaje”.
Símbolo olímpico
La antorcha que Lucía Giamberardino utilizó en Grecia y que le pertenece por su participación en el relevo, es la misma que será utilizada por los relevistas este año en Japón.
Con un peso de 1,2 kilos y una longitud de 71 centímetros, fue fabricada a partir de aluminio reciclado de los alojamientos temporales que fueron construidos para las víctimas del terremoto y tsunami que sufrió Japón en 2011. Coronada por cinco pétalos, evocando la flor de cerezo tan característica de Japón así como los cinco anillos olímpicos, la antorcha también alude al lema del relevo de la llama: «La esperanza ilumina nuestro camino».///