La ciudad turística que queremos ser
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/12/playa.jpg)
El fin de semana largo y la llegada de turistas, puso en evidencia las falencias que hay que corregir en lo que respecta a servicios. Pequeños detalles que marcan la diferencia
Después de casi nueve meses de una cuarentena interminable que complicó económicamente a casi todos los sectores, tuvimos un fin de semana extralargo con muy buen tiempo que favoreció la llegada de los primeros turistas de la temporada.
Hoteles, restaurantes, boliches, cafeterías, entre otros rubros, después de estar largo tiempo inactivos o con escaso trabajo, recuperaron un movimiento interesante que les permitió ilusionarse con un verano más o menos normal, dentro de lo que se puede en este contexto de pandemia.
Sin embargo, la cantidad de gente en la zona de la Villa Díaz Vélez y en la playa, no sólo visitantes sino también los mismos habitantes de la ciudad y de la zona, nos mostró esa ciudad turística que tanto anhelamos pero que lamentablemente todavía no podemos ser.
Las falencias de siempre
Ayer pasado el mediodía, por ejemplo, en algunos restaurantes de balnearios o de la zona de la playa, tanto de Necochea como de Quequén, para las 14 ya no tenían comida para vender, les faltaba agua, sándwich, ensaladas, etc. Quizás no esperaban tanta gente y no se prepararon como corresponde. Otros directamente estaban cerrados todavía. Desde hace tiempo se está hablando de este fin de semana largo y de la posibilidad de que ingresen turistas y, desde hace por lo menos una semana, el pronóstico está anunciando buen tiempo. ¿Nadie se imaginaba que las playas se iban a llenar? Desde ya que fue un año difícil, pero si no se invierte, tanto desde el sector público como desde el privado, para prestar los servicios básicos, estamos en problemas.
Los balnearios, por ejemplo, tenían sus bajadas a la playa a medio armar y ni hablar de las bajadas públicas que varias brillaban por su ausencia o estaban en pésimo estado.
Otro problema recurrente de todos los veranos y que nunca se soluciona, es la falta de cajeros automáticos en el sector de la Villa. Imposible ir a sacar dinero en algunos horarios por las colas que se armaron principalmente a la mañana y a la noche y cuando no, alguno se quedó también sin dinero. Y lamentablemente, en Necochea todavía es muy necesario el efectivo porque son varios los locales en los que todavía no se puede pagar con débito. Cuando en todos lados se avanza para abonar con código QR, acá aún son contados los lugares que cuentan con este servicio.
En el sector de 10 y 79, por ejemplo, el local que está en una de las esquinas sigue usurpado con las consecuencias que esto implica, veredas sucias, carteles colgando y la insistencia continua de quienes viven ahí, pidiendo dinero a los automovilistas cada vez que está el semáforo en rojo. Soluciones para esta situación, ninguna por ahora.
Tampoco se mejoró la señalización ni en los accesos a la ciudad ni tampoco adentro para marcar los atractivos turísticos y lugares de interés para visitar.
Pequeños detalles que marcan la diferencia
Si bien por supuesto Necochea necesita obras de infraestructura importantes para poder brindar mejores servicios turísticos, hay otros aspectos que se podrían mejorar con pequeños detalles y que incluso no implicarían una erogación de dinero excesiva ni para el sector público ni para el privado. Acomodar de una vez por todas las bajadas públicas a la playa y también las bajadas privadas de los balnearios; sumar más cajeros automáticos en los bancos, contar con servicio de posnet, mercado pago y todo sistema que aparezca para pagar en forma online; abrir los locales de temporada con tiempo y con la mercadería necesaria desde el principio para satisfacer las demandas de la gente desde el 1° de diciembre y no desde el 1° de enero, son algunas de las cuestiones que deberían empezar a cambiar.
Recién empieza la temporada, aprovechemos la oportunidad para mejorar el servicio, por lo menos, en aquellos pequeños detalles que marcan la diferencia. Tanto desde el Estado municipal como desde el sector privado, se debería tomar nota de las quejas de los turistas y también de los mismos habitantes de la ciudad para ir mejorando y convertirnos de una vez por todas en esa ciudad turística que queremos ser.
Ni hablar de la zona donde se estacionan en la playa los vehículos 4×4. Ahí no hay ningún servicio, ni agua potable ni pensar en baños públicos.
Una máxima de 33° y la playa colmada
La playa lució ayer como en pleno verano: rebalsada de gente y con una temperatura que alcanzó los 33°.
Desde temprano, estaba lleno el estacionamiento sobre la avenida 2 y para la tarde, ya estaba completo el sector del Casino y había autos en cada recoveco libre hasta Las Grutas.
Durante la mañana predominó el viento norte y noreste. Pasado el mediodía, se dio vuelta el viento, pero luego volvió a quedar calmo, quedando una tarde espectacular.
El agua todavía muy fría, igual se disfrutó, incluso por la mañana muchos chicos en tablas aprovecharon el mar para hacer destrezas.///