La artista loberense Gabriela Carosella presentó “Pintando Sueños” en el Centro Cultural Filgueiras
Pintora, docente y arteterapeuta, exhibió obras propias y trabajos de sus alumnas en una muestra colmada de visitantes
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Reconocida en Lobería por su labor como pintora, docente y arteterapeuta, la artista Gabriela Carosella presentó el sábado 22 y domingo 23 de noviembre la muestra “Pintando Sueños” en el Centro Cultural Filgueiras. La exposición reunió obras de su autoría y trabajos de sus alumnas de los talleres particulares y de la Casa de la Cultura, generando un espacio de intercambio que convocó a numerosos visitantes.
La propuesta ofreció un ambiente cálido y participativo, en el que vecinos, alumnos y autoridades recorrieron las piezas, dialogaron con la artista y compartieron experiencias. Entre los asistentes estuvieron el intendente y la directora de Cultura, quienes entregaron un presente a Carosella.
En diálogo con Ecos Diarios, la artista explicó que la muestra tuvo un fuerte sentido comunitario. “Expuse obras propias y todas las obras que realizaron mis alumnas en el taller de arte que tengo en mi casa y, además, como invitadas, estuvieron mis alumnas de puntillismo de la Casa de la Cultura”, expresó. Señaló que quiso incluirlas “para motivarlas y para que se sientan un mimo. No solamente se puede estudiar en lo privado, sino también en lo público”.
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Carosella destacó el compromiso y la creatividad de sus estudiantes, indicando que “hicieron trabajos tan pero tan lindos. Aprovecharon los cursos gratuitos que da la Casa de la Cultura, donde estoy trabajando, y realmente valen la pena”.
Uno de los momentos más emotivos de la muestra fue el homenaje a una exdocente suya que ahora es su alumna. “Tengo una alumna de 77 años que era mi maestra de la primaria. Le hice un pequeño homenaje. Hoy yo, con 47 años, soy su seño y ella me decía ‘seño’ a la hora de aprender. Fue algo muy lindo y muy emotivo”, recordó.
La actividad artística también siguió en la Casa de la Cultura, donde las alumnas del curso de puntillismo realizaron su propia muestra días antes. “Formaron una mesa muy grande con muchas obras muy lindas. Durante todo el año pintaron tazas, mandalas… estuvo muy bonito”, describió.
Una artista surgida de la autogestión
Para quienes no la conocen, Carosella es una artista nacida en Lobería, dedicada a técnicas de relieve, puntillismo, realismo y fotomontaje. Su vínculo con la pintura comenzó a los 12 años, de manera autodidacta. “Pintaba sola, porque en esa época no había cursos”, contó a Ecos Diarios.
Relató que, en su infancia, buscó soluciones ingeniosas para avanzar. “Cuando quería pinceles más finitos, los envolvía con hilo de coser para apretar las cerdas y poder pintar algo más delicado”. Su camino cambió cuando una tía que pintaba “muy bien” le regaló pinceles profesionales y revistas que le permitieron aprender más técnicas y teoría del color. “La imaginación era mi mejor herramienta: me imaginaba cómo eran las sombras y así las creaba”, recordó.
Su formación académica llegó años más tarde, luego de vivir una década en Bahía Blanca. “Allí tenía muchas más oportunidades para estudiar. Llegué al profesorado de mix arte media y a la formación como arteterapeuta”, explicó. Con ese recorrido comenzó a dar clases tanto de manera privada como en instituciones públicas.
En la actualidad
Hoy dicta talleres orientados también a personas mayores, combinando arte y bienestar emocional. “Lo que realmente más me gusta es ayudarlas a tener un momento de esparcimiento, salir de la rutina y de los problemas”, sostuvo. Sus clases se caracterizan por un clima distendido. “Ponemos música, conversamos, pintamos, tomamos té o mate, comemos algo rico”, resaltó.
Carosella subrayó además el carácter artesanal de sus obras. “Mis cuadros son desde el principio artesanales. Utilicé hasta alambre de púa en un cuadro de Jesús, pintado con espátula. Los marcos están cortados por mí con una sierra manual”, expresó.
Un camino que sigue creciendo
“Pintando Sueños” fue su segunda exposición formal y representó un nuevo paso en un camino construido desde la infancia, guiado por la creatividad, la persistencia y la capacitación constante. “Es una satisfacción muy grande llegar a perfeccionarme, tener título en mano y poder enseñar”, afirmó.
Para cerrar, dejó un mensaje que resume su recorrido. “Nunca es tarde para estudiar, nunca es tarde para aprender. Siempre se puede apostar a lo que a uno le gusta, y en mi caso es el arte”.
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