La buena temporada también impacta en la gastronomía
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Balance positivo. Los turistas llenan restaurantes, cervecerías y confiterías, pero mencionan inconvenientes por la pandemia. Cuánto cuesta salir a comer
La buena temporada, en cuanto a la afluencia turística, ha impactado positivamente en el sector gastronómico que ha trabajado mucho más o, por lo menos, mejor que otros años.
Las últimas noches se han visto restaurantes, cervecerías y pizzerías llenas principalmente a la noche y con gente en la puerta esperando para entrar, tanto en Necochea como en Quequén. Muchos destacan la cantidad de reservas que tienen por día y otros dicen que hay renovación de mesas en una noche, algo no tan común en los últimos veranos. Sin embargo, también hicieron mención a las dificultades que atravesaron durante la primera quincena producto de la gran cantidad de contagios.
La carta para comer en Necochea es muy amplia, en lo que respecta a la variedad y a los precios y, en este sentido, se puede afirmar que hay para todos los gustos y bolsillos.
Cuánto cuesta comer
Hay varios locales gastronómicos en las peatonales, donde se pueden comer minutas y pizzas a precios muy accesibles y hay otro sector de restós y cervecerías que son más elegidos por los jóvenes o grupos de amigos de todas las edades que ofrecen desde comidas rápidas, picadas y hasta platos gourmet. También por supuesto hay varios restaurantes en el centro y parrillas más tradicionales con platos más elaborados, ya conocidos por todos los turistas que vienen desde hace años. Si de variedad y precios hablamos, hay para todos los gustos.
En lo que respecta a minutas, una hamburguesa completa con papas fritas cuesta entre $ 500 y $800; una pizza grande, $1.000 y un plato de pastas, entre $600 y $800.
En tanto que un plato más elaborado, con carne o pollo, puede costar entre los $800 y $1.200.
En comida más elaborada, en un restaurante bien puesto con mantelería y buena vajilla, los platos cuestan desde $1.000 a $2.000 sin bebida. En este caso, las opciones pueden ser carnes, pastas, paellas, platos o picadas con mariscos o pescados, entre otras. Con bebida y postre, por persona se puede pagar alrededor de $2.500.
Las bebidas pueden costar desde $180 una gaseosa individual hasta $700 una cerveza de un litro para compartir, variando de acuerdo al lugar.
Comer parrillada también cuesta alrededor de $1.500 a $1.700 por persona, aunque puede haber promociones para dos a menos precio.
En la playa, tanto en la arena como en zona de balnearios, el pancho cuesta $250; el choclo, $200; el agua caliente, $50; una ensalada de frutas, entre $350 y $400; un sándwich, entre $300 y $500; las ensaladas abundantes, entre $500 y $600. Tomar un café cuesta $200 y un helado, en vasito, $250 y cucurucho, $ 250.
Según los gastronómicos
Desde el parador Karamawi, se mostraron muy conformes con la temporada. En este sentido, Claudio “Zurdo” González Abba dijo que tanto en lo que respecta al buen tiempo como a la cantidad de turistas, “es el mejor verano de los últimos seis años”. Además, comentó que los fines de semana se triplica la cantidad de visitantes y, por ende, el trabajo.
Alberto Salvador de Mi Cantina, aseguró que “la temporada está muy bien; llenamos todas las noches y los mediodías”. Según su experiencia de otros veranos, “mucho mejor que otros años” y agregó que “hay renovación de las mesas”.
Por su parte, desde La Cantina del Centro Vasco señalaron que “la temporada es buena” y destacaron que se está trabajando más que otros años. Se indicó que se llena todas las noches por lo general con reservas. “Si no consiguen para un día, reservan para el día siguiente”.
“A nosotros no nos gusta que la gente espere, sino que preferimos que coma tranquilo y venga al día siguiente si no hay lugar”. Por lo general, están recibiendo muchos turistas, pero también gente de Necochea que está viviendo afuera y concurre con hermanos y amigos.
En tanto que el comerciante gastronómico, José Luis De Gregorio, consideró que “hay mucha gente” y se trabajó bien, pero lamentó las dificultades que tuvieron para prestar los servicios debido a la pandemia.
“Tuvimos serios problemas de servicios en los comercios porque estuvimos afectados por los contagios y eso hizo que improvisáramos y el resultado fue malo”, reconoció. En este sentido, aclaró que se enfermaban los proveedores y no venían y lo mismo pasaba con los empleados.
“Un enero con mucha gente, pero con problemas logísticos de nuestra parte”.
Además, advirtió que, durante la ola de calor, la gente estaba todo el día en la playa y salía muy tarde a cenar a la noche con los chicos cansados. Según él, esta situación no fue del todo beneficiosa para el sector gastronómico porque tampoco pueden cerrar demasiado tarde porque –según explicó- el último colectivo pasa a la 1 de la madrugada, algo que entiende que “es una limitante para los trabajadores y para el sector en sí”.
Después con la semana del tiempo, esta situación cambió un poco, pero, de todas maneras, señaló que “no se trasnocha, como se trasnochaba antes”, por lo menos en el caso de las familias.
Para terminar, destacó que “los precios de la comida están bien” y advirtió que la gente consume porque debido a la inflación se están empezando a perder los precios relativos de las cosas y uno sabe que el dinero mañana va a valer menos.