¿La cárcel puede ser un lugar pacífico y de oportunidades?
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Por Josefina Ignacio
A continuación, la ponencia que presenté en el panel ‘Diseño de modelo penitenciario. La cuestión carcelaria en la ciudad’, en el marco de las Jornadas sobre “Desafíos actuales de la justicia porteña. Autonomía e igualdad”, organizadas por la Asociación Pensamiento Penal y la Asociación de Derecho Administrativo de CABA, el 31 de mayo, en la Facultad de Derecho de la UBA
Resumen
Ante el fracaso de la cárcel en su más elemental propósito constitucional que es el de resocializar a las personas que se priva de la libertad ambulatoria, la Asociación Pensamiento Penal presentó hace 2 años un Modelo Penitenciario Alternativo basado principalmente en tres ejes la pacificación de la vida carcelaria, la restitución de derechos y políticas post penitenciarias. Es urgente debatir y encontrar alternativas basadas en políticas destinadas a respetar la dignidad humana y que de alguna manera justifiquen éticamente el encierro para que éste deje de ser un lugar oscuro, de castigo y depósitos de seres humano y se convierta en un espacio lo más parecido posible al mundo libre, de aprendizaje, de diálogo, de oportunidades y con derechos garantizados. Las exitosas experiencias de Punta de Rieles, en Montevideo, y en el interior de la provincia de Neuquén, con niveles de reincidencia del 2 por ciento, legitiman la propuesta de APP y demuestran que no es necesario cambiar leyes ni dictar nuevas sino basta con la decisión y el compromiso del Estado pero también de la sociedad en general que deberá asumir que lo que pasa tras los muros repercutirá indefectiblemente en su comunidad.
Palabras clave
Cárcel – Modelo alternativo – Pacificación – Derechos- Experiencias – Punta de Rieles -Neuquén
Desde su área de políticas penitenciarias la Asociación Pensamiento Penal elaboró y presentó ya hace dos años en el Congreso de la Nación un documento que denominó Modelo Penitenciaro Alternativo (MPA) que propone alternativas a la cárcel basadas en tres ejes: pacificación de la vida carcelaria, restitución de Derechos, aplicación de políticas post penitenciarias. Sobre esto voy a hablar pero a través de dos experiencias: una es la de la cárcel pueblo de Punta de Rieles, en Montevideo, que ha sido un gran referente al momento de elaborar el Modelo Penitenciario Alternativo y la otra es la del interior de Neuquén, donde se está desarrollando un novedoso proceso de ejecución de la pena liderado por la jueza de Ejecución Penal Alicia Rodríguez.
No me voy a detener en el por qué es necesario debatir y encontrar formas alternativas a la cárcel tal como hoy está funcionando, solo señalar que en la actualidad fracasa en uno de sus propósitos más elementales que es el que le asigna la Constitución: resocializar a los individuos que se priva de su libertad ambulatoria o dicho en otros términos, en remover las causas que los colocaron en situación de encierro. Hoy las personas que transitan el encierro y logran sobrevivirlo, salvo muy pocas excepciones, no retornan al medio libre con nuevas herramientas para enfrentar las dificultades cotidianas, todo lo contrario.
Los índices de reincidencia explican el fracaso del actual modelo penitenciario.
Por lo tanto es necesario articular políticas respetuosas de la dignidad humana para que la cárcel deje de ser un lugar oscuro, de castigo y depósito de seres humanos para que se convierta en lo más parecido posible a un lugar de aprendizaje que brinde herramientas a las personas para su vuelta al mundo libre.
Pacificación de la vida carcelaria/Punta de Rieles
Como señalé anteriormente el caso concreto en el que nos inspiramos es el de Punta de Rieles donde el último episodio violento, de corte, fue hace dos años y los niveles de reincidencia rondan el dos por ciento.
¿Cómo lograron la pacificación de la vida carcelaria? Tratando de que la cárcel sea lo más parecido al mundo libre.
La única seguridad del lugar es en el perímetro y allí se encuentran los únicos carceleros armados. Luego, dentro solo hay operadores civiles, en su mayoría mujeres con una formación orientada al trabajo social, la psicología y los derechos humanos.
Por turno hay 30 policías, de los cuales 20 están afuera y los otros 10 adentro realizando tareas de gestión administrativa mientras que operadores civiles hay más de 60.
