La ciudad que empieza a iluminarse distinta
En medio de la escasez de recursos y la parálisis de muchas obras públicas, el plan de recambio del alumbrado por tecnología LED se transformó en una de las políticas más visibles y sostenidas de la actual gestión municipal. Si los proyectos anunciados para 2026 se concretan, Necochea, Quequén y buena parte del interior del distrito quedarán cerca de completar una transformación trascendental de su sistema de iluminación
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/07/luces_led.webp)
Por Jorge Gómez
Para Ecos Diarios
Hay obras que se inauguran con discursos y cintas. Y hay otras que, silenciosamente, modifican la vida cotidiana sin necesidad de grandes ceremonias. El recambio del alumbrado público por luminarias LED pertenece a esta última categoría.
Mientras buena parte de los municipios argentinos atraviesa uno de los períodos más complejos de las últimas décadas en materia financiera, Necochea no escapa a esa realidad.
La caída de recursos, la incertidumbre económica y la dificultad para encarar proyectos de gran escala han obligado a administrar con extrema prudencia. En ese contexto, resulta difícil encontrar obras capaces de mostrar una transformación concreta y extendida sobre el territorio.
Sin embargo, hay una que sí puede exhibirse. Es la renovación integral del sistema de iluminación.
El secretario de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, Adrián Furno, confirmó que actualmente ya existen cerca de 8.000 luminarias LED instaladas en Necochea y Quequén.
El relevamiento oficial indica que el sistema completo de alumbrado -incluyendo accesos, avenidas y distintos sectores urbanos- ronda entre 15.000 y 16.000 luminarias. Es decir que, en pocos años, prácticamente la mitad del sistema fue migrando hacia la nueva tecnología.
No se trata de una decisión tomada de un día para otro. El proceso comenzó con el primer año de la gestión de Arturo Rojas y continuó de manera sostenida durante los ejercicios siguientes, atravesando la pandemia, la renegociación del convenio con la Usina Popular Cooperativa Sebastián de María, diversas licitaciones municipales y las dificultades presupuestarias que golpearon a todas las administraciones locales.
El nuevo paso será particularmente importante. Según la documentación presentada por el área de Obras Públicas se proyecta reemplazar 1.472 artefactos de sodio y mercurio por luminarias LED de 150 watts en distintos barrios de Necochea y Quequén.
El plan alcanzará sectores como Banco Provincia, Canillitas, Fonavi, Los Tilos, Barrio Norte, Mataderos, Los Naranjos, Aguas Corrientes, Juan Flores, San Martín, Centro Oeste, Centro Sudoeste, Rotonda, Triángulo de las Bermudas, Puerto, Sur, Parque, Capuchinos, Covine, Jardín, Colgante, Atepan y Estación Quequén, entre otros.
La inversión prevista para esa etapa ronda los 375 millones de pesos provenientes del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM), un programa provincial destinado a obras de infraestructura.
Pero el dato político más relevante es otro. Furno reveló que la intención del intendente Rojas sería destinar -falta el dato oficial- una parte importante de los recursos correspondientes a la primera cuota de la venta del Complejo Casino a nuevas obras de iluminación.
De acuerdo con lo conversado entre ambos funcionarios, el criterio es sencillo. Pocas inversiones tienen la capacidad de beneficiar simultáneamente a tantos vecinos como el alumbrado público.
La cifra disponible para obras provenientes de esa primera cuota supera los 850 millones de pesos y la idea oficial es utilizar buena parte de dicha partida para reforzar la iluminación en barrios, avenidas, sectores costeros y espacios públicos.
Entre las prioridades aparecerían la Rambla, donde existen columnas deterioradas y luminarias fuera de servicio; Pinolandia, donde aún faltan instalaciones; y numerosos barrios que necesitan mayor cobertura lumínica. Estos son sectores donde sólo en la esquina cuelga un foco, calificada esta prestación como iluminación ordinaria.
