La construcción de una vida
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Leonardo Tristán creció en el Club de Ajedrez, siguiendo los pasos de su padre Antonio, que fue siete veces campeón local. Este año el talentoso ajedrecista quequenense se convirtió en Gran Maestro logrando un título que sólo 33 argentinos habían conseguido antes que él
Por Juan José Flores
Redacción
“He tenido años buenos, pero por lo que significa lograr el título de Gran Maestro, sin dudas este es el mejor año de mi carrera”, afirmó Leonardo Tristán.
Quienes no conocen el ajedrez tal vez no puedan dimensionar lo que significa lograr este título. Ningún ajedrecista surgido del Club de Ajedrez de Necochea lo había logrado jamás y sólo otros 33 argentinos conseguido antes que Leo esa maestría.
“Es el objetivo de toda una vida, es el sueño que tiene todo ajedrecista cuando comienza a jugar y estoy contentísimo de haberlo logrado”, afirmó Tristán, se encuentra radicado en la ciudad de Buenos Aires.
En octubre, después de 13 meses de intensa competencia, Leonardo sumó la cuarta norma para convertirse en gran maestro. Lo hizo un mes antes de cumplir 30 años.
Aunque él sostiene que podría haberlo logrado una década antes, aunque en ese momento no se dieron las oportunidad.
“Como maestro internacional estaba arriba de varios grandes maestros, pero para ser gran maestro hay que cumplir varios requisitos y después no importa el ranking, el título queda para siempre”, explicó Leo.
El logro de Leo también es motivo de orgullo para el ajedrez necochense, ya que él creció jugando en el club.
“Arranqué a jugar por mi papá, que fue siete veces campeón de Necochea. Era un jugador fuerte, si bien no compitió mucho fuera de la ciudad por cuestiones de trabajo, tenía un entendimiento del juego muy importante y me nutrí mucho de su conocimiento”, dijo Leo, recordando la enorme influencia de su padre Antonio Tristán.
“También me dio muchas clases Rubén Parra, que era amigo personal de mi padre y también era un ajedrecista fuerte. Creo que ellos fueron fundamentales en mis inicios como jugador y también como persona”, afirmó.
Sin dudas las enseñanzas de su padre, de Parra y su paso por el Club de Ajedrez han sido determinantes para lograr el título de gran maestro, porque como el mismo Leo indica, “es una construcción de toda una vida”.
Otros objetivos
Hace ya media década que Leo no vive en Necochea. “Me fui por cuestiones personales en 2013. Estuve unos años en Córdoba, pasé un tiempo en La Plata y ahora vivo en Capital Federal”, explicó.
Señaló que vivir en Buenos Aires es fundamental “para estar más cerca de la competencia nacional más fuerte”.
Leo compite en la Liga Nacional representando a República Martelli y este año finalizó con un histórico tercer puesto en el Campeonato Argentino Absoluto y su mejor posición en el ránking de la Federación Internacional. Además del podio de la Liga Nacional.
A pesar de haber alcanzado este año el principal objetivo de su vida como ajedrecista, a Leo todavía le quedan muchos sueños, como ser campeón argentino, jugar una olimpíada, ser campeón absoluto.
Para ello, sigue preparándose. “No soy muy organizado, no tengo una rutina, pero todos los días hay que estudiar”, explicó.
Mientras, le gustaría volver a jugar el torneo Playas de Necochea, que disputó por primera vez cuando era un niño, en 1997. “Es un torneo al que le tengo mucho cariño, es una prioridad emocional”, señaló Tristán, que en los próximos días vendrá a pasar las fiestas con su familia en Quequén.