Una vez que se entra a Punta de Rieles, y luego de la requisa de rigor, la visita puede circular libremente como si anduviera por un pueblo, sin custodia y cruzándose con los privados de la libertad en la calle y hablando con quien desee. Mientras uno camina puede encontrar una rotisería, una panadería, un café, un almacén, una peluquería y otros emprendimientos atendidos por los presos.
Allá hay una única autoridad que es la del director de la cárcel después son todo iguales, no hay jerarquías, no hay lideres y la relación de las ppl es directa con las autoridades. No rige el aislamiento como sanción a las reglas y las requisas se hacen con autorización del director y no pueden realizarse de noche.
Las sanciones son leves, si se comparan con las que ocurren en otros penales, y se traducen en quitar las visitas por determinada cantidad de días. El diálogo es la manera de resolver los conflictos y la sanción es el último recurso.
Las visitas son en horario extendido de 8 a 4 y tres o más veces a la semana, la familia circula libremente por todo a cárcel sin custodia.
Punta de rieles aloja a 600 presos, con las carátulas penales más diversas, de los cuales trabajan 490 en 46 emprendimientos, a los que ya nombré se suman algunas bloqueras, huerta, y 90 en comisiones internas para el Estado, de estos emprendimientos 4 son de personas en libertad y el resto de privados de libertad. Los 4 de personas externas a la cárcel son una bloquera, una recicladora, un aserradero y una panificadora, esta última es de un ex privado de libertad que al culminar su condena continuó con su proyecto laboral. En términos porcentuales trabaja el 98,3 % de la población.
En Punta de Rieles han bajado no solo los niveles de violencia sino el consumo de psicofármacos, solo 30 personas están medicadas y van a tomar su medicina a un policlínico que funciona allí las 24 horas. Esto también evita el tráfico de pastillas que muchas veces es motivo de violencia entre los mismos presos.
En Punta de Rieles, según un censo que se realizó en el 2015, el 60 por ciento de los presos participó de algún curso, formal o informal; de los formales el más concurrido fue la secundaria. Los otros cursos son buenas prácticas de manipulación de alimentos, jardinería y paisajismo, teatro, electricidad y producción agroecológicas de alimentos.
De ese 40 por ciento que no realizó ningún curso, el 50 por ciento tuvo que abandonar por razones laborales, por lo tanto las autoridades están gestionando el dictado de cursos en turno vespertino para los que trabajan que es la mayoría de la población.
Esta posibilidad de estudio y trabajo además de beneficios personales y comunitarios, reivindica al preso frente a su familia, que deja de ser el papa, hijo o esposo chorro o tumbero y se convierte en estudiante y/o trabajador.
¿Son los privados de libertad uruguayos seres especiales? ¿Tienen alguna diferencia con los privados de libertad de las cárceles argentinas?, entendemos que no. Y algunos datos nos dan la razón: el promedio de edad de los ppl de Punta de Rieles es de 30 años y el 41 por ciento tiene entre 26 y 35 años. El 23 por ciento solo tiene estudios primarios completo, el 42,4 secundaria incompleta, 3,5 sin instrucción. Datos muy parecidos al de las cárceles argentinas, por ejemplo la franja etaria mencionada es el 39% de los presos de las cárceles argentinas. Solo varían algunos porcentajes, pero no hay diferencias significativas. ¿Tienen más recursos económicos? , no, Punta de Rieles es un lugar austero con una caja chica mínima pero con un banco diseñado por los mismo presos que permite financiar los emprendimiento laborales y también algunos educativos.
Este banco se nutre del dinero de los emprendimientos de las personas libres y presta plata a los ppl que deseen poner un emprendimiento, que la deben devolver pero sin interés.
En esta experiencia de convivencia con oportunidades, de diálogo y escucha, nos basamos cuando sostenemos que para lograr la pacificación carcelaria es necesario cambiar el modelo penitenciario vigente que solo reproduce violencia, viola mandatos constitucionales y no ofrece al privado de la libertad ni a la sociedad beneficio alguno.
Recuperación de Derechos/ Neuquén
Las personas privadas de la libertad suelen llegar a esa situación como consecuencia de una historia de restricciones en el acceso a derechos básicos y esenciales para una vida digna. El Estado debe realizar acciones concretas y positivas, que éticamente justifiquen la privación de la libertad, orientadas a la recuperación o restitución de los derechos, y que brinden oportunidades para la convivencia en la vida comunitaria.
Esto que acabo de decir sucede en el interior de Neuquén donde hay 6 unidades de detención y dos comisarías que tienen una alcaidía que aloja condenados con independencia de los contraventores. En total son 200 presos.
