La clase media también existe
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“No me vengan a correr por izquierda con la economía” , Alberto Fernández, presidente de la Nación.
Se sabe que la clase media no sólo aporta estabilidad económica, ya que representa el tejido económico, empresarial y comercial necesario para la productividad de un país, la degradación u olvido de asistencia a la clase media la aleja de ser una fuerza motriz indispensable para el crecimiento.
El término clase media es un grado o estamento de la gradación social reconocible de acuerdo a diferentes criterios de categorización. Es aquella que se encuentra socio económicamente en el medio, entre la de menor poder adquisitivo y la más alta, considerando además, nivel educativo, calidad de empleo y bienes, entre otras evaluaciones con diferentes escalas. Es un motor que mantiene un país en movimiento, a través de su trabajo, la inversión en bienes y servicios, generadora de empleo en permanente vigor como emprendedora; es lo que se conoce como movilizadora del mercado interno, en términos sencillos lo que se compra y se vende.
La política no debe dejar fuera del paraguas a ningún sector, cuando se gobierna, se lo hace para todos asignando prioridades, entender que la clase media es el futuro de cualquier país y su columna de crecimiento, no se la puede menoscabar simplemente diciéndole que debe dar «propinas y changas» o cuando suceden los momentos de crisis, como la actual, ser ignorada en sus legítimos reclamos.
Valorar a quien trabaja y produce
Gobernar es respetar a los empresarios que dan trabajo. No tratarlos de “miserables” o “que dejen de ganar”; estos desafortunados dichos del Presidente fueron establecer, implícitamente una diferencia de clases. En definitiva estas manifestaciones surgen del génisis ideológico de la actual gestión, es no entender que a un país lo sostienen quienes producen y trabajan.
Desde los inicios del siglo 20 en la Argentina la movilidad social está enmarcada en la clase media, la que está padeciendo hoy como todos y aún más la “pandemia económica” que nos acecha y que, vaya a saber hasta cuándo, deberemos sostener una dura lucha para su derrota, en la salud y en el sostenimiento de una economía en crisis, como nunca se vio en las turbulencias que ha sufrido nuestra historia contemporánea.
En el distrito la cobertura de los planes sociales impuestos por la Nación cubren, aunque precariamente, necesidades urgentes; los monotributistas de categorías más bajas A y B con ingresos promedios de $ 17.400 por mes y 26.100 junto a trabajadores informales, tendrán un bono de diez mil pesos, por el mes de abril, con posibilidades de extenderse, en el marco del programa «Ingreso Familiar de Emergencia», recibiendo asistencia los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y Planes Progresar.
Las categorías más altas del monotributo, y los comerciantes caratulados como autonómos en la AFIP no tuvieron anuncios de beneficios de ninguna asistencia y las Pymes (pequeñas y medianas empresas), con enormes dificultades para abonar salarios están también en un marco de incertidumbre. Las posibilidades de acceder a los créditos anunciados al 24 % anual, hay quienes entienden un disparate desde el punto empresarial endeudarse con el objetivo de pagar sueldos y, aunque se tenga esa voluntad suicida ha sido chocar con los consabidos inconvenientes y trabas de los bancos, salvo que solicites una caja de caudales para guardar millones de dólares; los requisitos pedidos son los abominables y tradicionales, los que hoy deberían quedar en el olvido porque el garante es el Estado nacional. Tal vez, ahí radique el problema.
Necochea no escapa a la generalidad del mapa que observamos en todo el país, la situación es similar, una protección endeble a los sectores más postergados y un marcado abandono para esa clase media que no sólo sufre el parate impuesto por la realidad sino que retomar el camino será una cuesta espinosa, no se sabe cuándo, cómo será y en qué circunstancias, lo concreto es como en forma clara lo especificó el artículo de Ecos Diarios del miércoles 1 de abril «Empresas y comercios complicados para enfrentar el pago de sueldos». Pidiendo la suspensión de impuestos y medidas urgentes para el sector, no sólo es pagar salarios, algo principal para reanudar actividades, sino un conjunto de dificultades a solucionar para seguir produciendo.
