La campaña para las PASO ingresó en un nuevo “terreno”
La discusión económica se coló en la contienda presidencial tardíamente, a días de las PASO
Pese a la centralidad que los problemas económicos tienen en la Argentina actual, la discusión económica parece haberse colado en la campaña presidencial tardíamente, a escasas dos semanas de las PASO. Si bien alguien podría argumentar que el debate de lo económico (inflación, dólar, reservas, etc.) viene atravesando transversalmente a todo debate político, lo cierto es que, en sentido estricto, el “terreno” de la disputa no estaba -paradójicamente- centrado en lo económico.
Al hablar de “terreno” nos referimos aquí al desafío que tienen los equipos de campaña de intentar definir estratégicamente los términos de la contienda sobre los que se asentará la percepción de atributos de los candidatos en la opinión pública. Una operación que busca determinar, en gran medida, cuál será el campo en que se librará la “batalla comunicacional” durante la campaña, mediante el intento de imponer los temas del debate, de manera de forzar a los rivales a debatir en torno a ellos. Y, por ello remite, centralmente, al intento de definir un eje central de la campaña que buscará estructurar la competición, y las modalidades en que se buscará situar el debate entre los principales candidatos.
Así las cosas, este “terreno” de la disputa recién parece haberse configurado durante la última semana, en un escenario caracterizado por la nueva disparada del dólar y un paquete de medidas con impacto negativo en la economía real, todo ello en las vísperas del demorado y trabajoso acuerdo con el FMI anunciado a finales de la semana. Al menos por ahora, lo “económico” parece haber copado un escenario electoral que venía más centrado en las polémicas y debates por la inseguridad, la corrupción, los piquetes y planes sociales, la cuestión energética (el gasoducto), el futuro de las empresas estatales (Aerolíneas Argentinas), entre otras cuestiones.
Paradójicamente, no fue Milei el que forzó este corrimiento del eje de la campaña hacia la economía, sino el propio contexto: cuando la divisa estadounidense perforó la barrera de los 550 pesos y -con un acuerdo con el FMI que no terminaba de cerrarse-, volvieron a instalarse los temores de una corrida financiera y una aceleración mayor de la inflación.
Las últimas medidas del Gobierno, que buscan -una vez más- oxigenar las criticas reservas y la recaudación, provocaron fuertes críticas no solo en una oposición que abandonó la prudencia con que se venía manejando ante las negociaciones con el FMI, a lo que sumó un debate interno por la “velocidad” de la salida del cepo (incluido la desafortunada propuesta de Bullrich de un “blindaje”), sino que activó el viejo y conocido “fuego amigo” en UP.
Pareciera claro que si el debate sobre la “economía real” ocupara el centro de la campaña, el principal perjudicado sería Sergio Massa. Sin embargo, el voluntarista y pragmático tigrense no se resignará fácilmente y buscará seguramente -más aún después de anunciado el acuerdo y los nuevos desembolsos del Fondo- construir una narrativa en torno a que no solo su accionar evitó la catástrofe sino que es el único que puede garantizar -con el doble apoyo del peronismo y el establishment- la gobernabilidad futura. En la misma lógica, el desplazamiento pareciera favorecer más a Rodríguez Larreta que a una Bullrich que no solo luce menos versada en asuntos económicos, sino que obtiene mayor rédito en otros tópicos que le permiten proyectar los atributos de firmeza e intransigencia que busca potenciar.
Como sea, habrá que ver si este “terreno” económico se consolida como eje central de la campaña -al menos hacia las PASO-, cómo se posicionan los diversos candidatos respecto a él, y quienes pueden aprovechar la oportunidad que implicaría un giro temático de la discusión electoral. Habrá que esperar un poco más para verlo, aunque a esta altura, no deja de ser una novedad de una campaña que hasta entonces pareciera curiosamente rehuir de una de las grandes preocupaciones ciudadanas.///
Por Gonzalo Arias- Consultor en Comunicación, Publicidad y Política.