Las condiciones de alojamiento en Neuquén se parecen mucho a las de cualquier cárcel del país especialmente por la falta de espacio, hay sobrepoblación y va en camino al hacinamiento. Al momento de agotarse las celdas y los internos tener que dormir en los pasillos o en la cocina para descomprimir esta situación y sus consecuencias negativas, hubo que ser creativo y los operadores judiciales decidieron dejar salir a los internos antes de la mitad de condena a estudiar al medio libre, con custodia policial, de civil, a las escuelas técnicas de la ciudad.
Por ejemplo en Zapala una Unidad entera estudia en el medio libre, en dos escuelas técnicas. Dos internos estudian con custodia en la Universidad de Comahue, tecnicatura en petróleo. Algunos toman clases de pintura en la casa de una ciudadana. En Cutral Cu vario internos con custodia cursan el profesorado de geografía y lengua. En San Martin salen a cursar electricidad en las mismas condiciones, que se imparten en instalaciones de la Municipalidad.
Según la jueza Rodríguez, «jamás hubo un hecho que lamentar, los internos han tenido un comportamiento ejemplar, los presos entablan relaciones que muchas veces luego de cumplida la condena se convierten en oportunidades laborales”.
También hay una oferta académica intramuros con primaria, secundaria, cursos profesionales y terciaria por Internet gracias a computadoras donadas por la intendencia.
También se dictan educación artística (música y pintura) y actividad física, donde no hay lugar espacio físico, las ppl concurren a las dependencias municipales a practicar básquet y futbol. En algunas unidades se ofrece yoga, reiki y meditación, también talleres de carpintería, huerta y artesanías.
Un penitenciario sensible a la resocialización ideó el proyecto esperanza: los internos elaboran artesanías y arman ferias abiertas en la cárcel a la que concurren familiares y vecinos, en el marco de la feria se presentan recitales, obras de teatro o se realiza una competencia deportiva.
La salud también está garantizada, ya que cuando la ppl sufre una dolencia es trasladado al hospital público, al igual que si necesita un tratamiento por ejemplo por el tema de adicciones lo realiza en ese espacio del medio libre. Médicos generalistas asisten a los presos que están en condiciones de pedir la salida condicional o transitoria para trabajar las fobias y miedos que aparecen al momento de salir al mundo libre e impiden una sana reinserción comunitaria. Esos médicos detectaron la patología en el hospital público y hoy asisten a la cárcel para reforzar el tratamiento.
Los privados de la libertad tienen permiso para, una vez por mes, ir a visitar a sus familiares a su domicilio si se encuentran lejos, al igual que si tienen un hijo enfermo.
Gracias a este proceso del que participa un gran equipo conformado por fiscales, defensores públicos y privados, educadores, los penitenciarios, el intendente a través de su funcionarios y la comunidad en general donando material, concurriendo a las ferias y no discriminando y brindando oportunidades laborales al que recupera la libertad, la reincidencia es del 2 por ciento.
La penitenciaria pasó de verse a sí misma como una fuerza militarizada a entender que su misión es acompañar desde el respeto de los DDHH a las ppl en esa circunstancia de la vida y dar ejemplo de buena convivencia. Los penitenciarios manifestaron que «bajaron los niveles de violencia, ya no hay mas motines y trabajamos más tranquilos”. En algunos penales hay muy pocas rejas, incluso algunas celdas no las tienen.
La jueza tiene un trato personalizado con cada uno de los presos y una vez por semana realiza sus audiencias en cada penal ya que no tiene despacho.
Verdaderamente Neuquén, el interior, es otro ejemplo que legitima lo que APP en su Modelo Penitenciario Alternativo propone en materia de recuperación de derechos.
Conclusiones
La construcción de un modelo alternativo a la cárcel contemporánea no se basa en fórmulas mágicas ni en recetas a copiar exactas, pero estas experiencias son verdaderamente alentadoras. El intento de generar modelos alternativos a la cárcel tradicional constituye una exigencia que debe ser transitada para revertir una institución que ha fracasado, que año a año sigue cobrando vidas y reproduciendo violencia.
Estos dos ejemplos muestran que no es necesario dictar nuevas leyes, lo que se requiere es decisión y compromiso no solo del Estado sino de la sociedad en general que deberá entender que lo que ocurre allí dentro repercute de forma insoslayable en la calidad de vida de su comunidad.