La condena que no develó el misterio del crimen de Cinalli
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El miércoles se cumplirán 12 años de la condena a Omar Remigio Luján por el homicidio del productor rural y corredor de autos César Cinalli. El homicidio de Cinalli, que conmocionó a la localidad de Juan N. Fernández, ocurrió el ocurrió el 14 de julio de 2005, cuando volvía desde el pueblo a su establecimiento rural La Victoria, ubicado a 20 kilómetros de esa localidad.
Al bajar de su camioneta para quitar la cadena de la entrada a la estancia, un hombre salió de entre las sombras y efectuó un disparo al pecho de Cinalli, quien cayó al piso, donde recibió otros cinco tiros en la cabeza.
Por el violento homicidio fue detenido poco después “Pechito” Luján, un ex convicto que había pasado la mayor parte de su vida tras las rejas.
Sin embargo, los investigadores comenzaron a sospechar que detrás del crimen de Cinalli existía otro motivo, además del económico, ya que de la camioneta faltó un maletín con dinero.
Durante la instrucción de la causa apareció la figura de un transportista que había sido pareja de la mujer de Cinalli.
En la sentencia, los jueces entendieron que había “quedado suficientemente probado que el transportista, en los últimos tiempos de vida de Cinalli, hacía pública su enemistar con quien, en algún momento, consideró un hermano”.
La pareja de la víctima y ex mujer del transportista declaró durante el juicio que éste último le había dicho en una oportunidad que “iba a matar a Cinalli como un perro”.
Por tal motivo, se le inició una causa al transportista como posible instigador del crimen, pero nunca se pudo probar que le hubiera pagado a Luján para cometer el homicidio, por lo que finalmente se lo exculpó.
“Pechito” fue condenado el 26 de junio de 2007 a prisión perpetua por la muerte de Cinalli. Aunque pasaron años para que la condena quedara firme.
La condena de Luján cerró en el parte la herida dejada por el homicidio del conocido productor rural, sin embargo, siempre quedó la duda sobre lo que ocurrió en realidad aquella trágica noche de julio de 2005 en un solitario camino rural, a 20 kilómetros de Juan N. Fernández.