“La Casita para merendar” cerró para siempre sus puertas
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La institución culminó un ciclo después de haber brindado servicios durante más de 20 años a los niños y familias en situación de riesgo
Fernanda Battistoni y Claudia Dovigo, encargadas de “La Casita para Merendar”, anunciaron el cierre definitivo de su sede en calle 81 a la altura del 3800. Luego de más de 20 años de trabajo ininterrumpido, decidieron cerrar sus puertas, culminando un ciclo que les dejó muchas satisfacciones, al haber ayudado a muchos niños y familias en situación de riesgo.
Si bien, les fue imposible llevar un registro de los chicos que pasaron por el merendero, aseguraron que son miles, inclusive quienes empezaron a concurrir siendo niños, con el tiempo volvieron siendo padres.
“Hubo años donde eran 110 chicos y luego hubo un promedio de 65, pero con la pandemia fue un antes y un después para el merendero”, coincidieron, a pesar que durante la pandemia trabajaron mucho y repartían bolsas con mercadería casa por casa, para el almuerzo y la merienda.
Además de que cambió la situación social y económica del país, a ellas también les cambio su presente. Fernanda indicó que actualmente retomó la actividad laboral y Claudia reconoció que no tiene la misma energía que hace veinte años tras. “Éramos más jóvenes teníamos más tiempo libre y era otra energía, nos tirábamos al piso a jugar con los chicos”, puntualizaron.
Además comentaron que con la pandemia les costó retomar. “Inclusive mucha de la gente se mudó del barrio y me costó engancharme otra vez. Cuando empezamos uno tenía muchas expectativas, que fueron ampliamente cubiertas, pero es un ciclo cumplido”, señaló Claudia.
El balance que hacen ambas es altamente positivo porque “el objetivo está cumplido y nos llevamos el cariño de muchos chicos, la satisfacción de verlos crecer, tuvimos un grupo de chicos maravillosos, donde no tuvimos problemas”, manifestaron.
Agradecimiento
Ambas se mostraron muy agradecidas a Ecos Diarios durante todos estos años de difusión de sus actividades. “Siempre estuvieron presentes, con la colaboraron de ustedes pudimos construir el merendero, levantar las paredes”, señalaron.
En los comienzos, la Casita comenzó a funcionar con la ayuda que recibían de su círculo de familiares y amigos y luego creció la solidaridad. “Nunca nos faltó nada, eran meriendas reforzadas, podíamos almacenar, logramos generar una rueda donde nunca faltó mercadería. Podíamos celebrar las fiestas, el Día del Niño, los Reyes Magos, el aniversario de La Casita, cumpleaños, fueron muy lindos momentos compartidos con los chicos”, expresó Fernanda.
Una de las dificultades que se les presentó es al momento de conseguir gente, colaboradores que perduren en el tiempo. Las encargadas del merendero remarcaron “uno le quiere cambiar la realidad a muchos chicos y que sean felices en ese momento, mostrarles que existe la posibilidad de otra cosa, de que pueden salir de donde están, formar su propia familia, tener un trabajo, mantener a sus hijos bien, etc”.
A lo largo de los años, brindaron talleres artísticos, culturales, musicales, de costura, “fue muy lindo y los profesores estuvieron muy bien predispuestos”.
A partir de ahora, el merendero cerró sus puertas, y quienes quieran realizar alguna donación de mercadería o ropa, pueden acercarse a otras instituciones. “Son muchas y trabajan muy bien, La Casita cerró definitivamente, gracias a todos”.///