La canasta de Pascua y sus tentadoras ofertas de chocolate
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Además, de los tradicionales huevos se pueden conseguir figuras y chupetines para regalar. Aumenta la fabricación en el hogar
Las góndolas de los supermercados y los comercios locales exhiben desde hace un tiempo los tradicionales huevos de Pascua y figuras de chocolate, que tradicionalmente se regalan para estas fiestas.
Los precios son muy diversos y, si bien muchos se quejan del fuerte aumento que registran estos productos con respecto al año pasado, hay para todos los bolsillos.
Además de los fabricados por reconocidas empresas, se encuentra una amplia variedad entre las chocolaterías de la ciudad, a lo que se suman los emprendedores que suman una cuota de creatividad a sus productos, acompañándolos de algún muñequito o un packaging especial.
Los huevos medianos de primeras marcas se consiguen a $ 150 mientras que los pequeños salen unos $ 50. Por su parte, los conejitos están en unos 75 pesos.
Antes de comprar es necesario recorrer y comparar, y tener en cuenta las propuestas de las chocolaterías locales donde, entre sus numerosos productos, ofrecen una canasta con seis huevos de Pascua por 400 pesos, y un huevo grande se puede adquirir por $ 480, aunque los de marcas conocidas llegan a los $700.
Cabe destacar que hubo un fuerte aumento de la materia prima para elaborar este postre, en comparación con 2018.
Los huevos de Pascua no son la excepción, y un producto finalizado de 1 kilo y medio cuesta estimativamente unos 2 mil pesos, si se decide elaborarlo en casa y el chocolate para crear el huevo es de buena calidad.
En casa
No son pocas las familias que deciden fabricar sus propios huevos y comparten la preparación y armado de las golosinas con los más chicos, convirtiéndose en un momento de encuentro.
En tanto que, desde hace varias semanas en las redes sociales y en los puestos de los emprendedores aparecen carteles avisando que se toman pedidos, ya que se hacer con reserva.
En este caso, la oferta también es muy variada y original, se puede adquirir una cajita con forma de conejo tejida al croché con tres conejitos de chocolate rellenos de dulce de leche por $ 160. Otra alternativa más accesible son los chupetines de chocolate con forma a $ 13, mientras que los conejos macizos de 24 gramos se venden a 18 pesos y los rellenos a 25 cada uno.
Por su parte, otras de las ofertas artesanales comprenden un huevo grande por $ 150, y se pueden encontrar con incrustaciones de frutos secos y rellenos con bombones y confites por el mismo valor. Mientras que para niños los preparan rellenos con juguetitos, confites y bombones.
Para los que quieren hacer un regalo diferente, entre las emprendedoras se consiguen alhajeros chocolate con confites y bombones por $100.
Opciones
Del mismo modo que la oferta es variada, lo son los precios, pero estimativamente para comprar una golosina pequeña se deberá gastar desde unos 40 pesos en adelante, todo de acuerdo al tamaño del huevo y su relleno.
Cabe destacar que, en nuestra ciudad, es posible adquirir productos artesanales aptos para celíacos desde $ 70, rellenos con confites.
Aunque también hay ofertas dos huevos de 12cm al precio de $55 o un huevo y una bolsita con 10 bombones por 100 pesos.
El chocolate, un producto que es netamente importado, cotiza en dólares y las confiterías que lo elaboran trasladan los costos del alza del dólar, la mano de obra y los impuestos a los consumidores. Por eso también es importante distinguir un buen chocolate de uno común, y se debe tener en cuenta la concentración del sabor. Cuando el buen chocolate se prueba, queda una película en el paladar, lo que no sucede con uno más común y, finalmente, el precio va a depender de la calidad del chocolate.
Un símbolo famoso
Uno de los símbolos más famosos de la Pascua son el conejo y los huevos decorados, ésta era considerado por los primeros cristianos como símbolo de la Resurrección de Jesús. En la Edad Media, cuando llegaba la Pascua, los huevos se pintaban de colores y se consideraban objetos muy preciados.
En el siglo XVII el Papa Pablo V bendijo el huevo en una plegaria, quizás para dejar la prohibición decretada por la Iglesia en el siglo IX de no consumirlos durante la Cuaresma».
Por su parte, la figura del conejo o la liebre silvestre se utilizaba como recurso de catequesis para hablar sobre cómo debía ser el camino del cristiano hacia la resurrección.
Las patas traseras de la liebre son grandes, poderosas y sirven para ascender por terrenos empinados. En cambio, las patas delanteras son pequeñas y débiles.
“Esas patas hacen que al conejo le sea fácil ascender y difícil descender. Esto era utilizado para representar el camino de la vocación del cristiano. Debe ser reacio y difícil a ir hasta abajo en su vida moral y a la vez debe ser pronto, presto y ágil para ir hacia arriba, hacia la resurrección del Señor”, señalan.
Otras versiones señalan que el origen de esta tradición es pagano y se relaciona con la fertilidad.