Al igual que el autónomo, quien trabaja por su cuenta, donde se enrola una gama muy amplia y heterogénea de actividades, suman al conjunto de la clase media, esa que parece ser ignorada, invisible a los ojos de quienes nos gobiernan.
El habitante medio nacional está gravado con 42 impuestos nacionales, 41 provinciales y 83 tasas municipales, hay muy pocos países en los cuales exista la cantidad de impuestos y tasas como en el nuestro.
Hoy es casi imposible en Necochea cumplir con la totalidad de salarios para muchos empleadores, aquí no hay disimulo ni queja, es una verdad absoluta, al estar cerrados un sin número de comercios, todas las ventas han caído de manera tremenda, rubro que uno recorra buscando información. Los créditos una utopía, ya lo señalamos.
Ha trascendido que a un empresario considerado cliente “bip” de un banco, se le adelantó en descubierto el importe de la masa salarial. Al salir la reglamentación solicitó formalmente el crédito a tasa del 24% y le fue denegado porque ya había pagado los salarios de marzo con el descubierto otorgado con anterioridad. A esta incongruencia se le agrega que los bancos están cerrados y rechazando cheques sin fondos a diestra y siniestra, así no se puede programar nada, diría un empresario » nosotros no podemos fabricar billetes». No sólo será imposible de recuperar este mes sino los que vienen.
La Navidad y fin de año tuvieron regalos amargos para la clase media, con una serie de trabas para comprar dólares y el incremento del treinta por ciento sobre su valor, dos temas que parecen superficiales en el momento actual pero que debemos recordar, porque mucha gente con enorme esfuerzo ahorraba lo que podía para sus vacaciones y esa espera ansiosa que suele tener meses quedó trunca por la medida gubernamental. Golpeando a la actividad turística, momentáneamente de forma letal.
Se debe entender que gobernar no es atentar contra un sector para cubrir a otro, un verdadero país es aquel que genera desde todos los sectores, protege a los más débiles con un Estado activo y no abre una grieta social y económica.
Necochea no saldrá del atolladero sin oxigenar a quienes producen, darle crédito a verdaderas tasas de interés flexibles, pensar en diferentes subsidios para aliviar la crisis y no, una simple venta de dinero
La crisis municipal te obliga a hacer más con menos
El intendente Rojas está tratando de domar un potro que venía esquivo en tierra firme, pensemos ahora en este tsunami como se encuentra el Estado municipal, si hacemos números, que son fríos pero necesarios para el diagnóstico. En enero la coparticipación provincial, que no es un regalo del gobernador bonaerense sino política económica en la distribución de lo recaudado por impuestos entre el Estado nacional, provincial y municipal de acuerdo a las potestad territorial de cada unidad política; esa coparticipación que recibe Necochea mensualmente ha caído estrepitosamente, más aún que en la crisis del 2001 a la que muchos tildaron de terminal.
En enero la misma fue de 41 millones de pesos, en febrero 34 millones, marzo 28 millones y en marzo se evalúa en un promedio de 18 millones, cifras elocuentes donde sobran las palabras, podemos evadir la realidad, no podemos evadir las consecuencias.
La masa salarial de los dos mil cuatrocientos empleados municipales es de ochenta millones de pesos, ergo, con la coparticipación habitual se abona la mitad de esos sueldos, en este presente significa solamente el 30 %, sin hablar de los catorce millones mensuales en concepto de horas extras.
El municipio debía recibir 16 millones de la Provincia por infraestructura y 17 millones por infraestructura escolar, algo que nunca llegó.
Es decir, obvian los análisis, si sumamos la caída lógica de la recaudación como ocurre en todos los distritos, la situación es un callejón con escasa salida y la luz del túnel inexistente.
Por eso, cuando nos referimos a la clase media, debe ser atendida rápidamente, porque va a ser el motor que permita en el distrito comenzar a levantar vuelo, cobijando a sus empleados y motorizando la posibilidad de los nuevos.
A la clase media hay que atraerla, no perseguirla con una catarata de impuestos, tasas imposibles de sostener y desprotegerla en época de crisis, es de esperar no anuncios, sino medidas concretas, muchas veces las acciones demuestran que las palabras están de más.