Es una definición que merece ser observada. Por años, el debate sobre parte de la obra pública de escala importante estuvo dominado por algunos proyectos inconclusos, anuncios demorados y promesas difíciles de financiar sin contar con aportes extras de la Hacienda comunal.
La discusión sobre el Casino, además, atravesó fuertes controversias políticas y judiciales. Sin embargo, si finalmente una parte significativa de esos fondos termina convertida en iluminación para buen parte de Necochea y Quequén, la venta del complejo comenzará a mostrar un impacto concreto en la vida cotidiana de miles de vecinos.
La iluminación rara vez ocupa un gran título mediático, pero alcanza prácticamente todos los aspectos de la vida urbana. Mejora la seguridad, facilita la circulación, favorece el comercio, recupera espacios públicos y cambia la percepción que los ciudadanos tienen de sus propios barrios. Una calle iluminada invita a transitarla; una plaza iluminada vuelve a ser un lugar de encuentro; y un barrio iluminado deja de sentirse abandonado.
Los beneficios técnicos también son evidentes. El municipio estima ahorros cercanos al 70% en consumo eléctrico del alumbrado público y una reducción importante de los costos de mantenimiento. Además, la tecnología LED ofrece una mejor calidad lumínica y una mayor eficiencia energética.
Es cierto que las luminarias LED tienen una vida útil menor que las antiguas lámparas de sodio y mercurio, como reconoció el propio Adrián Furno. Por eso el desafío no termina cuando se colocan los equipos. Luego será necesario sostener un esquema permanente de reposición y mantenimiento. La modernización tecnológica no es un acto único, sino un proceso continuo.
También resulta significativo que el plan no quede limitado al casco urbano. En las localidades del interior se viene trabajando junto a las cooperativas eléctricas mediante inversiones anuales.
Según explicó el funcionario, Ramón Santamarina y Claraz se encuentran cerca de alcanzar el 100% de cobertura LED, mientras que Juan N. Fernández y La Dulce rondan aproximadamente el 75%. Además, durante 2026 continuarán ejecutándose nuevos programas de inversión para cada Delegación.
Esa mirada integral es probablemente uno de los aspectos más valiosos del proyecto. Durante demasiado tiempo el interior del distrito sintió que muchas políticas públicas llegaban tarde o directamente no llegaban. Incorporar a JNF, La Dulce, Santamarina y Claraz dentro de una estrategia común significa entender que el Partido de Necochea es mucho más que las dos ciudades cabeceras.
Por supuesto, el alumbrado no resolverá todos los problemas. Las calles seguirán necesitando mantenimiento, los desagües continuarán siendo una deuda histórica, el empleo seguirá siendo una preocupación y el municipio continuará enfrentando restricciones presupuestarias. Nadie debería confundir un buen plan de iluminación con la solución de todas las carencias estructurales.
Pero tampoco sería justo minimizar lo conseguido. Cuando una administración atraviesa años difíciles y aun así sostiene una política pública durante siete años consecutivos, vale la pena reconocerlo.
El recambio de luminarias no nació ayer, no depende únicamente de un anuncio y no se limita a una obra puntual. Es una estrategia que comenzó en 2020 y que hoy parece acercarse a un objetivo ambicioso, o sea que prácticamente todo el sistema de alumbrado urbano de Necochea y Quequén quede transformado a tecnología LED.
Si las inversiones previstas para este año se ejecutan y los plazos se cumplen, hacia fines de 2026 nuestras ciudades cabeceras podrían exhibir algo poco frecuente en tiempos de vacas flacas. Una obra extendida, visible y concreta, capaz de atravesar barrios, avenidas, plazas y localidades del interior.
A veces gobernar no es inaugurar megaproyectos. A veces gobernar consiste en lograr que una ciudad, simplemente, pueda verse mejor. Y en Necochea y Quequén, después de muchos años, esa luz empieza a notarse.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión