“La ciudad cambia, pero a un ritmo lento”
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El diseñador Ezequiel Herrada consideró interesante para desarrollar el perfil turístico, deportivo y acuático. Cree que la ciudad está cambiando, pero a un rimo lento
Julieta Moreno
de la redacción
“A la ciudad la veo cambiando, aunque no al ritmo que me gustaría”, expresó Ezequiel Herrada, y agregó que, para él, Necochea no encuentra su identidad. “Si supiéramos para qué lado vamos, podríamos acelerar”.
Ezequiel Herrada nació en Necochea, donde vivió su infancia y adolescencia. Cuando terminó el secundario, se fue a vivir a Mar del Plata para estudiar Diseño Gráfico en Comunicación Visual. Sin embargo, volvía todos los veranos para estar con su familia, pero también aprovechaba para trabajar. Se desempeñó en un hotel por temperada y hasta trabajó en una imprenta. Cuando se recibió de diseñador, decidió quedarse unos años más en Mar del Plata y abrió su propio estudio. Con la crisis 2001, regresó a Necochea y empezó a trabajar en su profesión en forma particular. Abrió la gráfica y estudio de diseño “Cemyc” y ya lleva 15 años al frente de su propio emprendimiento. Además, siempre estuvo vinculado a la producción cultural y, de hecho, fue uno de los impulsores del Centro Cultural de Noche.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Destacó que hay mucha gente con ganas de hacer cosas y cree que eso hay que potenciarlo. A los políticos, les pidió que tomen decisiones.
Cambios lentos
“A la ciudad la veo cambiando, aunque no al ritmo que me gustaría”, fue lo primero que dijo Ezequiel Herrada y aseguró que los cambios los nota “en lo cotidiano”. Dio como ejemplo, la iluminación de la plaza, pero también mencionó los años que pasaron para que se concretara.
Otro avance que nota es el nivel de construcción. “Se ha construido muchísimo y se ve un crecimiento”. Contó que tiene un cuñado cordobés que viene hace muchísimos años y que siempre comentaba que la ciudad no cambiaba, pero el último verano destacó “la cantidad de construcciones nuevas” y la notó “más embellecida”. “Que un turista note un cambio, es positivo”.
Después de mencionar el lado positivo, dijo que “lo negativo son los tiempos en que se están produciendo las cosas” y reconoció que los cambios los ve “un poco lentos”.
Para él, “si supiéramos para qué lado vamos, podríamos acelerar”, pero dudó que lo sepamos. “Creo que Necochea no encuentra su identidad”, remarcó, Como diseñador o comunicador, contó que a veces se encuentra con ese conflicto, es decir, desde dónde vende la ciudad, desde dónde la promociona. “No sé si Necochea tiene una identidad definida”.
Según su punto de vista, no es turística, aunque se podría trabajar para que lo sea. “No es turística porque no podemos sostener con dos meses de verano toda una ciudad”, explicó. Además, agregó que el turismo debería ser anual, pero se preguntó: “¿Estamos preparados para recibir turistas en invierno? ¿tenemos infraestructura e ideas para ser una ciudad turística de 365 días?”.
Un identidad para definir
Consideró que tenemos una interesante faceta deportiva y mencionó la práctica del remo en el río. “He ido a remar a Tandil y damos vuelta en un dique y promocionan el remo. En el río Quequén, hacemos 12 kilómetros para un lado o para otro y es soñado”.
“Estamos rodeados de agua”, insistió y se preguntó: “¿Por qué no somos turístico, deportivo y acuático?”, pensando en la posible identidad para desarrollar. “No sé qué otras ciudades pueden tener tres clubes náuticos sobre una ribera de un río que desemboca en las mejores playas argentinas”, indicó, dado cuenta de que “ese gran potencial le podría dar una gran identidad a Necochea”.
También mencionó la importancia del Puerto como constitutivo de la identidad, entendiendo que “nos pone en el mapa” y se refirió al desarrollo cultural como un punto interesante para considerar también.
“Hay que tomar una decisión porque en base a eso vamos a poder traccionar”, expresó.
“Que tomen decisiones”
Al pensar en los ciudadanos, consideró que “no estamos en el mejor momento” desde el punto de vista comercial, por ejemplo, y a veces “se cae en esta falsa esperanza” de esperar que llegue el verano, “creyendo que el turismo nos va a salvar, cuando en realidad son dos meses cortos”. Para él, lo que hay que hacer “es reactivarnos entre nosotros para ver si cambiamos un poco el ánimo; estamos un poco quedados”.
Sobre las responsabilidades políticas, indicó que lo que él siempre les pide a los políticos es “que tomen decisiones”. “Cuando asumen tienen que saber para qué asumieron y tomar decisiones para cumplir ese objetivo”.
Con respecto a la gestión de Arturo Rojas, consideró que “se está moviendo” y “hay cambios”. Opinó que “se han corregido algunas cosas” y mencionó, por ejemplo, la relación de la Municipalidad con los proveedores donde, a su entender, se ha logrado cierto diálogo. “El privado y el público tienen que trabajar en conjunto porque todo es ciudad”. No obstante, aclaró que “la política no nos tiene que dar todo”, pero sí generar las condiciones para que los proyectos se puedan concretar sin trabas.
“Hay mucha gente con ganas de hacer cosas y eso hay que potenciarlo, hay que darles confianza y las reglas para que puedan hacer”.
Entre la preservación y la innovación
Al referirse al Parque Miguel Lillo, contó que, con un grupo de amigos vinculados al diseño y a la arquitectura, siempre habla del tema. Uno de ellos adhiere a la idea de cuidar y resguardar el patrimonio y el casco fundacional de la ciudad, ya sea un edificio histórico o el Parque, preservándolos sin cambios. En la misma mesa, otro amigo –en el otro extremo- considera que la construcción de la ciudad se debe basar en la innovación, el desarrollo, la libertad de expresión y, para él, hay que intervenir los espacios por más que sean patrimonio cultural.
Herrada consideró que él está en el medio de estas dos posturas, pero aclaró que las dos son válidas y se deben tener en cuenta. “La lucha del que considera que el patrimonio se tiene que cuidar debe estar porque hace que la innovación no sea exagerada, le pone límites”. En resumen, dijo que debe existir desarrollo en el Parque, pero con límites. “Si hablamos de explotar el río, el parque, la playa, alguna intervención hay que hacer”, explicó.
Sobre el edificio del casino, manifestó que “hay que hacer algo” y agregó que “cumplió su ciclo”.
“Alguien tiene que tomar una decisión. Pero si la pregunta sobre el río, sobre el casino o el parque es al ciudadano, uno va a decir que hay que venderlo, otro va a decir que hay que preservarlo, otro lo va a relacionar con su abuelo…”. Por este motivo, señaló que “es una decisión política”, entendiendo que para eso votamos a nuestros representantes para que tomen decisiones y sean nuestra voz. No obstante, dijo que el ciudadano que no esté de acuerdo con lo que se proponga puede manifestarse, hacer sentadas, quejarse o hasta presentar sus propios proyectos.
Sobre la posibilidad de que se venda, consideró que la discusión es “más compleja” y lo que hay que ver es “cuáles son las propuestas superadoras para hacer del casino algo”.
Para terminar, aseguró que el distrito va a encontrar su rumbo, aunque advirtió que “lo preocupante es cuánto va a tardar en encontrarlo”.
“Necochea va a encontrar su identidad por consecuencia, porque tiene todos los recursos para encontrarla, pero lo que no se entiende es por qué la demora”.///