La Codependencia y dependencia emocional, cómo saber detectarlo
La repercusión que tiene en nuestras vidas
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Josefina Santirso, psicóloga, columnista en “Desde Temprano” por Ecos Radio, FM 97.9, habló de un tema muy interesante, que muchas veces no nos damos cuenta de algunas actitudes que tenemos para con otros, que nos hacen daño o pueden generarlo en la otra persona.
“Vínculos tóxicos son formas de vincularnos de manera disfuncional. Dentro de dichas formas, existen diferencias”, explicó la profesional de la salud mental, a lo que distinguió entre dos conceptos. Por un lado, tenemos la “Codependencia” que refiere a una actitud obsesiva y compulsiva que se desarrolla de una persona hacia otra, en donde se olvida de sí misma para atender las necesidades del otro. Esto deviene de la propia inseguridad, en donde hago notar mi presencia y lo necesaria que soy en la vida del otro, para que no me abandone”. Aquí se mantiene el pensamiento disfuncional de que sí el otro me necesita, entonces no se va a preguntar si quiere o no estar conmigo, me necesita y punto.
Por lo dicho anteriormente, como recalcó Santirso, ésta clase de personas buscan vincularse con gente problemática, con cambios de humor y conducta, para poder desarrollar el papel de madre/enfermera y cuidar de ese otro, generalmente, su pareja. A partir de estas conductas es que se sienten personas generosas, ya que su atención siempre está centrada en el afuera. Sin embargo, si nos adentramos en profundidad, resulta que no lo hago tanto por el otro, y porque soy una persona generosa, sino porque necesito ser presente y necesaria por una carencia propia, porque solo sí soy funcional en la vida del otro, existo; solo sí soy necesaria, soy vista y elegida. Esto conduce, a que sí su vínculo deja de necesitar su ayuda, volviéndose alguien independiente, se angustian, y hasta pueden llegar a evaluar terminar la relación.
Por otro lado, se encuentran las “Dependencias emocionales”, que para la licenciada en psicología “son quienes no implican el salvar al otro, como si las codependencias, sino que representan rasgos de orden infantil a la hora de vincularse. Esto deviene de la infancia, ya que, son personas que probablemente presenten un historial en donde tuvieron que hacerse cargo de ellos mismos o de alguien más, como hermanos, padres, etc, desde muy pequeños, además que se les exigió ser independientes, y esto los llevó a ser niños adultos”.
A partir de aquí, estos niños desencadenan una necesidad de hiper responsabilidad, esto conduce a que resalten en alguna área de su vida social, estudios, deporte, etc, debido a que, si resaltan van a ser vistos por el otro. Como en su casa no son vistos, ni tenidos en cuenta y se tienen que valer por sí mismos, buscan destacar en algo, para que alguien los mire y valore.
En el vínculo de pareja hay una permanente sensación de que el otro los puede abandonar, que a fin de cuentas va a tomar consciencia de que tan valioso uno no es, y los va a dejar, esto los lleva a ser hiper exigentes y destacar en todo lo que hacen, piensan que así, serán elegidos.
Salir de un vínculo tóxico, tiene dificultades similares a las que enfrenta una persona al salir de la droga. Ya que tiene que lidiar con el aspecto conductual de “se que me hace mal e igualmente voy a verlo” en la droga esto seria “se que me hace mal pero igualmente, voy y consumo”, comentó Josefina Santirso, a la vez que señaló, “el circuito de recompensa en donde “estoy triste, lo extraño, y pienso que el otro me puede llenar con esa ilusión de amor”, y digo ilusión, porque el amor es lo contrario a lo tóxico. La ilusión es una distorsión cognitiva, es una creación imaginaria que uno mismo crea y se convence de ello, pero está alejado de la realidad. De esta manera, el primer paso en la superación de un vínculo tóxico es aceptar la realidad, es decir, poder enfrentarse y lidiar con la ilusión que no me permite ver las cosas como en realidad son”, concluyó la psicóloga.///
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