• La Ciudad
  • Deportes
  • Seguridad
  • Funebres
  • Clasificados
lunes 21 de septiembre de 2026
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
Ecos Diarios

SECCIONES

  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
  • Últimas noticias
  • Tiempo
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
  • OpiniónAñadir como fuente en

    La causa de nuestros problemas cuando ya han transcurrido 35 años de ejercicio democrático

    8 de marzo de 2019 | 22:25
    La causa de nuestros problemas cuando ya han transcurrido 35 años de ejercicio democrático
    Ads

    Aceptamos como normal que el Estado intervenga en todos los planes de vida y legisle hacia un populismo retrógrado que nos empobrece

     

    Ads

    Este  texto ofrece una explicación que pretende encontrar el origen, los motivos de los problemas económicos y políticos que sufrimos en la actualidad.

    Después de la cruenta intervención militar que soportamos hasta 1983, logramos recuperar la democracia.

    Ads

    Pasaron 35 años de ejercicio democrático de los poderes públicos, y los ciudadanos de nuestra querida República Argentina fuimos descubriendo algunas realidades muy desagradables.

    En efecto, con el argumento de la gobernabilidad, de los derechos humanos y del nunca más a gobiernos de facto, un grupo de políticos extremadamente ambiciosos fueron adueñándose de todos los rincones de los poderes públicos, legislando para su perpetuación y enriquecimiento ilimitado.

    Ads

    Este apoderamiento se dio de forma gradual; casi no lo percibimos. Las reformas constitucionales fueron un traje a medida para que los mismos protagonistas permanecieran prestando servicios públicos en cualquier sector del gobierno.

    El primer paso y único camino para liberarnos de la oligarquía política que nos mantiene prisioneros de sus pretensiones es prohibir toda forma de reelección en los poderes públicos en cada nivel y en cualquiera de sus manifestaciones. Un principio que debe alcanzar a las entidades autárquicas, a todas las empresas del Estado, a las universidades, a los gremios y los sindicatos, a las asociaciones públicas de salud y de asistencia farmacéutica, a las obras sociales con fines múltiples, etcétera.

     

    Ads

    Consecuencias intolerables

    Admitir las reelecciones en los estamentos públicos engendró deformaciones en la democracia republicana, como las siguientes.

    La gran mayoría de los que llegan al poder van creando, desde el primer momento, las condiciones para su reelección, o bien su ubicación en cargos públicos.

    Se integran a la corporación política mediante el clearing de amiguismo, para ascender en el ranking de influencias con favores de cualquier color político.

    Lo importante es utilizar los dineros del Estado para aumentar su patrimonio y desviar los fondos públicos hacia una propaganda de gestión; mecanismo con el que logran la despolitización de la ciudadanía, la garantía de su permanencia, y el aseguramiento del bienestar para sus familiares y descendientes.

    No representan a nadie; el discurso político sólo es una pantalla para alimentar la corporación que los sostiene.

    A fuerza del ejercicio de una permanencia descarada, se va consolidando en el imaginario colectivo la reelección como algo natural, que somete obligatoriamente sus postulaciones, intima a votar la oferta de siempre, como si esos señores fueran los únicos iluminados que deben regir los destinos del país.

    Sheldon Wolin utiliza la expresión “democracia dirigida” para referirse a la cara sonriente del totalitarismo invertido, una elite que dispone y perpetúa toda su influencia política y atribuye a las crisis económicas las causas de nuestros padecimientos, cuando la realidad nos dice que son ellos quienes las provocaron.

    En una auténtica democracia, el ciudadano participa de manera activa en el ejercicio del poder y contribuye a la conducción política.

     

    Un paciente

    En nuestro oscuro sistema, el ciudadano se asemeja más a un paciente que tiene que soportar y sobrellevar algún mal que lo aqueja, y que está necesariamente sometido a los remedios que le indican desde el gobierno, con impuestos desmesurados para superar sus dolencias.

    Sin dudas, se acelera el proceso de despolitización cuando los factores económicos condicionan la voluntad ciudadana; nadie vota para fortalecer las libertades públicas, el mejoramiento de la educación o para detener el deterioro medioambiental.

    No, el sector político gobernante y la oposición lo tienen muy en claro. Al votante lo despojaron de valores y, con el auxilio de los máximos manipuladores y sofisticados procedimientos, los medios de comunicación masivos destacan lo que de verdad importa: el bolsillo.

    Lo económico se impuso de manera definitiva, transformando las instituciones políticas a la visión mercantil de los objetivos del Estado.

     

    Obstáculos para el cambio

    Vivimos una democracia sin ciudadanos, con un futuro distópico. Aceptamos como normal que el Estado intervenga en todos los planes de vida y legisle con los iluminados de siempre hacia un populismo retrógrado que nos empobrece sin esperanzas de retorno.

    En la organización judicial, se acentúa la toma del poder corporativo incontrolable, con demoras inexplicables sin sanciones ni responsables.

    Si consideramos a todos quienes actualmente ostentan los poderes estatales, es imposible esperar que una gran mayoría de representantes se comporte como la Madre Teresa, renunciando a la corrupta estructura política perversa, modificando la Constitución, transformando a la república en una genuina democracia.

    ¿Cuál es, entonces, la causa de nuestros problemas? Con algunas variantes, apelamos a una frase muy utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992: “Son las reelecciones, estúpido”.///

    Por  Enrique Liberati-Doctor en Derecho

    AUTOR
    Foto de Ecos DiariosEcos Diarios
    Ads
    Ads
Ecos Diarios
Añadir como fuente en
SERVICIOS
  • Escucha Ecos Radio
SECCIONES
  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
2026 | Ecos Diarios| Todos los derechos reservados: www.elecos.com.arPropietario: SAECI S.A | Director: Gonzalo Julián Irazoqui
Edición Nº10578 | 21/9/2026
Calle 56 - 3011
Registro DNDA Nº 83857533
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo